
Por: Elin Josué Rodríguez
El Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) busca articular al sector público, la empresa privada y la cooperación internacional para promover la productividad, generar empleo de mayor calidad y aprovechar el potencial económico de las distintas regiones del país.
Bajo la premisa de que Honduras necesita algo más que producir y competir, necesita reglas claras, mayor valor agregado y una estrategia que permita transformar sus recursos y capacidades en oportunidades de empleo y desarrollo, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), mediante el IIES, impulsa el diálogo entre distintos sectores para contribuir a la construcción de una política industrial que responda a los desafíos económicos del país.
La iniciativa busca abrir un espacio de encuentro entre representantes del sector público, la empresa privada, la cooperación internacional y la academia, con el propósito de conocer sus perspectivas, identificar puntos de coincidencia y establecer las bases para una gobernanza que permita articular esfuerzos en favor de la transformación productiva hondureña.
Para Sergio Zepeda, director del IIES-UNAH, la participación de estos actores resulta fundamental para construir una política que no se limite a mejorar los indicadores de competitividad, sino que también impulse la productividad, el crecimiento económico y la generación de oportunidades laborales en los distintos sectores del país.
“Desde la academia podemos impulsar estos procesos y permitir una gobernanza plena de los diferentes actores que forman parte de la construcción de una política industrial en nuestro país”, explicó Zepeda, al destacar la necesidad de que las decisiones económicas se construyan a partir del diálogo y la participación de quienes intervienen en el desarrollo nacional.
En ese escenario, la Máxima Casa de Estudios reivindica su papel como generadora de conocimiento y propuestas para la formulación de políticas públicas, pues la investigación científica, la innovación y la formación de profesionales pueden contribuir a identificar las barreras que limitan el crecimiento de las empresas y plantear alternativas ajustadas a la realidad hondureña.

Sergio Zepeda, director del IIES.
Una política para dejar atrás la producción de bajo valor agregado
Uno de los principales desafíos, según el director del IIES, es lograr que Honduras avance hacia una industria capaz de producir bienes y servicios con mayor valor agregado, en lugar de permanecer en etapas intermedias de las cadenas productivas, un cambio que permitiría aprovechar mejor el talento de los profesionales universitarios, los técnicos y los trabajadores especializados.
En ese sentido, Zepeda señaló que el sector manufacturero tiene una participación importante en la generación de empleo, pero requiere condiciones que favorezcan su dinamismo y expansión, “no solamente quedarnos en una manufactura en la cual hay un valor intermedio, sino que podamos avanzar hacia mayor valor agregado”, enfatizó.
El planteamiento pone sobre la mesa una cuestión esencial para el futuro económico del país, cómo convertir la capacidad de producir en una industria que genere mejores empleos, incorpore innovación y ofrezca mayores oportunidades de crecimiento a los hondureños, para ello, el académico considera necesario establecer un entorno económico adecuado y políticas que orienten los esfuerzos hacia objetivos de desarrollo de largo plazo.
Competir en Centroamérica
La discusión también adquiere relevancia ante los desafíos que enfrenta Honduras para fortalecer su posición en el mercado centroamericano, donde países como Panamá, Costa Rica y El Salvador representan referentes regionales en distintos ámbitos de competitividad, según explicó el director del instituto.
Para Zepeda, el país no puede conformarse con las ventajas que ya posee, sino que debe identificar cómo aprovecharlas para ampliar sus oportunidades comerciales, fortalecer sus sectores productivos y mejorar su posicionamiento internacional, una tarea que requiere planificación, inversión y coordinación entre los diferentes actores económicos.
La infraestructura logística forma parte de ese desafío, particularmente ante la necesidad de fortalecer las conexiones que facilitan el movimiento de mercancías y la integración de Honduras a los mercados internacionales, pues contar con puertos y recursos estratégicos no garantiza por sí solo una ventaja competitiva si no existe una estrategia que permita aprovecharlos.
“También tenemos que pensar cómo podemos expandirnos, ser mucho más competitivos a nivel centroamericano y latinoamericano”, expresó Zepeda, al advertir que la mirada del país debe trascender sus fronteras y orientarse hacia una economía con mayores capacidades para competir a escala mundial.
Desarrollo regional
La propuesta de una política industrial también abre la discusión sobre las desigualdades territoriales y la necesidad de impulsar las actividades económicas más allá de los principales centros productivos, de manera que las regiones puedan aprovechar sus recursos, capacidades y ventajas particulares para generar empleo y atraer oportunidades de inversión.
“Lo que se busca es potenciar no solamente sectores productivos, sino que también las diferentes regiones del país donde hay diferentes temas de aprovechamiento”, sostuvo el académico, al referirse a la importancia de incorporar una visión territorial en la planificación económica nacional.
Esta perspectiva coincide con el trabajo que desarrolla el IIES mediante sus investigaciones sobre competitividad regional, productividad y desarrollo económico sostenible, así como con las agendas territoriales que la UNAH ha impulsado para identificar fortalezas, brechas y oportunidades en distintas zonas de Honduras, con el propósito de aportar evidencia para la formulación de políticas públicas.
La academia como puente entre el conocimiento y las decisiones
La participación universitaria en este diálogo cobra especial importancia porque permite incorporar investigaciones, diagnósticos y propuestas técnicas a una discusión que involucra decisiones públicas y privadas con efectos sobre la economía y el empleo, en lugar de limitar la construcción de políticas industriales a las instituciones gubernamentales o a los intereses empresariales.
Como antecedente, en julio de 2025 la Alma Máter participó, junto con representantes del Gobierno, el sector empresarial, otras universidades y organismos de cooperación, en el lanzamiento del programa Alianza País y la Política Industrial 2025-2028, una iniciativa orientada a promover la innovación, fortalecer las capacidades productivas y articular esfuerzos entre los distintos sectores.
A esta agenda se suma el impulso de la Universidad a la vinculación entre investigación e industria, como refleja el proyecto del Centro de Innovación K-INNO4U, anunciado en junio de 2026 con apoyo de la cooperación coreana, que busca fortalecer la transferencia tecnológica, el emprendimiento y el desarrollo de soluciones junto con empresas hondureñas.
El reto, por tanto, consiste en convertir el diálogo multiactor en propuestas concretas que puedan orientar las decisiones económicas, reducir las barreras que limitan la productividad y generar oportunidades en los diferentes territorios, una tarea en la que la Máxima Casa de Estudios busca aportar conocimiento científico para que la política industrial no se quede en una declaración de intenciones, sino que contribuya a definir un horizonte de desarrollo para Honduras.



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