“Somos rellenos”: mujeres políticas denuncian uso simbólico de la paridad en Honduras

cintillo real79

Periodista: Elin Josué Rodríguez

“Somos rellenos, solo prestanombres”, “nos utilizan para cumplir la cuota de paridad”, dijeron dos lideresas políticas entrevistadas por el Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) en información recabada para el estudio Violencia Política contra las Mujeres en Honduras.

Estas aseveraciones son sustentadas por los resultados de las Elecciones Generales del año 2025, donde de un total de 128 diputados del Congreso Nacional, solo 38 son mujeres, lo que representa el 29% del Pleno.

No obstante, esta disparidad se profundiza más en las alcaldías municipales, pues de 298, solamente 22 son lideradas por alcaldesas, esto significa que solo cerca del 7 % de los gobiernos municipales están encabezados por mujeres, lo que evidencia una brecha fuerte en el liderazgo local.

Cabe resaltar que las mujeres constituyen más de la mitad del electorado hondureño, en procesos electorales recientes han representado alrededor del 51 % del padrón electoral.

De la conquista del derecho a votar en 1955 y efectiva en 1957 hasta la fecha, el proceso de construcción de igualdad continúa siendo una tarea pendiente, pues persisten desafíos como la desigualdad económica, la violencia de género, la baja representación en puestos de poder y las barreras culturales que limitan la participación femenina.

Hallazgos

El Análisis de hallazgos preliminares del Estudio Cualitativo basado en entrevistas a profundidad con lideresas políticas demuestra que la violencia política contra las mujeres se manifiesta en violencia psicológica y simbólica, violencia económica, violencia digital y ciberacoso y violencia física y sexual.

“La violencia psicológica y simbólica se manifiesta mediante acciones como insultos, humillaciones y el uso de estereotipos para minimizar la capacidad intelectual de la mujer, se utiliza a las mujeres para cumplir una cuota de paridad sin intención de elegirlas”, cita el documento.

En cuanto a la violencia económica, las mujeres sufren con limitaciones en el financiamiento de la campaña, y control equitativo de ingresos que corresponden por cargo.

De igual manera, las mujeres políticas denunciaron el uso de redes sociales para difamación y ciberacoso y en ataques basados en la vida privada o imagen física. Asimismo, reportaron tocamientos no consentidos, tirones de cabello y agresiones físicas durante reuniones políticas.

Sobre las barreras estructurales y desafíos de género, el análisis de los hallazgos preliminares del estudio del IUDPAS encontró la carga de la multiagenda: las mujeres deben gestionar el hogar y los cuidados mientras compiten en la política. 

También se encontró que existe invisibilización al interior de los partidos, se niega el uso de la palabra en mítines y se ignoran las propuestas. También se encontró la falta de voluntad política y marco legal “existe ausencia de leyes específicas aprobadas que sancionen eficazmente la violencia política contra la mujer.

 

Testimonios

“Somos rellenos… solo prestanombres. Una vez que se ganan las elecciones renuncian y entra el esposo, el papá...” indica la líder política, identificada como informante XVI.

Mientras que la informante II dijo que “la violencia la tenemos más de los propios compañeros directos que de la misma oposición”. Por otra parte, la informante XI citó los comentarios de un candidato a alcalde, quien aseguró que “dos me sirven para la cocina y una para la cama”, en clara referencia a las mujeres en la política.

Lo anterior demuestra que a más de seis décadas de que las hondureñas conquistaran el derecho al voto, la participación política de las mujeres continúa enfrentando barreras estructurales que limitan su acceso real a los espacios de decisión.

En un país donde las mujeres constituyen más de la mitad del electorado, el desafío pendiente no es solo garantizar su presencia en las papeletas, sino asegurar condiciones reales para que ejerzan el poder en igualdad.