
Periodista: Cristina Canahuati
¿Cuántas veces la inteligencia artificial se ha convertido en su “doctor”? Seguramente, en alguna ocasión ha consultado sobre resultados de exámenes, dosis de medicamentos o qué puede tomar ante un dolor o una determinada condición de salud.
“Hay que tener claro que la inteligencia artificial es una herramienta y no un doctor. Puede ser un peligro y resultar contraproducente para determinadas personas, especialmente cuando existen enfermedades de base o tratamientos previos”, expresó la doctora Claudia Caballero, del Centro de Información Toxicológico de la UNAH.
De acuerdo con la especialista, una recomendación incorrecta proporcionada por la IA puede generar consecuencias importantes, particularmente cuando quien va a consumir el medicamento es un menor de edad o una persona con determinadas condiciones de salud. Por ello, consultar una plataforma digital antes de tomar un fármaco no garantiza que la dosis recomendada sea apropiada para las características particulares de cada persona.
Caballero también llamó la atención sobre el riesgo de utilizar medicamentos únicamente para combatir un síntoma sin conocer la enfermedad que puede estar provocándolo. Explicó que una persona puede presentar una molestia como consecuencia de una patología de base que todavía desconoce y limitarse a tomar un producto para aliviarla, sin atender la causa del problema.
Otro de los riesgos que mencionó está relacionado con los medicamentos. Según explicó, sus nombres pueden variar dependiendo del país o la región y sus componentes pueden encontrarse en diferentes concentraciones, lo que puede influir en el riesgo de intoxicación. Por ello, es necesario realizar una valoración específica para cada caso.
La doctora señaló que no se trata únicamente de hacer preguntas al azar y asumir los riesgos de utilizar la IA para autodiagnosticarse o automedicarse. Al mismo tiempo, reconoció que estas herramientas pueden tener usos positivos cuando funcionan como un medio para orientar a las personas hacia profesionales o instituciones especializadas.
La IA también puede ser una herramienta útil
Uno de los ejemplos identificados en el ámbito de las intoxicaciones ocurre cuando una persona sospecha que estuvo expuesta a una sustancia potencialmente peligrosa y recurre a la inteligencia artificial en busca de información.
En estos casos, la herramienta puede servir como un canal para facilitar el acceso a información de contacto y orientar a la persona hacia servicios especializados, pero no debe utilizarse como el medio para establecer, por sí sola, un diagnóstico o tratamiento.
Finalmente, la especialista hizo un llamado a la población a evitar que la inteligencia artificial, las redes sociales o incluso las recomendaciones de personas sin formación médica se conviertan en sustitutos de la consulta profesional.
El reto, señaló, está en utilizar estas nuevas tecnologías de manera responsable, reconociendo sus posibilidades, pero también sus limitaciones cuando se trata de tomar decisiones que pueden afectar directamente la salud.



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