
Periodista: Cristina Canahuati
Con el propósito de brindar atención integral para restaurar la movilidad, independencia y calidad de vida de personas con discapacidades físicas, neurológicas o lesiones, estudiantes y docentes de la Carrera de Terapia Funcional de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), desarrollan tres brigadas al año por un monto equivalente a 1.3 millones de lempiras cada una.
“Son casi 5 millones de lempiras en dos años lo que hemos brindado, una rehabilitación cuesta entre 700 a 1,200 lempiras, dependiendo cada caso, y nosotros brindamos no solamente las terapias, sino también capacitaciones”, indicó Liliana Urías Valladares, docente de la Carrera de Terapia Funcional.
De esa manera manifestó que ella imparte la cátedra de Terapia Funcional basada en la Comunidad que comprende varios aspectos apoyados en la estrategia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que consta de implementar una matriz que contiene 5 aspectos en salud, educación, sustento social y empoderamiento con sinergias con las municipalidades.
Estas brigadas por lo general son solicitadas por las comunidades en donde se pide la colaboración o se buscan lugares que realmente necesiten de sus servicios. Recientemente, estudiantes y docentes de esta carrera visitaron dos municipios de Olancho: Salamá y Guata, ambos con carencias de profesionales en rehabilitación. Otro lugar que se ha visitado también es San Ignacio, a donde han llegado personas de Cedros y Orica.
También mencionó que por lo general los municipios prestan apoyo a los estudiantes brindando alimentación, transporte y alojamiento para que estos puedan desarrollar su trabajo.
Urías dice que se trabaja con tableros multisensoriales, y se les da teleseguimiento a cada caso. Por su parte, los estudiantes contaron su experiencia: “He tenido una experiencia sumamente enriquecedora porque hemos puesto en práctica los conocimientos adquiridos en el aula de clases y hemos devuelto un poquito de lo que la universidad ha sembrado en nosotros. Mi grupo fue a San Ignacio y fue muy bonito”, expresó Jensy Turcios.
Por su parte, el estudiante Kevin Bonilla, que estuvo en la comunidad de Guata, dijo que “esta experiencia les ha permitido tener colaboración con diferentes instituciones como Prepace o Juana Leclerc”.
El estudiante también expresó que en estas comunidades indígenas se evidencia desconocimiento respecto a las bondades de la terapia funcional, pero al recibir la oportuna atención, los beneficiados testimonian que "recibieron una gran ayuda".
Durante el desarrollo de estas brigadas, que tienen una duración que oscila entre 3 y 5 días, se atiende a un promedio de 45 personas por jornada.



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