
Por Kelssin Vásquez
Honduras arranca este lunes 10 de agosto el levantamiento del XVIII Censo Nacional de Población y VII de Vivienda, un operativo que visitará cerca de 2.6 millones de hogares en los 18 departamentos del país y que llega después de 13 años sin un conteo de esta magnitud. En este contexto, la academia hondureña se sumó al debate público con una advertencia clara: el país está dejando pasar un bono demográfico que no va a durar para siempre.
Así lo planteó Héctor Figueroa, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), durante su participación en el foro Frente a Frente, de Canal 5, conducido por el periodista Renato Álvarez. El espacio reunió también a Paula Narváez, directora regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), y a Rony Pacheco, director ejecutivo del Instituto Nacional de Estadística (INE), para responder una pregunta de fondo: ¿puede un país combatir la pobreza, generar empleo o planificar su futuro si ni siquiera sabe con precisión cuántos habitantes tiene, dónde viven y cómo viven?
Puede ver la participación del doctor Figueroa en: https://youtu.be/Zd_Y_G0ZQkc?si=6qd4u65SuvlBUQck
Un reloj demográfico que corre en contra
Para Figueroa, el punto de partida es un dato que debería alarmar a cualquier tomador de decisiones: Honduras solía contar con 30 años de bono demográfico —el periodo en que la mayor parte de la población está en edad productiva—, pero hoy ya solo quedan 14. El país, dijo, "no va a ser eternamente joven", y el margen para aprovechar esa ventaja se está cerrando.
El investigador explicó que hoy la edad mediana del país es de 23 años, lo que significa que la mitad de la población hondureña tiene menos de esa edad. Pero advirtió que ese panorama es transitorio: el porcentaje de adultos mayores ya viene en aumento sostenido, y el país todavía no tiene una estrategia clara para atenderlo.
De la improvisación a la planificación con evidencia
Uno de los ejes centrales de la intervención de Figueroa fue el llamado a que Honduras deje de tomar decisiones públicas "en base a emociones" y empiece a hacerlo con datos. Según explicó, cuando los tomadores de decisión desconocen la realidad del país, las políticas públicas terminan fracasando, y ese es precisamente uno de los nudos que el nuevo censo puede ayudar a desatar.
El académico insistió en que Honduras necesita pasar de instituciones públicas "extractivistas" a instituciones "inclusivas" —hoy, dijo, se pueden contar con una mano las que realmente cumplen ese papel— y de una planificación centralizada a una planificación desde lo local, con información actualizada como base. Puso como ejemplo el sistema de educación media: reveló que, en departamentos como Gracias a Dios, la tasa de cobertura apenas alcanza el 13 %, y cuestionó cuánto de ese porcentaje logra finalmente llegar a la educación superior.
Figueroa recordó además que Honduras tuvo, en 2010, un ejercicio de planificación a largo plazo con la Visión de País y el Plan de Nación (2010-2038), pero lamentó que no se le diera continuidad. "No esperemos grandes cambios si seguimos haciendo lo mismo", advirtió.
El papel de la academia
El director del IIS-UNAH subrayó que la academia hondureña cuenta con investigadores preparados que representan un recurso desaprovechado por los distintos gobiernos, en momentos en que buena parte de esa capacidad joven está migrando fuera del país. Su llamado fue a que la universidad y el Estado trabajen de manera articulada, y no "como islas", en la planificación del desarrollo nacional.
Sobre el proceso técnico del levantamiento, Figueroa destacó como una fortaleza el uso de tabletas electrónicas —que permitirán tener datos en línea casi de forma simultánea— y el acompañamiento de un supervisor de campo para cada censista, lo que facilitará el control de calidad y la transparencia del proceso mediante cortes semanales de información.
El censo arranca el lunes
El levantamiento del XVIII Censo Nacional de Población y VII de Vivienda fue lanzado oficialmente el pasado 5 de agosto por el Gobierno de la República, a través del INE, en un acto encabezado por el presidente Nasry Asfura bajo el lema **"Cada hondureño cuenta"**. El operativo en campo inicia este lunes 10 de agosto y movilizará a cerca de 14,000 censistas, que recorrerán casa por casa en los 18 departamentos del país con el apoyo técnico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el UNFPA.
Según las autoridades, la información recopilada —la primera actualización demográfica del país en 13 años— servirá como base para orientar la inversión pública y las políticas de salud, educación, infraestructura y desarrollo rural durante la próxima década.
En ese sentido, la intervención de Figueroa en *Frente a Frente* cobra particular relevancia: la academia hondureña se suma como voz técnica al llamado nacional a un censo que, coinciden los especialistas, es mucho más que un ejercicio de conteo, sino la base para que el país deje de planificar a ciegas.
"El país que no cree en nada, no avanza. Por favor, aprendamos a creer", concluyó Figueroa durante el foro.



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