
Periodista: Elin Josué Rodríguez
El congestionamiento vehicular en ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula ha dejado de ser un problema de movilidad para convertirse en una crisis que impacta directamente la salud mental, la economía y la calidad de vida de miles de hondureños.
Lejos de limitarse a retrasos y largas filas de vehículos, el tráfico está generando niveles crecientes de estrés y frustración que, según expertos, evidencian un problema más profundo: la falta de planificación urbana integral.
Ernesto Gálvez, máster en Psicología Clínica y funcionario de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), explica que el tráfico no es necesariamente la causa principal del estrés, sino un detonante de tensiones acumuladas “las personas ya vienen cargadas emocionalmente por problemas laborales, económicos o familiares, y el tráfico se convierte en el punto donde todo eso se manifiesta”.
A esto se suman factores como el gasto de combustible, la pérdida de tiempo, la imprudencia vial y la falta de regulación efectiva, elementos que incrementan la irritabilidad y reducen la tolerancia entre conductores.
El resultado es visible en las calles, conductas agresivas, falta de cortesía y una convivencia vial deteriorada, sin embargo, Gálvez subraya que, pese a la presión, el comportamiento individual sigue siendo una responsabilidad personal.
Por lo anterior, el especialista propone que los ciudadanos adopten estrategias para canalizar el estrés, como escuchar música o contenido positivo, mientras se avanza hacia soluciones estructurales desde las autoridades.
Diseño
Desde la perspectiva urbana, el problema es aún más complejo, por ello el arquitecto Edler Castellanos, experto en planificación de ciudades, ordenamiento territorial y diseño de estrategias urbanas sostenibles y actualmente titular de la Dirección de Vinculación Universidad -Sociedad (DVUS) de UNAH; advierte que el caos vial es consecuencia de un modelo de desarrollo equivocado: “Se ha priorizado el vehículo privado sobre el peatón y el transporte público, invirtiendo la pirámide de la movilidad sostenible”.
Este enfoque ha llevado a soluciones centradas en la construcción de más calles, puentes y pasos a desnivel, medidas que, lejos de resolver el problema, lo agravan “es como intentar resolver la obesidad comprando ropa más grande”, ejemplifica Castellanos, al referirse al crecimiento acelerado del parque vehicular, que en Honduras aumenta aproximadamente un 6 % anual, un ritmo que considera insostenible.
Ante este panorama, la UNAH ha impulsado investigaciones desde 2017 para analizar la movilidad urbana y proponer alternativas. Entre los principales hallazgos destaca el desconocimiento generalizado sobre el concepto de movilidad, que suele reducirse únicamente al uso del automóvil, ignorando otras formas de desplazamiento.
Propuestas
Las propuestas planteadas por la Academia apuntan a un cambio estructural, en primer lugar, se plantea la implementación de un sistema de transporte público masivo articulado, eficiente y planificado, que reduzca la dependencia del vehículo privado, modelos como los de Panamá, Guatemala o Bogotá son citados como referencias viables.
Asimismo, Castellanos, coordinador del grupo de investigación MODUS (Movilidad y Desarrollo Urbano Sostenible), propone fortalecer la infraestructura peatonal, con aceras dignas, iluminadas y seguras, así como impulsar el uso de la bicicleta mediante ciclovías, estas medidas buscan reordenar la movilidad priorizando al peatón, seguido del transporte público y medios no motorizados.
Otra de las recomendaciones clave es la incorporación de sistemas inteligentes de transporte, como semaforización centralizada, monitoreo en tiempo real y gestión de carriles, que permitan optimizar el flujo vehicular sin recurrir exclusivamente a más infraestructura.
La ingeniera Esly López, docente de las asignaturas Educación y Seguridad Vial, de la Facultad de Ingeniería, señala que continuar ampliando carreteras genera un efecto conocido como “demanda inducida”, donde más espacio para vehículos termina atrayendo más tráfico “no es construir más, sino gestionar mejor lo que ya existe”, enfatiza.
Educación vial
Además, los expertos coinciden en la necesidad de reformar el modelo de transporte público actual, donde los conductores compiten por pasajeros, generando desorden y riesgos, la solución pasa por sistemas organizados, con rutas definidas, paradas establecidas y regulación efectiva.
El componente educativo también es fundamental, la formación en cultura vial, tanto para conductores como peatones, es vista como una pieza clave para lograr cambios sostenibles en el comportamiento ciudadano.
Desde la UNAH se plantea que la propia universidad puede servir como laboratorio de soluciones, promoviendo planes internos de movilidad que incentiven caminar, usar bicicleta y reducir el uso de vehículos dentro del campus.
Por lo anterior, la Máxima Casa de Estudios está realizando estudios orientados primero, a conocer el alto flujo vehicular dentro de Ciudad Universitaria, mediante el uso de drones y tecnología de punta, con el fin de proponer soluciones que mejoren la movilidad en el campo, ya que a diario circulan miles de vehículos diarios.
El desafío, coinciden los especialistas, no es menor, requiere voluntad política, inversión y coordinación entre sectores públicos y privados, pero, sobre todo, implica un cambio de visión: entender que el tráfico no es solo un problema de carros, sino de personas, de ciudad y de calidad de vida.



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