
Periodista: Elin Rodríguez
Si los intereses nacionalistas e individualistas separaron la Unión Centroamericana en 1841, el Festival Interuniversitario Centroamericano de la Cultura y el Arte (FICCUA) 2026 volvió a hermanarnos en el Edificio 1847 de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).
En el tercer día de la XIII edición del FICCUA 2026, hondureños, panameños, guatemaltecos y costarricenses se dieron cita para presenciar danzas folklóricas, canto, música y artes escénicas.
La jornada inició con el Ensamble Musical de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán (UPNFM), cuyos miembros interpretaron canciones como: Pobre marinero, de Guillermo Anderson, Noche de luna en la Ceiba de Moisés Canelo, Un osito dormilón, de Kazzabe Agrupación y Así te amo yo, composición de varios artistas hondureños.
Asimismo, el grupo de danza folklórica Tierra Nuestra, de la Vicerrectoría de Orientación y Asuntos Estudiantiles (VOAE), muy temprano puso a bailar al público centroamericano con La campesina, El Zapateado y El costeño, entre otras canciones populares.
Luego, la Compañía Folklórica Tierra y Cosecha, del Instituto Técnico Einstein Centroamericano, de Costa Rica (ITEC), hizo una presentación con una apuesta de nuevos ritmos y trajes coloridos, combinación que no pasó desapercibida por los presentes.

Del mismo país, pero de la Universidad Técnica Nacional (UTN), la agrupación de danza contemporánea Eküru presentó, entre otras apuestas escénicas, El oso caballo, leyenda costarricense que sirvió, en este caso, como analogía con las dinámicas que subyacen a determinadas formas de violencia contra las mujeres, una problemática vigente que, lamentablemente, se ha ido normalizando de manera creciente, así como en toda Latinoamérica.

Después de esa majestuosa participación, la Universidad Nacional de Ciencias Forestales (Unacifor), con trajes blancos, presentó propuestas artísticas propias del país como El bananero y El cascareño, entre otras canciones populares hondureñas. La jornada matutina culminó con la Marimba de Concierto de la Escuela Superior de Arte de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), cuyos integrantes interpretaron música de compositores centroamericanos.
La jornada vespertina no pudo arrancar mejor que con la participación de los cadetes que conforman la banda Capitán Harmodio Hererra, de la Universidad Marítima Internacional de Panamá (UMIP), quienes al ritmo de Sopa de caracol, la composición musical más internacional de Honduras, de la autoría de la Banda Blanca, pusieron a bailar al rector Odir Fernández, al vicerrector Mario Contreras y varias autoridades de la UNAH.

La jornada siguió con la presentación del grupo de danza folklórica Pasión UNAH, representando a la VOAE, agrupación que no dejó a deber, con un popurrí de canciones populares que todo hondureño conoce.
Posteriormente, el grupo de Ensamble Acústico del ITEC de Costa Rica interpretó, entre otras composiciones musicales, Soy tico, una pieza musical que resalta la identidad nacional de los costarricenses.
Luego, la Universidad de Costa Rica (UCR) presentó a su Ensamble de Música Experimental Universitario conocido popularmente como Sompo por los estudiantes de la UCR, quienes le cantan a la Luna y los cambios sociales, por tal razón, interpretaron canciones nacionales en referencia al satélite natural de la Tierra, entre ellas, Luna Tucumana, del compositor Atahualpa Yupanqui.
Sompo le dio paso al grupo Sentimientos de mi Tierra, de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), expresión artística que combina músicos, intérpretes y bailarines, quienes presentaron los mejores trajes de la jornada.
La Máxima Casa de Estudios y anfitriona del evento no se quedó atrás, con la presentación de UNAH Danza que, inspirada en el libro Cuando las tarántulas atacan, de Longino Becerra, puso en escena la obra de la maestra Clarissa Flores, Acecho, y Una en 100; en total fueron seis propuestas artísticas, cada una con un mensaje profundo.

La penúltima expresión artística de la jornada estuvo a cargo del grupo Cimarrona Tradiciones UNA, de la Universidad Nacional de Costa Rica, quienes sacaron a bailar “al diablo”, al “Político” y al “Payaso”, pero también a los estudiantes centroamericanos.

El cierre, como la apertura del día en el escenario del puente del Edificio 1847, le correspondió a la UPNFM, en este caso con el grupo Danzas Folklóricas Imágenes Catrachas. Para el día jueves, la agenda incluye ocho expresiones artísticas con participaciones de Honduras y Costa Rica, por lo que la invitación es abierta para todo público.



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