
Por: Nadia Mendoza
Honduras inició esta semana con un nuevo incremento en los precios de los combustibles, una tendencia que se ha mantenido durante al menos las últimas 17 semanas y que ha provocado incremento en el costo de vida de miles de familias hondureñas.
El panorama, como ya es costumbre, no es nada alentador, advierten expertos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), para quienes el país enfrenta una crisis estructural agravada por factores internacionales, como la guerra entre Estados Unidos e Irán, la precariedad laboral, no por desempleo, sino por la alta informalidad y el subempleo, y el encarecimiento de los alimentos ante un salario mínimo aprobado que presenta un déficit de al menos el 14 % en comparación al costo de la canasta básica.
Salarios rezagados
El director del Instituto de Investigaciones Sociales (IIS), adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales, Héctor Figueroa, recordó que Honduras mantiene altos niveles de pobreza y que actualmente el salario mínimo no logra cubrir las necesidades básicas de los hogares.
“Hoy por hoy el salario mínimo no está cubriendo la totalidad del costo de la canasta básica de alimentos. Hay un déficit del 14 %, entonces las familias están priorizando aquellas necesidades más básicas hasta reducir sus tiempos de comida dentro de sus hogares”, afirmó.
Según Figueroa, ese déficit equivale aproximadamente a 2,500 lempiras adicionales que deberían sumarse al salario mínimo actual para cubrir únicamente la alimentación básica. “Deberíamos hablar no solo de salario mínimo, sino de salario digno, uno que permita cubrir alimentación, salud, educación, vivienda y transporte”, enfatizó.
El investigador también alertó sobre las condiciones del mercado laboral hondureño, marcado por el subempleo y la informalidad. “Hay aproximadamente 2.6 millones de personas en subempleo y, si a eso le sumamos el desempleo, esto repercute directamente en que los hogares no puedan cubrir el costo de la canasta básica”, indicó.

Héctor Figueroa, director del IIS-UNAH.
Inflación y protección al consumidor
Por su parte, el director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES), Sergio Zepeda, advirtió que el país podría enfrentar desaceleraciones económicas e incrementos inflacionarios durante los próximos meses, tal como ocurrió en abril, donde la inflación pasó de 3.94 % a 5.56 %
“Con el tema de la inflación vamos a estar expectantes este mes de mayo, porque en abril hubo un repunte bastante importante que incide tanto a nivel macroeconómico como en los gastos de los hogares”, explicó Zepeda.
El académico defendió la metodología utilizada por el Banco Central de Honduras (BCH) para medir la inflación, aunque reconoció que la población percibe un impacto mayor debido a problemas como la especulación y el acaparamiento.
“Los ciudadanos nos enfrentamos a temas de especulación y acaparamiento, y esto impacta en los precios. Los controles de protección al consumidor no se están llevando a cabo de la mejor manera”, cuestionó.
Asimismo, aseguró que el principal problema del mercado laboral no es el desempleo, puesto que la tasa de desempleo en Honduras ronda el 5 % de la población activa, sino la informalidad que, según organismos internacionales, está alcanzando el 80 %. “Estamos hablando de una población vulnerable que no tiene la protección de un empleo formal y cuyos ingresos son menores al salario mínimo”, detalló.

Sergio Zepeda, director del IIES-UNAH.
Crisis alimentaria
Lo antes expuesto se agrava aún más cuando se habla de la inseguridad alimentaria, ya que la coordinadora del Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH, María Luisa García, advirtió que el panorama para Honduras “no es halagador”, especialmente por los efectos combinados del aumento de los combustibles y la llegada del fenómeno de El Niño.
“La sequía va a afectar la producción agrícola, granos básicos, maíz, frijoles y arroz. También se va a encarecer la producción de lácteos y las hortalizas”, informó la especialista, quien señaló que actualmente 10 de los 18 departamentos del país ya enfrentan crisis alimentaria y que, de no implementarse medidas urgentes, la situación podría empeorar significativamente.
“Si en este momento no se atiende a esta población con estrategias como riego, acceso a fertilizantes y préstamos con bajos intereses, estos departamentos van a caer en emergencia alimentaria”, alertó García, indicando que actualmente 1.8 millones de hondureños viven en inseguridad alimentaria, y las proyecciones apuntan a que esa cifra podría aumentar a 2.2 millones al cierre del año.
“Vamos a tener 400 mil compatriotas más viviendo en inseguridad alimentaria”, sostuvo la académica, que también cuestionó la efectividad de las ayudas sociales y señaló que el país necesita políticas orientadas a la generación de empleos dignos, y sobre todo, a abordar la situación con transparencia.
“Sabemos que todos los gobiernos, a través de las instituciones que les competen, trabajan el tema de la seguridad alimentaria y nutricional, a lo que se han destinado recursos millonarios, pero en ningún período se ha registrado una reducción, al contrario, en Honduras la tendencia es a que incremente esta población viviendo en inseguridad alimentaria y nutricional”, lamentó.
Los tres expertos coincidieron en que Honduras enfrenta una combinación de factores internos y externos que amenazan la estabilidad económica y social del país, mientras miles de familias continúan enfrentando dificultades para cubrir sus necesidades básicas.

María Luisa García, coordinadora del Obsan-UNAH.



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