Remesas alcanzan cifra récord en Honduras: ya representan el 29.4 % del PIB, pero solo el 9.4 % se invierte
Hasta abril, Honduras ya acumulaba 4,134 millones de dólares en remesas, con un crecimiento interanual de 14.3 %, lo que evidencia que el flujo sigue expandiéndose pese a los desafíos internacionales y las variaciones económicas globales.

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Periodista: Elin Josué Rodríguez 

Las remesas familiares continúan consolidándose como el principal sostén económico de Honduras. En 2025, el país recibió 12,212 millones de dólares por este concepto, la cifra más alta registrada hasta ahora, equivalente al 29.42 % del Producto Interno Bruto (PIB), según el Boletín Económico N° 76 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

El informe revela que el flujo de divisas provenientes de hondureños en el extranjero aumentó en 2,469 millones de dólares respecto a 2024, lo que representa un crecimiento interanual de 25.3 %, además, entre 2020 y 2025 las remesas crecieron a una tasa promedio anual de 16.29 %, muy por encima del ritmo de expansión de la economía nacional.

Incluso durante los primeros meses de 2026 la tendencia continuó al alza. Hasta abril, Honduras ya acumulaba 4,134 millones de dólares en remesas, con un crecimiento interanual de 14.3 %, lo que evidencia que el flujo sigue expandiéndose pese a los desafíos internacionales y las variaciones económicas globales.

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Dependencia

La investigación advierte que las remesas ya no son únicamente un mecanismo de apoyo familiar, sino un componente estructural de la economía hondureña, con impacto directo en el consumo, la estabilidad cambiaria, la liquidez financiera y las reservas internacionales.

Sin embargo, detrás del récord histórico también emerge una preocupación: la creciente dependencia del país hacia los ingresos generados por la migración. El estudio señala que Honduras enfrenta una “paradoja estructural”, ya que mientras las remesas fortalecen la economía y amortiguan presiones sociales, también evidencian las limitaciones del país para generar empleo de calidad, aumentar la productividad y diversificar su base productiva.

Uno de los datos más reveladores del Boletín número 76 de la Máxima Casa de Estudios es el destino que reciben estos recursos. El 90.6 % de las remesas se utiliza para cubrir gastos básicos de los hogares, como alimentación, salud, educación, transporte, vivienda y pago de deudas, mientras que apenas el 9.4 % se canaliza hacia inversión.

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Para el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UNAH, esta estructura refleja un desafío nacional: transformar las remesas de un mecanismo de subsistencia inmediata hacia una herramienta de ahorro, inclusión financiera e inversión productiva que impulse el desarrollo territorial y la generación de empleo.

Concentración de remesas en cinco municipios

El análisis también muestra una fuerte concentración territorial de estos ingresos, entre 2020 y 2025, el 73.01 % de las remesas se concentró en apenas cinco municipios: Distrito Central, San Pedro Sula, La Ceiba, Choluteca y Comayagua. Solo el Distrito Central acumuló el 51.18 % del total nacional.

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Según el informe, esta concentración refleja el papel que juegan las principales ciudades como centros económicos, financieros y comerciales, donde se reciben, cobran y utilizan gran parte de las remesas. El estudio también destaca avances en la digitalización financiera, ya que el 81.5 % de las remesas fue retirado mediante empresas remesadoras y un 12 % a través de billeteras electrónicas y aplicaciones móviles como Tigo Money, Kash y Tengo.

Ante este panorama, la UNAH plantea la necesidad de impulsar políticas públicas que articulen gobiernos municipales, sistema financiero, cadenas productivas y familias receptoras para convertir parte de las remesas en capital de inversión local. La propuesta incluye fortalecer mecanismos de ahorro, créditos productivos, emprendimientos y proyectos municipales vinculados a cadenas de valor.

El documento concluye que las remesas representan una oportunidad estratégica para Honduras, pero advierte que el verdadero desafío consiste en transformar esa dependencia externa en prosperidad sostenible, mediante planificación, asistencia técnica e institucionalidad territorial.