
Periodista: Clarissa Donaire
La Facultad de Humanidades y Artes, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), recientemente emitió un pronunciamiento en el que considera que la violencia que actualmente atraviesa el país no puede ser comprendida como un fenómeno aislado de seguridad pública, sino como la manifestación más visible de una crisis estructural de hondo calado.
Según este análisis, la crisis afecta simultáneamente la institucionalidad democrática, el sistema de justicia, la cohesión social y las condiciones mínimas para el desarrollo humano. “La pérdida de vidas humanas, las masacres, la expansión del crimen organizado, la extorsión, el desplazamiento forzado, la violencia contra las mujeres y la creciente inseguridad conviven con otras formas de violencia que se manifiestan en la exclusión social, como la corrupción, la impunidad, la pobreza, el debilitamiento de los servicios públicos esenciales y la erosión de la confianza ciudadana en las instituciones”, señala el documento.
Desde una mirada humanística y artística, la Facultad sostiene que esta crisis posee dimensiones éticas, culturales y políticas que trascienden el ámbito de la policía y la seguridad, apunta a que el debilitamiento de los vínculos de solidaridad comunitaria, la restricción en el ejercicio efectivo de los derechos humanos y la dificultad para edificar un proyecto nacional basado en la justicia, la libertad y el bien común; son consecuencias directas de un modelo que ha priorizado el control represivo sobre la inversión social y la formación ciudadana, en este sentido, el pronunciamiento enfatiza que ninguna sociedad puede alcanzar una paz duradera mientras persistan desigualdades profundas, la impunidad prevalezca sobre la rendición de cuentas y los mecanismos democráticos diseñados para garantizar el respeto a la Constitución y al Estado de derecho se encuentren debilitados o capturados por intereses particulares.
El documento pone especial énfasis en el preocupante deterioro de las capacidades estatales para asegurar derechos fundamentales como la salud, la educación, la cultura y la protección del patrimonio histórico y natural.
Sus autoridades advierten que la reducción progresiva de la inversión pública en estos ámbitos no solo profundiza las brechas sociales existentes, sino que socava las bases mismas de la convivencia democrática, al privar a la ciudadanía de herramientas esenciales para el pensamiento crítico, la participación informada y el ejercicio pleno de su ciudadanía.
De igual forma, se subraya que la construcción de una sociedad justa exige necesariamente el respeto irrestricto de los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes, así como de las comunidades campesinas, lo que implica proteger sus territorios, garantizar su participación en las decisiones que les afectan y promover mecanismos de diálogo para la resolución de conflictos sociales y ambientales, siempre dentro del marco constitucional y con estricta observancia de los derechos humanos y el interés público.
Otro aspecto relevante del pronunciamiento es el reconocimiento de que la violencia posee una dimensión territorial ineludible, la forma en que se planifican y habitan las ciudades y comunidades incide directamente en las posibilidades de encuentro, participación y cohesión social.
La Facultad sostiene que los espacios públicos seguros e inclusivos, una movilidad accesible, servicios públicos de calidad y entornos saludables no son meros complementos urbanísticos, sino condiciones indispensables para fortalecer la ciudadanía y favorecer la convivencia pacífica.
En paralelo, el pronunciamiento defiende que la cultura, la investigación científica, las artes y la protección del patrimonio constituyen bienes públicos esenciales para la democracia, y que su desatención o debilitamiento empobrece el pensamiento crítico, limita la creación artística y reduce la capacidad de la sociedad para interpretar críticamente su pasado, comprender su presente y proyectar colectivamente su futuro.
“Como institución de educación superior, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras tiene la responsabilidad de contribuir al análisis crítico de los problemas nacionales, generar conocimiento pertinente y formar profesionales comprometidos con el desarrollo del país. En ese marco, la Facultad de Humanidades y Artes reafirma su compromiso de fortalecer la investigación, la docencia, la creación artística y la vinculación con la sociedad como espacios para el diálogo, la reflexión crítica y la formulación de propuestas orientadas a la construcción de una cultura de paz”, sostiene el documento.
El pronunciamiento no se limita a un diagnóstico, sino que se inscribe en una apuesta activa por la transformación social desde el conocimiento humanista y la creación estética.
Finalmente, la Facultad hace un llamado explícito a los poderes e instituciones del Estado para que asuman con urgencia el fortalecimiento del Estado de derecho, la garantía de independencia del sistema judicial, el combate efectivo contra la corrupción y la impunidad, la protección efectiva de los derechos humanos y la adopción de decisiones públicas con transparencia, participación ciudadana y estricto respeto al orden constitucional.
Asimismo, invita a los gobiernos locales, al sistema educativo en su conjunto, a las instituciones culturales, a los medios de comunicación, al sector productivo, a las organizaciones sociales y a la ciudadanía en general, para que cada uno asuma las responsabilidades que le corresponden en la reconstrucción del tejido social, el fortalecimiento de la convivencia democrática y la promoción de una cultura de respeto, diálogo y legalidad.
El pronunciamiento concluye con que la violencia no se supera únicamente mediante el ejercicio legítimo de la fuerza pública, sino que su reducción sostenible exige instituciones democráticas eficaces, un sistema de justicia independiente, políticas educativas y culturales de largo plazo, ciudades y comunidades más inclusivas, y oportunidades reales que permitan a las personas desarrollar sus proyectos de vida en condiciones de dignidad, libertad y equidad.



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