
Periodista: Elin Rodríguez
El Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA) aprobó las guías de Comunicación para el Apoyo a la Docencia y de Comunicación en Crisis, elaboradas por el Sistema Regional de Información y Comunicación Universitaria (Sireicu).
Las guías fueron presentadas por el director de Comunicación Estratégica de la UNAH, Mario Barahona, quien funge también como miembro del Sireicu, en el marco de la Centésima Vigesimoctava Sesión Ordinaria del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), que se celebró el lunes 27 de julio en la UNAH.
“Desde el Sireicu se dio a conocer estas propuestas que buscan estandarizar criterios y lineamientos que busquen definir una base que cada institución pueda adaptar a su contexto y necesidades”, apuntó Barahona.
Fue del parecer que los desafíos actuales de las universidades públicas son similares y que la asamblea vio pertinente este tipo de recursos considerando que la comunicación es un eje estratégico transversal para la gobernabilidad universitaria.
Antecedentes
Estas propuestas fueron inicialmente presentadas en la XI Asamblea General del Sireicu, uno de los sistemas del CSUCA, celebrada en abril en Guatemala, y posteriormente aprobadas en una asamblea extraordinaria.
Los manuales regionales de comunicación para la docencia y la gestión de crisis se plantean como herramientas estratégicas para las instituciones de educación superior, que son adaptados a las necesidades de cada universidad.
Instituciones como la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), establecen estos tipos de protocolos que fortalecen la respuesta institucional ante escenarios de emergencia y contribuyen a garantizar la continuidad de las funciones universitarias.
En el ámbito universitario, los manuales de comunicación ofrecen orientaciones para fortalecer la interacción entre las instituciones y sus comunidades, promoviendo mensajes claros, oportunos y accesibles.
Asimismo, establecen lineamientos para la gestión de situaciones de crisis, destacando la importancia de una comunicación organizada, el uso de información verificada y la definición de responsabilidades que permitan responder de manera eficiente y transparente.



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