¿Hasta cuánto puede endeudarse Honduras?

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Por: Elin Josué Rodríguez

El endeudamiento público de Honduras ya no solo representa una cifra en las finanzas del Estado, se ha convertido en una carga que condiciona el presente y compromete el futuro de varias generaciones, con una deuda que supera los 18 mil millones de dólares y una relación equivalente al 47 % del Producto Interno Bruto (PIB), cada hondureño nace con una deuda cercana a los 1,600 dólares, una realidad que, según el análisis de experta de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), reduce la capacidad del país para invertir en infraestructura, desarrollo productivo y servicios públicos.

La jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Facultad de Ciencias Económicas, Nancy Ochoa, explicó que el endeudamiento es un instrumento legítimo de política fiscal cuando se utiliza para fortalecer las finanzas públicas e impulsar el desarrollo, sin embargo, advirtió que en Honduras los resultados de ese creciente compromiso financiero son poco visibles frente al monto acumulado de la deuda.

La académica detalló que la deuda pública, integrada aproximadamente por un 51 % de deuda externa y un 49 % de deuda interna, responde, en gran medida, a la necesidad del Estado de cubrir un déficit estructural en sus ingresos, aunque la recaudación tributaria, proveniente principalmente del impuesto sobre ventas, el impuesto sobre la renta y los gravámenes a las importaciones, financia cerca del 70 % del Presupuesto General de la República, el restante 30 % debe obtenerse mediante préstamos y la emisión de bonos.

Acceso a financiamiento

Ochoa explicó que Honduras aún mantiene acceso al financiamiento de organismos internacionales y del mercado financiero nacional mediante créditos y bonos soberanos, no obstante, recordó que estos recursos tienen un costo económico y social, ya que implican el pago de intereses, comisiones y, sobre todo, el compromiso de recursos públicos durante los próximos 10, 15 o incluso 20 años.

"Cada préstamo que se adquiere hoy representa recursos que mañana dejarán de invertirse en proyectos de desarrollo", indicó la especialista, en ese sentido, señaló que los gobiernos ven reducido su margen de maniobra porque una parte importante del presupuesto debe destinarse al pago del servicio de la deuda y al gasto corriente.

La investigadora explicó que esta situación se refleja en la estructura presupuestaria del país, cerca del 80 % del Presupuesto General está comprometido entre salarios y el servicio de la deuda, lo que limita significativamente la capacidad del Estado para impulsar inversión pública que fortalezca la infraestructura, la productividad y el crecimiento económico.

Como ejemplo, detalló que mientras la inversión pública para el presente ejercicio fiscal ronda los 48 mil millones de lempiras, el pago del servicio de la deuda alcanza aproximadamente los 70 mil millones, una diferencia que evidencia la presión que ejerce el endeudamiento sobre las finanzas nacionales.

Respecto al nivel de deuda, Ochoa aclaró que no existe un porcentaje universal que determine cuándo un país está sobreendeudado, existen economías cuya deuda equivale al 80 % o incluso al 100 % de su PIB, pero esos niveles suelen estar acompañados de infraestructura moderna, servicios públicos eficientes y una economía capaz de generar los recursos necesarios para cumplir sus obligaciones.

En contraste, explicó que Honduras mantiene actualmente una relación deuda-PIB cercana al 47 %, dos puntos porcentuales más que al inicio del año, lo que evidencia que el endeudamiento continúa siendo una alternativa para compensar la insuficiente generación de ingresos fiscales.

Exoneraciones

A la académica también le llamó la atención otro factor que, a su juicio, merece mayor discusión: el gasto público. Explicó que Honduras registra uno de los niveles más altos de América Latina en exoneraciones y beneficios fiscales, equivalentes entre el 7 % y el 8 % del PIB, recursos que el Estado deja de percibir y que podrían fortalecer las finanzas públicas.

Paradójicamente, señaló que pese a ofrecer amplios incentivos fiscales, el país no ha logrado incrementar significativamente la inversión extranjera directa. De acuerdo con datos del Banco Central de Honduras, durante el primer trimestre del año esta alcanzó alrededor de 213 millones de dólares, uno de los niveles más bajos registrados en los últimos años.

Para la experta de la UNAH, esta situación demuestra que la atracción de inversión no depende únicamente de las exoneraciones fiscales, sino también de otros factores como la estabilidad económica, los costos de producción, el precio de los combustibles, la logística y la competitividad del país.

El análisis técnico de la docente universitaria permite comprender los desafíos de la economía hondureña y contribuye al debate sobre políticas públicas orientadas a fortalecer las finanzas del Estado, mejorar la inversión y promover un crecimiento económico sostenible que beneficie a la población.