
Por: Óscar Stanley Andrés Mejía
No esperaron a tener un título en sus manos para ejercer su vocación. En comunidades donde el acceso a la salud es limitado o inexistente, estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) ya están marcando la diferencia, llevando atención médica, orientación preventiva y, sobre todo, esperanza a poblaciones que históricamente han quedado al margen del sistema de salud.
En medio de las exigencias académicas y la intensidad propia de la carrera, un grupo de jóvenes ha decidido ir más allá de las aulas. No esperan hasta los últimos años para tener contacto con pacientes. Para ellos, la medicina comienza desde ahora, en el territorio, donde las necesidades son reales y urgentes.
Así nace Voluntarios de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM), una iniciativa estudiantil que busca acercar la atención en salud a quienes más lo necesitan.

Claudette Briseño, estudiante de quinto año de Medicina y coordinadora del grupo, explica que la motivación surgió al evidenciar una realidad que muchas veces pasa desapercibida: la falta de acceso a servicios de salud en comunidades vulnerables. “Acompañando brigadas médicas me di cuenta de la necesidad de personal y del poco acceso que tienen muchas personas a recibir atención”, comenta. Esa experiencia fue suficiente para impulsar una iniciativa que hoy reúne a 196 voluntarios comprometidos.
El voluntariado colabora en brigadas médicas organizadas junto a distintas instituciones, con el objetivo de brindar atención a poblaciones que enfrentan limitaciones para acceder a servicios de salud. Estas jornadas se enfocan principalmente en enfermedades parasitarias y gastrointestinales, padecimientos que reflejan no solo condiciones sanitarias precarias, sino también la falta de educación en salud preventiva.
Detrás de cada diagnóstico hay una historia: familias sin acceso a información básica, niños que crecen sin controles médicos y adultos que enfrentan enfermedades tratables sin acompañamiento profesional.

Sin embargo, el impacto no es unidireccional. El voluntariado no solo transforma a quienes reciben atención; también deja una huella profunda en quienes la brindan. En palabras de Briseño, la experiencia permite a los estudiantes desarrollar empatía, una cualidad que no siempre se adquiere en el aula. “Antes vemos teoría: anatomía, fisiología. Pero convivir con pacientes desde etapas tempranas nos hace más humanos”, afirma.
El grupo está estructurado en comités encargados de organizar, ejecutar y documentar cada actividad, lo que convierte al voluntariado en una plataforma de formación integral. Desde capacitaciones en toma de signos vitales hasta jornadas comunitarias, cada acción contribuye a la construcción de profesionales más conscientes, con sentido social y compromiso con el país.
Más allá de la atención médica, Voluntarios FCM también promueve el acompañamiento humano. Visitas a asilos, actividades con niños y espacios de convivencia recuerdan que la salud no solo se mide en diagnósticos, sino también en bienestar emocional. A veces, una conversación, una sonrisa o un momento de escucha pueden ser tan valiosos como un tratamiento.

En un país donde las brechas en el acceso a la salud siguen siendo evidentes, iniciativas como esta invitan a reflexionar sobre el verdadero alcance de la medicina. No puede limitarse a hospitales o consultorios; debe llegar hasta donde más se necesita. Y en ese camino, los jóvenes desempeñan un papel fundamental.
Ser parte de Voluntarios FCM, asegura su coordinadora, no es solo una oportunidad de aprendizaje, sino un recordatorio constante del propósito de la profesión: servir.
Porque mientras algunos esperan el momento de ejercer, ellos ya están ahí, en caminos de tierra, en comunidades olvidadas, en miradas que buscan alivio, demostrando que la medicina no comienza con un título, sino con la decisión de estar donde más se necesita.
Para integrarse a esta iniciativa, los interesados pueden acercarse a la Vicerrectoría de Orientación y Asuntos Estudiantiles (VOAE) de la UNAH, donde se brinda información sobre los procesos de voluntariado o contactarse con Claudette Briseño, llamando al 9628-4558.




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