Universidades públicas buscan convertir la investigación científica en soluciones para Honduras
Edificio de Posgrados de la UNAH, espacio donde se construyen las investigaciones y tesis de estudiantes de maestrías y doctorados.

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Por: Angie Oliva

¿Cómo lograr que las investigaciones universitarias trasciendan las bibliotecas y se conviertan en herramientas para resolver los problemas del país? Esta fue una de las principales reflexiones del panel “Retos de la investigación científica en las universidades públicas de Honduras”, desarrollado durante el VI Simposio de Investigación Educativa, como parte del Congreso de Investigación Científica y Posgrados 2026 (CIP 2026), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

En el encuentro participaron Jhunior Marcía, representante de la Universidad Nacional de Agricultura (UNAG); Dani Ochoa, de la Universidad Nacional de Ciencias Forestales (Unacifor), y Luis Reyes, de la Universidad Nacional de la Policía de Honduras (UNPH). Los panelistas abordaron los desafíos del financiamiento, la vinculación entre la academia y el Estado, y la necesidad de aplicar el conocimiento científico en beneficio de la sociedad.

Financiamiento y desarrollo científico

Marcía señaló que las universidades públicas enfrentan limitaciones presupuestarias que condicionan el desarrollo de la investigación, pese a las exigencias de producción científica e innovación.

“Las universidades todas tienen un presupuesto muy limitado, es decir, básicamente las universidades públicas subsisten con lo que tienen; con lo poco que tenemos nos exigen mucho y aún así damos buenos resultados”, manifestó.

Ante esta situación, planteó la necesidad de que el Estado cumpla con la asignación presupuestaria establecida en el artículo 161 de la Constitución de la República, que dispone para la UNAH una partida anual no menor al 6 % del Presupuesto de Ingresos de la República, excluidos los préstamos y donaciones. También llamó a fortalecer el financiamiento de las demás universidades públicas.

“Hay que exigir a los tomadores de decisión que cumplan con ese 6 % que tienen pendiente, tienen una cuenta pendiente con el pueblo, tienen una cuenta pendiente con la Universidad Nacional Autónoma; también cabe recordar que existen otras universidades públicas que hay que potenciar: Unacifor, la Pedagógica, la Universidad de Defensa y también nosotros como Universidad de Agricultura”, expresó.

De las tesis a la divulgación científica

Otro de los desafíos es lograr que los resultados de las investigaciones no permanezcan únicamente en documentos académicos, Ochoa explicó que la Unacifor ha generado más de mil investigaciones durante los últimos diez años; sin embargo, muchas corresponden a tesis que no llegan a ser consultadas por la comunidad académica ni por quienes toman decisiones.

Como respuesta, la institución trabaja en el rediseño de sus planes de estudio para incorporar la investigación como un eje transversal y avanzar hacia nuevos formatos de divulgación.

“Uno de los primeros grandes pasos que estamos dando como universidad es pasar de la tesis a un documento publicable, es decir, a otros modelos de documentos académicos que permitan de alguna forma lograr este tema de la divulgación”, explicó.

Ochoa también destacó la importancia de fortalecer la relación con instituciones estatales como el Instituto de Conservación Forestal (ICF) y la Secretaría de Recursos Naturales, para dar a conocer los avances científicos y propiciar que estos puedan contribuir a la formulación de políticas públicas en materia forestal y ambiental.

Investigación aplicada a las necesidades del país

Desde la UNAG, Marcía compartió ejemplos de investigaciones orientadas a responder a desafíos de la producción y conservación de alimentos, entre ellas mencionó el desarrollo de tecnologías para detectar sustancias contaminantes durante el procesamiento, la adaptación de cultivos ante el cambio climático y la búsqueda de alternativas para prolongar la vida útil de los alimentos sin depender de la cadena de frío.

Asimismo, destacó estudios realizados junto con la Universidad Tecnológica de Panamá sobre el uso de oleorresinas y aceites esenciales para prevenir el deterioro de productos alimenticios.

“Buscamos generar innovación, generar menos desperdicios y buscamos satisfacer, en este caso, la seguridad alimentaria de la población con nuevas tecnologías e investigaciones aplicadas al campo”, afirmó.

Una universidad cercana a la sociedad

Marcía también señaló que las universidades deben fortalecer su relación con el sector productivo y la sociedad civil, acercando la investigación a las comunidades y orientando sus capacidades hacia las necesidades de la población.

“Hay un divorcio fuerte entre el sector productivo, sociedad civil y la academia. Hoy en día hay que rehumanizar la academia, pues no debe ser de élite, debe ser una academia de pueblo”, expresó.

El académico agregó que las instituciones de educación superior deben ampliar las oportunidades para jóvenes de comunidades alejadas y procurar que la producción científica tenga un impacto más allá del ámbito profesional.

Las intervenciones del panel coincidieron en que fortalecer la investigación pública requiere recursos, cooperación entre instituciones y mecanismos para divulgar y aplicar el conocimiento, el desafío es que los resultados científicos no se queden en las bibliotecas, sino que contribuyan a generar respuestas a los problemas de Honduras.