Red Sísmica Experimental de la UNAH fortalece el monitoreo de movimientos telúricos en Honduras
Una de las estaciones está situada en el exterior del Edificio E1 de la Facultad de Ciencias en Ciudad Universitaria.

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Periodista: Yuri Vargas

Aunque los sismos forman parte de la dinámica natural del planeta, algunos alcanzan magnitudes que dejan a su paso edificios colapsados, carreteras destruidas y cientos de víctimas.

Ante esta realidad que recientemente golpeó a Venezuela y Colombia, entre otros países, el monitoreo de la actividad sísmica constituye una herramienta esencial para comprender estos fenómenos naturales y reducir su impacto en la población.

En Honduras, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra (Ihcit) adscrito a la Facultad de Ciencias, contribuye a ese propósito mediante la Red Sísmica Experimental, una plataforma que monitorea la actividad sísmica del país, genera información para la investigación científica y aporta datos de utilidad para el análisis del riesgo sísmico y la toma de decisiones.

La Red Sísmica Experimental de Honduras nació en el año 2019 producto de la participación del Ihcit en un proyecto de Formación Aplicada a Escenarios de Riesgo con Vigilancia y Monitoreo de Fenómenos Volcánicos, Sísmicos e Hidrogeológicos en Centroamérica (Riesca); una iniciativa regional financiada por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS, por sus siglas en italiano) y coordinada por la Universidad de Palermo.

“A raíz de que no teníamos una red sísmica robusta en el país decidimos experimentar con algunos censores de bajo costo, estaciones sísmicas valoradas en alrededor de 2,000 dólares, frente a otras que pueden costar hasta 20,000; eso reducía el costo de operar esta red. Fueron instalados 11 censores en 11 campus de la UNAH que nos permitieran tenerlas en línea”, manifestó el geólogo Maynor Ruiz.

El especialista agregó que la información generada por la red es compartida con la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco), institución responsable del monitoreo oficial de la actividad sísmica en el país, así como con el Centro de Asesoramiento de Tsunami para América Central (Catac), fortaleciendo los esfuerzos regionales de reducción del riesgo. Adicionalmente, indicó que hace unos años se incorporó una red de GPS que también ayuda a monitorear el movimiento de las placas tectónicas.

Ciencia al servicio del país

Una de las estaciones sísmicas experimentales, la Gonzalo Cruz Calderón, nombrada así en honor a uno de los primeros doctores en Geofísica del país, está ubicada en las afueras del Edificio E1 en Ciudad Universitaria, inmueble donde también funciona el centro de datos donde el sismólogo Félix Rodríguez García procesa la información que transmiten las diferentes estaciones instaladas por la institución a nivel nacional.

El director del Ihcit, Manuel Rodríguez, explicó que el doctor Gonzalo Cruz fue uno de los principales impulsores de la sismología en Honduras y promovió la creación de la primera red sísmica del país, integrada inicialmente por estaciones ubicadas en Tegucigalpa, Cerro de Hula y Lepaterique, con el propósito de ampliar la cobertura del monitoreo.

Además, gracias a su gestión se formaron especialistas hondureños en Noruega y Suecia, cooperación internacional que permitió adquirir los primeros equipos especializados a finales de la década de los noventa.

El funcionario resaltó que, en la actualidad, además de las estaciones ubicadas en los campus universitarios, se han instalado cerca de 20 estaciones sísmicas en diferentes puntos del territorio nacional, lo que ha incrementado significativamente la capacidad para registrar movimientos que anteriormente pasaban inadvertidos. 

Al respecto, explicó que las redes internacionales, como la del Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS) y otras de Centroamérica, registran principalmente sismos de gran magnitud; sin embargo, los eventos pequeños, de entre 3 y 4 grados, difícilmente son detectados cuando los instrumentos se encuentran a grandes distancias.

"Por eso es necesario tener más estaciones dentro del país. Con esta red de la universidad ha aumentado considerablemente el registro de eventos sísmicos", afirmó.

El académico señaló que producto del trabajo que se realiza desde la Red Sísmica Experimental de Honduras nació, desde el 2024, el Instituto ha logrado construir una base de datos más robusta, fundamental para elaborar catálogos sísmicos, identificar zonas donde antes no existían registros instrumentales y conocer con mayor precisión el comportamiento de fallas geológicas activas.

De igual manera el intercambio permanente de información con Copeco permite complementar los registros de ambas instituciones y mejorar la calidad de los catálogos sísmicos nacionales.

"Ahora estamos registrando eventos en zonas donde históricamente se pensaba que no ocurrían sismos, como Olancho y La Mosquitia. Toda la red instalada en los centros regionales permite registrar movimientos de menor magnitud, mejorar su localización y conocer mejor el riesgo sísmico y las fallas activas del país", señaló.

"La actividad sísmica no es constante todos los meses ni todos los años. Lo importante es mantener esta red funcionando y seguir ampliándola para contar con bases de datos cada vez más completas que permitan comprender mejor el comportamiento sísmico del país", enfatizó.

Terremotos en Sudamérica no incrementan riesgo para Honduras

Ante la preocupación generada por la ocurrencia de terremotos de magnitud superior a 7 registrados recientemente en el norte de Sudamérica, la Unidad de Geología y Geofísica del Ihcit aclaró, mediante un boletín emitido este viernes, que no existe evidencia científica que indique que estos eventos impliquen un aumento del riesgo sísmico inmediato para Honduras.

El documento disponible en https://ihcit.unah.edu.hn/productos/boletines-sismica/ explica que los terremotos modifican el estado de esfuerzos de la corteza terrestre, principalmente en las regiones cercanas a las fallas que los originan, pero, aunque las ondas sísmicas de un evento de gran magnitud pueden propagarse a miles de kilómetros, no significa que desencadenen terremotos de manera progresiva de un país a otro.

En ese sentido, el Instituto explicó que el territorio hondureño posee su propia dinámica tectónica, determinada por las fallas geológicas y la interacción de las placas que afectan la región centroamericana, por lo que la evaluación del riesgo debe realizarse con base en las condiciones geológicas nacionales y no a partir de eventos ocurridos en otros países.