
Por: Katherine Ramírez
Las nuevas modalidades de estafas financieras cibernéticas representan un problema estructural que puede afectar a cualquier hondureño, advirtió la coordinadora de la Carrera de Banca y Finanzas, Nancy Ochoa, tras la alerta emitida por la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS).
“Esta es una manifestación de una problemática más profunda en un contexto con grandes necesidades como el nuestro, con altos niveles de informalidad y exclusión financiera, donde la población en edad de trabajar queda excluida porque el sistema financiero no ofrece las condiciones para formar parte de él. Según datos de la CNBS, a finales de 2025 solo el 25 % de la población tuvo acceso a financiamiento. Entonces, hay una relación intrínseca que hace que las personas se conviertan en presa fácil”, expresó Ochoa durante un programa televisivo.
Las estafas financieras han evolucionado con el paso del tiempo y el avance de las tecnologías de la información. Su proliferación también está relacionada con el desconocimiento sobre finanzas y herramientas digitales, las condiciones económicas de la población, las dificultades de acceso a los servicios financieros y la ausencia de un marco legal específico en materia de ciberseguridad en el país.
Entre los tipos de ciberestafas más comunes se encuentran el phishing y el smishing, modalidades de suplantación de identidad mediante correos electrónicos o mensajes de texto que aparentan provenir de instituciones legítimas para obtener información personal o financiera. También está el vishing, que consiste en llamadas telefónicas en las que los estafadores se hacen pasar por representantes de empresas legítimas para conseguir datos confidenciales.
Otra modalidad es el ransomware, un tipo de software malicioso que cifra los datos de la víctima y exige un rescate para restablecer el acceso. Asimismo, existen estafas de soporte técnico, en las que se solicita acceso remoto a computadoras para solucionar problemas inexistentes, y fraudes de identidad, que implican el robo de información personal para realizar compras fraudulentas o cometer otros delitos en nombre de la víctima.
Por su parte, José Luis Rodríguez, miembro de la Comisión de Transformación Digital de la UNAH, explicó que existen señales de alerta que permiten identificar una posible estafa a tiempo.
“El denominador común de los estafadores es manipular las emociones para anular el pensamiento crítico. Las alertas clave incluyen un sentido de extrema urgencia o amenaza, con frases como ‘Su cuenta será cancelada en 15 minutos’ o ‘Su familiar está detenido y necesita dinero ya’. La prisa busca evitar que la víctima consulte con un tercero”, señaló.
Rodríguez también advirtió sobre las solicitudes de códigos temporales (OTP o tokens), los enlaces web alterados, con letras adicionales, guiones o terminaciones inusuales para imitar portales bancarios o gubernamentales, y las ofertas o los premios de sorteos en los que la persona nunca participó.
El especialista agregó que existen factores que aumentan la vulnerabilidad de la población ante estos delitos, entre ellos mencionó el exceso de confianza en canales digitales informales, al creer que una fotografía institucional o el logotipo de una entidad en WhatsApp garantizan la identidad de quien escribe; la publicación de información personal en redes sociales abiertas, que facilita la construcción de historias creíbles para extorsionar o engañar; la reutilización de contraseñas y la falta de verificación directa antes de tomar decisiones financieras.
En este último caso, recomendó no confiar únicamente en un mensaje de texto, sino comunicarse directamente con el número oficial del banco o con el familiar involucrado para confirmar la información.
Educación financiera
Para la especialista Nancy Ochoa, uno de los factores que inciden en la vulnerabilidad ante estas estafas es el analfabetismo financiero, que también puede afectar a profesionales que carecen de conocimientos sobre los procedimientos y las medidas necesarias para proteger sus recursos.
“Somos presas fáciles. Este es un problema estructural que solo ha cambiado su forma, pero las estafas siguen siendo las mismas. Creo que ha habido una responsabilidad por parte del Estado al no incorporar de manera efectiva la educación financiera en los planes de estudio, desde la escuela hasta la universidad. Desconozco los alcances de la política de educación financiera, pero esta no está generando el impacto esperado, y eso se refleja en estas estafas financieras”, manifestó.
Además, Ochoa explicó que, al tratarse de un problema estructural, su atención debe asumirse como un asunto de interés público mediante campañas de prevención, normativas y políticas que permitan sancionar las distintas modalidades de estafa.
“El Estado no puede darle un espaldarazo a esta situación que estamos enfrentando y que vemos que es incontenible y va mutando. Sorprenden los mecanismos que utilizan, y creo que esta discusión debe elevarse hacia los resultados concretos de la coordinación interinstitucional entre el ente regulador, el Ministerio Público y las demás instituciones involucradas”, expresó.
Recomendaciones
Entre las recomendaciones de Ochoa destaca la importancia de interponer las denuncias ante las instancias correspondientes y fortalecer el trabajo conjunto entre las instituciones responsables de prevenir, investigar y combatir estos delitos.
Por su parte, Rodríguez compartió algunas medidas prácticas que puede adoptar la población hondureña para proteger su información personal y financiera:
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Activar la verificación en dos pasos: esta opción está disponible en WhatsApp, el correo electrónico y diversas redes sociales. Añade una capa de seguridad mediante un PIN u otro mecanismo de verificación, lo que dificulta el acceso no autorizado a las cuentas.
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Colgar y verificar: si recibe una llamada de alguien que dice representar a un banco o informa sobre una supuesta emergencia familiar, cuelgue y comuníquese directamente con el número oficial de atención al cliente o con el teléfono habitual de su familiar.
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Evitar enlaces sospechosos: ingrese directamente a los sitios web desde el navegador o utilice las aplicaciones oficiales descargadas de las tiendas de su sistema operativo.
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Desconfiar de intermediarios: nunca comparta sus credenciales de acceso ni permita que terceros gestionen sus cuentas bancarias, bonos u otras plataformas institucionales en su nombre sin verificar su legitimidad.
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Denunciar e informar: reporte los intentos de estafa ante las autoridades correspondientes y comparta las alertas con familiares y personas cercanas para prevenir que más ciudadanos sean víctimas de estos delitos.
NM. MB



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