UNAH exhibe su meteorito, uno de los cuatro documentados en Centroamérica con 4,500 millones de años

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Periodista: Elin Josué Rodríguez

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) exhibió uno de los cuatro meteoritos documentados en Centroamérica que posee bajo resguardo desde el 2014 en una de las bóvedas de la Tesorería de la UNAH; roca espacial que ha sido sometida a múltiples investigaciones por expertos del Departamento de Astronomía y Astrofísica de la Facultad de Ciencias Espaciales (Faces).

Este pequeño cuerpo celeste desprendido de un asteroide probablemente de la Nube de Oort, la cual alberga billones de cometas de largo período, tiene una edad de 4,600 millones de años, misma edad de la creación de los planetas de nuestro sistema solar, 1,000 millones de años antes de la vida en la Tierra.

Según la NASA, hay más de 50,000 meteoritos documentados en el mundo, no obstante, en la región solo existen cuatro, estos son: el meteorito pétreo (condrito) de Heredia, Costa Rica, caída observada en 1857; Chinautla, Guatemala, octohedrito, recuperado en 1902; Aguas Zarcas, Costa Rica, meteorito caído el 23 de abril de 2019, con fragmentos recuperados y meteorito “Comayagua”, Honduras, el cual es metálico, adquirido bajo compra por la UNAH.

Hallazgo

La noche del 3 de junio de 2012, alrededor de las 10:30 p.m., un objeto incandescente atravesó el cielo y terminó impactando en una vivienda de la colonia Zarzalito, en Comayagua. El fragmento perforó el techo de aluzinc de la casa, atravesó colchones y bloques de concreto antes de detenerse en el interior del inmueble, sin causar lesiones a los habitantes.

El objeto, de forma irregular y apariencia oscura, despertó el interés inmediato de científicos de la UNAH. De acuerdo con reportes periodísticos, especialistas del Departamento de Astronomía de la universidad visitaron el lugar y señalaron que las características físicas de la piedra coincidían con las de un meteorito, por lo que debía someterse a estudios científicos para confirmar su origen extraterrestre.

El meteorito, posteriormente denominado “Comayagua”, se convirtió en el primero recuperado en Honduras, un hecho destacado en los registros científicos del país.

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Adquisición y resguardo

Tras el hallazgo, los investigadores de la Facultad de Ciencias Espaciales de la UNAH iniciaron gestiones para estudiar y preservar el fragmento, que finalmente pasó a formar parte del patrimonio científico de la institución, en documentos oficiales, el Consejo Universitario, al momento de su adquisición, argumentó que el resguardo del meteorito permitiría a la universidad interactuar con la comunidad científica internacional en el estudio de materiales primitivos del Sistema Solar.

El registro científico del meteorito detalla que el fragmento posee forma poliédrica irregular, con dimensiones aproximadas de 7.5 × 5.2 × 4 centímetros, un volumen cercano a 145 cm³ y una masa de 482 gramos (un poco más de una libra). Su superficie está cubierta por una corteza de fusión negra, característica producida cuando el objeto atraviesa la atmósfera terrestre a gran velocidad.

La pieza presenta además regmagliptos -pequeñas hendiduras producidas por la ablación durante la entrada atmosférica- y en su interior se observan pequeñas esferas llamadas cóndrulos, indicio de que pertenece a un meteorito rocoso del tipo condrita, uno de los materiales más antiguos del Sistema Solar.

Investigaciones científicas

El estudio preliminar del meteorito fue coordinado por la científica hondureña María Cristina Pineda de Carías, en su momento decana de la Facultad de Ciencias Espaciales de la UNAH, quien lideró el reporte científico sobre el evento de caída y las primeras evaluaciones del fragmento en 2012.

Los análisis realizados por especialistas incluyen estudios petrográficos y mineralógicos para determinar su composición, observaciones microscópicas que identificaron la presencia de cóndrulos y minerales metálicos, evaluaciones de densidad y estructura interna, fundamentales para su clasificación.

Estos análisis permiten comprender la naturaleza del material del que se formaron los planetas hace más de 4,500 millones de años, ya que los meteoritos conservan elementos primitivos que desaparecieron de la superficie terrestre debido a procesos geológicos.

¿De dónde vino el meteorito?

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Aunque aún no es posible determinar con exactitud su lugar de origen, el científico Norman Palma, investigador de Faces, explica que estos cuerpos suelen desplazarse en órbitas alrededor del Sol, con gran concentración en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter, aunque algunos también circulan en trayectorias cercanas a la Tierra.

En el caso del meteorito "Comayagua", su estructura mineral y la presencia de cóndrulos sugieren que se formó en los primeros millones de años del Sistema Solar, antes de la formación completa de los planetas.

Un patrimonio científico para Honduras

Hoy, el meteorito de Comayagua constituye una pieza de gran valor para la investigación científica y la divulgación del conocimiento astronómico en Honduras, su estudio ha contribuido al desarrollo de la astronomía y las ciencias planetarias en la UNAH, además de servir como material de enseñanza para estudiantes e investigadores.

La preservación de este fragmento extraterrestre representa un logro académico y una oportunidad para que Honduras participe en la red internacional de investigación sobre meteoritos y el origen del Sistema Solar, un campo que permite comprender mejor cómo se formó la Tierra y los demás planetas hace miles de millones de años.

Impresiones

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“La exposición del meteorito Comayagua no es solamente un evento cultural y científico, es, sobre todo, una oportunidad para acercar el conocimiento y la investigación científica a nuestra sociedad”, dijo el rector Odir Fernández.

Indicó que el mismo forma parte de la historia natural de Honduras y del patrimonio de la Universidad, el cual recuerda que el país forma parte de la historia del universo. “Cada fragmento de roca espacial es un testimonio del origen de nuestro sistema solar y al mismo tiempo una invitación permanente a preguntarnos, a investigar y a aprender más sobre nuestro cosmos”, subrayó Fernández, al momento que también agradeció a la Facultad de Ciencias Espaciales y a sus docentes investigadores por los estudios realizados al meteorito "Comayagua".

Prometió que el “viajero del espacio” estaría siendo exhibido en otros espacios tanto de la UNAH en otros campus como en otras instituciones para que lo conozcan más hondureños.

Por su parte el decano de Faces, Javier Mejuto, dijo sentirse orgulloso de presentar a la sociedad este pedazo de universo, el cual ha sido analizado y estudiado desde el 2012 junto a investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Mejuto destacó que el cuerpo celeste es incluso más antiguo que la Tierra y, por ende, antes que la formación de la vida, por lo que destacó que este patrimonio de la UNAH y de todos los hondureños tiene un valor incalculable desde el punto de vista científico.

Norman Palma, investigador de la UNAH, calificó la roca espacial como una pieza de enorme valor científico y cultural: “Este meteorito es patrimonio de la humanidad y patrimonio de Honduras”, al destacar que se trata del primer meteorito cuya caída fue debidamente documentada en el país, lo que le otorga un carácter único dentro de la historia científica nacional.

Además de la científica hondureña María Cristina Pineda de Carías y Norman Palma han trabajado en la investigación los hondureños Hugo Ramos, Javier Mejuto, la decana de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, Carolina Arévalo, entre otros científicos además de las expertas mejicanas Guadalupe Cordero Tercero y Karina Cervantes de la Cruz.

La exposición del Meteorito Comayagua estará en el Lobby del Edificio Alma Máter por un tiempo indefinido, por lo que escuelas, colegios y público en general podrán visitar y conocer este viajero del espacio de más de 4,600 millones de años.