
Periodista: Yuri Vargas
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) pondrá en marcha a partir de junio una investigación pionera para generar la primera línea base nacional sobre la presencia de microplásticos en ecosistemas marino costeros del país, mediante un estudio comparativo entre el litoral Pacífico y el Caribe hondureño. La academia ha documentado de manera preliminar que peces comestibles están contaminados con estos polímeros sintéticos en playas y esteros situados en ambas costas del país.
El proyecto será desarrollado por equipos de investigación de UNAH Choluteca y UNAH Atlántida, que realizarán muestreos en playas del Golfo de Fonseca y del litoral Atlántico con el objetivo de analizar agua, sedimentos y organismos marinos, así como recopilar información socioeconómica sobre la percepción de las comunidades costeras respecto a la contaminación por plásticos.
La investigadora de UNAH Choluteca, Vanessa Merlo, explicó que la iniciativa ya cuenta con financiamiento aprobado y que en el sur del país el primer muestreo se llevará a cabo en las zonas de El Edén, Cedeño, Delgaditos y Punta Condega.
“Ya se ha ido levantando información a través las redes de Remarco (Red de Investigación de Estresores Marinocosteros en Latinoamérica y el Caribe), pero esta investigación tendrá la particularidad de que no solo se analizará el agua y el sedimento, sino también animales y sus vísceras. Además, vamos a realizar un levantamiento socioeconómico para conocer la percepción de las poblaciones que viven en las zonas de impacto”, señaló.
Adicionalmente detalló que los resultados permitirán comparar las condiciones de contaminación entre el Caribe y el sur de Honduras, algo que no se había realizado anteriormente en el país.
“Esta sería la primera vez que se hace una investigación comparativa entre zonas del Caribe y del sur. Luego esto servirá también como una comparación a nivel regional, porque Costa Rica es uno de los países más adelantados en esta investigación”, indicó.
Contaminación documentada
La iniciativa surge en un contexto en el que diferentes estudios ya han evidenciado la presencia de microplásticos en ecosistemas marinos y organismos vivos.
En el Golfo de Fonseca, específicamente en las playas de Esteros de Cedeño y Marcovia, investigaciones previas detectaron microplásticos en el 100 % de los peces comerciales analizados. En total se hallaron 137 partículas, principalmente fibras azules y negras, con un promedio de 2.7 partículas por pez, resultados que advierten sobre altos niveles de contaminación y posibles riesgos ecológicos y para la salud humana.
De igual manera en el litoral Atlántico, estudios realizados en 12 playas de La Ceiba identificaron un promedio de 57.64 desechos sólidos por metro cuadrado, con mayores concentraciones en Los Maestros, Perú y El Jaguar, en comparación a las playas de Villa Nuria, Sitramedhys y Nueva Era Este, que presentaron menores niveles de contaminación.
A nivel internacional, los hallazgos científicos también han encendido las alertas; entre ellos destaca un artículo publicado en 2025 en la revista científica Nature Medicine, que documentó bioacumulación de microplásticos en cerebros humanos.
Otros estudios han reportado la presencia de microplásticos y nanoplásticos en sangre, placenta, leche materna y tejido cardíaco, así como fibras sintéticas y fragmentos de polietileno en peces comerciales.
Al respecto, Merlo advirtió que la contaminación por microplásticos no solo representa una amenaza para la fauna marina, sino también para las personas.
“¿Qué pasa si estamos bioacumulando? Ya está detectado no solamente en sangre, sino también en placenta, leche materna y ahora incluso en el cerebro. Lo que hemos visto en aves, ballenas y delfines son problemas de descoordinación y afectaciones motoras. Todo eso también nos puede afectar a nosotros”, manifestó, al tiempo que insistió en que la problemática requiere acciones conjuntas entre el Estado, las instituciones, las empresas y la ciudadanía.
“Tenemos que actuar y dejar de consumir tanto plástico. También es necesario que quienes generan estos productos asuman una responsabilidad socioambiental. Pero esto no solo corresponde al gobierno; es responsabilidad de todos”, afirmó.
Según explicó, una vez obtenidos y socializados los resultados del estudio, se espera impulsar estrategias y políticas de gestión integral de residuos sólidos. Entre las acciones inmediatas que considera prioritarias destacó la necesidad de fortalecer la gestión de residuos dentro de la propia universidad, así como la creación de estaciones de abastecimiento de agua potable para reducir el consumo de botellas y bolsas plásticas.
“La universidad tiene un papel enorme. No solamente se trata de clasificar residuos, sino de promover espacios donde las personas puedan usar botes de vidrio o metálicos y recargar agua potable. La Universidad de Costa Rica y la Universidad Nacional de Costa Rica tienen sus propias plantas potabilizadoras. No podemos promover una gestión de residuos sólidos si ni siquiera la institución cuenta con ello”, expresó.
“Ya existen empresas que transforman celulares y equipos electrónicos. Todos deberíamos apoyar esas iniciativas que ya se están desarrollando dentro de la universidad y en otras instituciones”, añadió en torno a la importancia de establecer alianzas con empresas dedicadas al reciclaje y aprovechamiento de residuos electrónicos y tecnológicos.
Retos y metas del proyecto
Entre los principales desafíos identificados por el equipo investigador figuran la formación técnica en protocolos internacionales para el análisis de microplásticos, el fortalecimiento de la capacidad de laboratorio, la sensibilización comunitaria para participar en las encuestas socioeconómicas y la coordinación de muestreos en temporadas secas y lluviosas.
Asimismo, se busca la creación de la primera línea base nacional de microplásticos en ecosistemas marino costeros, el desarrollo de protocolos replicables de monitoreo, publicaciones científicas y tesis de grado con impacto regional, así como insumos para futuras políticas públicas orientadas a la gestión de residuos costeros.
Asimismo, se espera comparar datos entre áreas protegidas y zonas turísticas impactadas, con el propósito de fortalecer la gestión sostenible del Golfo de Fonseca y de las comunidades costeras hondureñas.



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