
Por: Hibeth Moncada
La academia sostiene diversos puntos de vista desde las perspectivas clínica, psicológica, filosófica y sociológica sobre por qué un ser humano adopta estos comportamientos y la razón de su reciente popularidad. En los últimos días se ha viralizado una tribu urbana denominada Therians (abreviatura de teriantropo). Su significado ha evolucionado desde la mitología antigua hasta la identidad moderna; el término proviene del griego therion, que significa bestia o animal salvaje, y anthropos, que significa ser humano.
Se trata de personas, en su mayoría jóvenes, que se identifican emocional, física y espiritualmente como un animal específico y adoptan comportamientos primitivos de la especie elegida, asumiendo así una nueva identidad. Entre los animales más comunes se encuentran lobos, zorros, felinos, perros y aves; incluso, se han identificado personas que afirman ser animales extintos.
La primera aparición pública de este fenómeno ocurrió en 1992, en un foro de Internet dedicado a aficionados de las películas de terror. Un usuario comentó que no solo disfrutaba de los filmes de hombres lobo, sino que se sentía como uno. Para sorpresa de algunos, la respuesta fue de aceptación e identificación, ya que muchos internautas confesaron sentirse igual, integrando más animales a la conversación. Para 1994, ya utilizaban el término Therianthrope y en 1995 fundaron su propio sitio web comunitario, que aún existe, donde formalizaron las reglas y definiciones para ser considerado un therian. En 1998, se registró la primera reunión física en un parque de California, Estados Unidos, donde cientos de personas se congregaron para aullar a la luna.
Los primeros therians eran mayoritariamente adultos que mantenían su identidad en secreto. Los actuales son, en su mayoría, adolescentes y adultos jóvenes que han integrado esta identidad a la cultura visual de las redes sociales, otorgando gran importancia a la indumentaria (como máscaras) y a la apariencia. Manifiestan la necesidad de ser vistos y aceptados, sin mostrar una vergüenza aparente por su comportamiento.
Según el filósofo Marcos Matute, profesor de la UNAH, además de poseer un antecedente histórico de siglos, la teriantropía se manifiesta en figuras mitológicas como centauros, sirenas y Medusa en la cultura griega, o el Balam y el Náhuatl en la cultura maya. Matute afirma que esta tribu urbana ha cobrado fuerza debido a "mentes frágiles y falta de pensamiento crítico", señalando que no son los primeros ni los últimos: "Lo nuevo es el revuelo y la viralidad, pero esto siempre ha existido. Desde la academia nos corresponde fortalecer la mente de los jóvenes en formación; ahora nadie cuestiona nada y los jóvenes temen al fracaso. Si te sientes bien siendo un therian, puedes serlo, pero que no sea por moda, sino por un modelo de vida que quieras defender, aunque estoy seguro de que este no es el caso".
Por su parte, el sociólogo Eugenio Sosa, catedrático de la UNAH, sostiene que la juventud, por naturaleza, suele ser disruptiva y desafiante ante las normas sociales: "Esto me recuerda al movimiento hippie, pero el factor que hoy determina el desarrollo de estos movimientos son las redes sociales. Además, los jóvenes enfrentan debilidad de espíritu e incertidumbre en una búsqueda permanente de identidad y pertenencia; las normas sociales con las que pretendemos formar en la Máxima Casa de Estudios son cada vez más borrosas".

Desde el enfoque clínico, el psicólogo Amílcar Valladares lo cataloga como un problema complejo que debe atenderse con seriedad. Según su análisis, el hecho de que los jóvenes se comporten como animales responde a una falta de responsabilidad: buscan vivir sin los problemas que afectan al ser humano y, simultáneamente, recibir la atención y el cariño que se les da a los animales. "Es un conjunto de factores: moda, crisis de identidad y falta de atención. Generalmente son personas que han sido víctimas; sin embargo, aún no es una patología porque no son disfuncionales en sus trabajos o estudios, aunque sí los considero disfuncionales socialmente".
La UNAH es uno de los lugares con mayor flujo de estudiantes en formación, un sector vulnerable que fácilmente puede integrarse a una moda o grupo; por ello se otorga gran importancia al tema. Distribuidas por toda Ciudad Universitaria (CU) se encuentran las clínicas de atención psicológica, pues la salud mental se toma con absoluta seriedad. Invitamos a los estudiantes a acercarse a estos puntos de atención: el Centro Psicológico Comunitario (frente al edificio J1, citas al 3341-6741, Área de Orientación y Asesoría Académica de la VOAE, que ofrece apoyo psicológico y psicopedagógico.
Para más información, pueden acudir a las oficinas de la VOAE y al Centro de Atención Psicológica en el tercer piso del edificio F1, de lunes a viernes, de 8:00 a.m. a 7:00 p.m.
La salud mental es fundamental en la formación académica. En un entorno exigente como la UNAH, esta actúa como la base de todo el aprendizaje. Existe una correlación directa entre el bienestar emocional y el éxito académico, por lo que brindar una atención oportuna a los jóvenes no solo influye en su rendimiento, sino también en su desarrollo como individuos funcionales para la sociedad.



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