Adobes reforzados: la apuesta sostenible que impulsa el Departamento de Arquitectura de la UNAH

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Por: Esdras Díaz Madrid

El Laboratorio de Sostenibilidad Aplicada, del Departamento de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), trabaja actualmente en el desarrollo de adobes reforzados y bloques de tierra comprimida (BTC) como una alternativa de construcción sostenible, resistente y de bajo impacto ambiental para Honduras, una iniciativa que podría ayudar en un contexto complejo para el área de la construcción en el país, sobre todo con el alza de precios de los materiales para la vivienda.

El proyecto, dirigido por el ingeniero civil y docente Jorge Correa, junto a las arquitectas Alejandra Padilla, Nitzia Vásquez y el ingeniero René Martínez, forma parte de una línea de investigación enfocada en técnicas de construcción con tierra. Dentro de estas investigaciones, los adobes reforzados han tomado especial relevancia debido a sus propiedades estructurales, térmicas y ambientales.

A diferencia del adobe tradicional, elaborado en moldes de madera con una mezcla saturada de arcilla, agua, arena y fibras naturales como pino o paja, el BTC utiliza una mezcla con menor cantidad de agua que posteriormente es comprimida manualmente en máquinas construidas por el mismo laboratorio. Este proceso permite obtener bloques más uniformes y con mejores acabados.

Actualmente, el equipo desarrolla prototipos de adobes reforzados con tres perforaciones internas, inspirados en antiguos ladrillos rafón utilizados décadas atrás. La innovación consiste en incorporar refuerzos de bambú, considerado “acero vegetal”, con el objetivo de aumentar la resistencia estructural.

Para mejorar el comportamiento del adobe, los investigadores experimentan con estabilizantes naturales y sintéticos. Entre ellos destacan la cal, fibras de polipropileno, mucílago de penca de tuna y próximamente extractos de flor de izote. Las pruebas realizadas hasta ahora muestran que el mucílago de penca de tuna ha ofrecido mejores resultados de resistencia mecánica en comparación con otros materiales, como la casulla de café.

Las muestras elaboradas son sometidas a ensayos de compresión y desgaste en laboratorios de ingeniería para evaluar su capacidad mecánica y durabilidad. Según los investigadores, las viviendas de adobe pueden superar los 50, 70 e incluso 100 años de vida útil, y la intención del proyecto es perfeccionar estas técnicas para incrementar aún más su resistencia y mejorar su apariencia.

Además de la durabilidad, uno de los principales beneficios de los adobes reforzados es su comportamiento bioclimático. Gracias a su masa térmica, estos materiales mantienen interiores frescos durante el día y cálidos por la noche, convirtiéndose en soluciones termoacústicas naturales ideales para climas cálidos.

En cuanto al comportamiento sísmico, el laboratorio también desarrolla investigaciones basadas en experiencias internacionales. Jorge Correa explicó que universidades de países como Perú ya han realizado pruebas en plataformas sísmicas donde las construcciones de adobe reforzado han demostrado un mejor desempeño frente a estructuras tradicionales sin refuerzo.

El objetivo final del proyecto no solo es impulsar viviendas sostenibles, sino también desarrollar infraestructura social en comunidades. Entre los sueños de los impulsores de la iniciativa se encuentra también la construcción de escuelas autosostenibles hechas con BTC y materiales naturales, capaces de ofrecer espacios dignos, frescos y accesibles para niños y familias.