
Periodista: Elin Josué Rodríguez
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan), avanza en una iniciativa de investigación que busca comprender las decisiones de consumo de la población hondureña frente a alternativas alimentarias más nutritivas, como el frijol biofortificado.
La coordinadora del Obsan, María Luisa García, explicó que este esfuerzo se desarrolla en el marco de una colaboración académica con la Universidad de Arkansas, Estados Unidos, en conjunto con el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y con el acompañamiento de este observatorio. El objetivo central es generar evidencia científica que permita fortalecer políticas de seguridad alimentaria en el país.
El estudio contempla la participación de 250 personas pertenecientes a distintos estratos económicos y niveles educativos, con el fin de construir una muestra representativa que permita analizar si los hondureños estarían dispuestos a adquirir frijoles biofortificados o si mantendrían su preferencia por las variedades tradicionales.
Para ello, el Obsan ha articulado esfuerzos dentro de Ciudad Universitaria, involucrando a docentes, estudiantes, especialmente aquellos que son jefes de hogar, y personal de distintas áreas operativas, como limpieza, jardinería, fontanería y carpintería. Esta diversidad busca reflejar, en pequeña escala, la composición social del país.
El proceso se desarrollará durante cinco jornadas, entre el 18 y el 25 de mayo, mediante sesiones organizadas cada hora con grupos de diez participantes. Además, diez estudiantes de la Carrera de Desarrollo Local serán capacitados para supervisar el levantamiento de datos, fortaleciendo así su formación académica y su vinculación con procesos de investigación aplicada.
Una de las particularidades del estudio es su enfoque práctico. Los participantes degustarán diferentes variedades de frijol, incluido el biofortificado, y evaluarán aspectos como sabor, color y tamaño. Posteriormente, se simulará un ejercicio de subasta para medir cuánto estarían dispuestos a pagar por cada tipo de producto, lo que permitirá estimar su viabilidad en el mercado.
“Estamos acostumbrados a consumir las mismas variedades, y cuando se introduce un producto con mayor valor nutricional, pero con diferencias en sabor o apariencia, suele haber resistencia, este estudio busca entender precisamente esa dinámica”, señaló García.
Desde el Obsan también se promueve la diversificación de la dieta hondureña, en ese sentido, la investigadora destacó el potencial de otros cultivos como el frijol de soya, producido en regiones como Olancho, pero poco incorporado en el consumo cotidiano, a pesar de su alto contenido de vitaminas y minerales.
Los resultados de esta investigación serán utilizados por las instituciones participantes para la elaboración de artículos científicos y el diseño de programas orientados a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional en Honduras. Asimismo, se espera que sirvan como insumo para tomadores de decisiones en la formulación de políticas públicas.



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