
Por: Esdras Díaz Madrid
Un homenaje a la historia de Honduras y a los vínculos que unen a catrachos y ticos, ese es el espíritu de La tierra que nos hermana. La obra, presentada por el grupo NarrArte, de la Universidad de Costa Rica (UCR), en el marco del Festival Interuniversitario Centroamericano de la Cultura y el Arte (FICCUA), es una propuesta creada especialmente para su participación en Honduras.
La directora del grupo, Miriam Chávez, explicó que la iniciativa nació a partir de una investigación histórica sobre acontecimientos significativos de Honduras y Costa Rica, con el propósito de encontrar los puntos de encuentro entre ambas naciones y convertirlos en relatos originales. Los relatos reúnen a personajes históricos como el indio Lempira y el prócer Francisco Morazán, cuya trayectoria también lo vincula con Costa Rica. Asimismo, exploran temas compartidos como la presencia de los enclaves bananeros en ambos países y los desafíos comunes en materia de salud pública y corrupción, entre otros hilos históricos, sociales y culturales que han tejido una profunda conexión entre ambas naciones.
"Hicimos una investigación histórica de puntos importantes en la historia de Honduras y de Costa Rica para ver dónde encontrábamos un enlace, algo parecido, algo que vivimos juntos como región", señaló la directora sobre la iniciativa.
A partir de esa investigación, los nueve integrantes del grupo, estudiantes universitarios de distintas carreras desarrollaron cuentos originales mediante ejercicios de escritura creativa. Las narraciones no solo abordan hechos históricos de ambos países, sino también las reflexiones y sensibilidades de sus autores sobre esos acontecimientos.
Uno de los relatos más significativos aborda la historia de las bananeras, un fenómeno que marcó a ambos países de Centroamérica. Chávez destacó que este cuento fue escrito por una estudiante originaria del caribe costarricense, cuya familia ha vivido de cerca las consecuencias sociales y culturales de esa realidad, convirtiéndolo en un testimonio profundamente personal y, al mismo tiempo, regional.
La directora explicó que la obra fue concebida exclusivamente para presentarse en Honduras. Aunque el grupo cuenta con otras producciones, consideraron que el contexto del festival requería una propuesta que fortaleciera el sentido de identidad centroamericana.
"Queríamos montar algo especialmente para venir a Honduras y hablar de eso, de que Centroamérica es una tierra que nos hermana", expresó.
Montaje
El proceso de montaje tomó alrededor de cinco meses. Aunque la idea y parte de la investigación histórica estaban planteadas desde que conocieron su participación en el festival, los ensayos y el trabajo creativo con los estudiantes comenzaron en enero. La recepción del público hondureño superó las expectativas del elenco. Chávez reconoció que inicialmente existía preocupación por la manera en que sería recibido el contenido político y social presente en la obra, pero tras las primeras funciones encontraron una respuesta cálida y agradecida.
"Nos agradecieron por haber intentado hacer ese espacio de empatía entre los dos países, entonces surgió mucho orgullo y mucha felicidad a partir del trabajo", comentó la costarricense.
Para la directora, presentar una obra basada en las historias compartidas de Honduras y Costa Rica representó la forma más adecuada de participar en un encuentro centroamericano como el FICCUA, privilegiando un mensaje de unión por encima de otras propuestas del repertorio del grupo.
Incluso señaló que, de haber contado con un mayor tiempo de presentación, habría ampliado la investigación para incluir historias y puntos de encuentro de todos los países de Centroamérica, sin embargo, en esta ocasión decidieron centrar el homenaje en el país anfitrión.
Sobre NarrArte
NarrArte está integrado por nueve estudiantes y funciona bajo un formato de cuentacuentos. Chávez explicó que procura mantener grupos reducidos para garantizar el dinamismo de las presentaciones y facilitar la conexión con el público, especialmente con las audiencias jóvenes.
Con La tierra que nos hermana, Narrarte llevó al escenario del teatro Padre Trino un recorrido por la memoria compartida de Honduras y Costa Rica, utilizando la narración oral como un puente para recordar que la historia de ambos países también forma parte de una misma historia centroamericana.
Otras presentaciones
Durante la jornada teatral programada para este día también participó el grupo de teatro Artis Amantis, de UNAH Campus El Paraíso con su obra: Sendero de las almas heridas, una extraordinaria obra que tiene como tema central el sistema patriarcal a través de la historia, los actos violentos hacia las mujeres y su desvalorización, subordinadas a lo masculino, en forma agresiva y autoritaria. La pieza teatral desnudó una cruda realidad que viven a diario con los femicidios, violaciones, ya que el factor de riesgo y vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer.
Grupo de Teatro Artis Amantis.
Finalmente, también se presentó la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán con su exhibición artística denominada: Eva, sol y sombra en donde una mujer que decide reemplazar a su hijo en el equipo de fútbol de su marido, y en este acto espontáneo encuentra todos los vacíos que han formado parte de su existencia desde que se convirtió en una mujer de la casa, una mujer al servicio de su marido, una mujer que pasó del sol a la sombra.



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