
Periodista: Elin Josué Rodríguez
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) pone sobre la mesa un análisis profundo sobre la Ley de Empleo a Tiempo Parcial, destacando que su alcance será limitado si no se acompaña de políticas económicas estructurales, en un contexto marcado por la alta informalidad y precariedad laboral.
A través de su boletín económico número 075, la Academia evidencia que el principal desafío del mercado laboral hondureño no radica en la falta de empleo, sino en la calidad del mismo, la subocupación (especialmente por insuficiencia de ingresos) continúa siendo el problema dominante, incluso por encima del desempleo abierto.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), citados en el boletín, aunque la tasa de desocupación se redujo a 4.9 % en 2025, más de un tercio de los trabajadores enfrenta ingresos insuficientes, reflejando una profunda brecha entre empleo y bienestar.

Una ley para ordenar, no para transformar
La normativa introduce formalmente el empleo a tiempo parcial, estableciendo jornadas entre 18 y 32 horas semanales, con contrato escrito obligatorio, salario proporcional no inferior al mínimo y acceso a prestaciones como decimotercer y decimocuarto mes, así como afiliación a la seguridad social.
Además, incorpora mecanismos antifraude que buscan evitar la sustitución de empleos de tiempo completo por esquemas parciales, un riesgo latente en economías con alta informalidad como la hondureña.
No obstante, para la UNAH, el valor principal de la ley radica en su capacidad de ordenar y formalizar relaciones laborales ya existentes, más que en generar nuevas oportunidades de empleo.
Efectos acotados en el corto plazo
El análisis académico es claro: la ley no crea empleo por sí misma, su impacto dependerá de variables macroeconómicas como el crecimiento, la inversión y la dinámica empresarial.
En el corto plazo, podría facilitar la formalización de trabajos de baja intensidad horaria, particularmente en sectores como comercio y servicios, así como ampliar oportunidades para jóvenes, mujeres y adultos mayores.
Sin embargo, la Universidad advierte que estos efectos serán graduales y concentrados en el sector formal, con escasa incidencia en el amplio segmento informal de la economía hondureña.
Asimismo, se anticipa un incremento en el número de contratos parciales más que en el volumen total de empleo, lo que podría traducirse en una mejora estadística sin cambios sustanciales en la cantidad de horas trabajadas o en los ingresos.
Entre el acceso y la insuficiencia
Uno de los hallazgos más relevantes del boletín es la dualidad del empleo parcial, ya que puede ampliar el acceso al trabajo, pero no necesariamente garantizar ingresos suficientes.
Para hogares sin empleo formal, representa una puerta de entrada a la seguridad social y a ingresos legales. No obstante, para quienes dependen de un salario completo para cubrir la canasta básica, esta modalidad podría resultar insuficiente, indica el boletín económico.
Esto evidencia que el problema de fondo no es únicamente el acceso al empleo, sino la baja productividad y los limitados niveles salariales del mercado laboral hondureño.
Riesgos latentes y desafíos estructurales
El documento también advierte sobre riesgos importantes, como la posible sustitución de empleo a tiempo completo por parcial, lo que podría precarizar aún más las condiciones laborales si no se aplican controles efectivos.
En ese sentido, la efectividad de la ley dependerá de la capacidad institucional para supervisar su cumplimiento, en particular a través de la inspección laboral y la operatividad de la seguridad social.
Además, la alta informalidad (resultado de bajos niveles de productividad, altos costos de formalización y limitada capacidad estatal) limita el alcance de cualquier reforma normativa.
Recomendaciones
La UNAH plantea que, para que la ley trascienda su carácter regulatorio, debe articularse con políticas complementarias, entre las principales recomendaciones destacan: reglamentación operativa inmediata para garantizar control y trazabilidad, creación de sistemas de monitoreo con indicadores públicos y evaluación continua, reducción de costos de formalización para micro y pequeñas empresas, incentivos económicos para la contratación formal, así como el fortalecimiento de la inspección laboral y la integración con políticas de productividad, capacitación y desarrollo empresarial
Asimismo, se propone utilizar el empleo parcial como una vía de transición hacia empleos de jornada completa, elevando progresivamente la calidad del trabajo.
Una oportunidad condicionada
La UNAH concluye que la Ley de Empleo a Tiempo Parcial constituye un avance en la regulación laboral, al equilibrar flexibilidad y protección, no obstante, su impacto estructural será necesariamente limitado en un entorno marcado por la informalidad y la baja productividad.
En ese sentido, la Academia insiste en que solo mediante una estrategia integral que combine crecimiento económico, fortalecimiento institucional y políticas de empleo de calidad será posible transformar el mercado laboral hondureño.



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