Soledad y descuido: la combinación que deteriora la calidad de vida del adulto mayor en Honduras

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Por: Óscar Stanley Andrés Mejía

La soledad se ha convertido en un factor relevante en la calidad de vida del adulto mayor, lo que conlleva a romper el mito de que, por causa de la edad, estas personas abandonan hábitos como conversar, participar menos o mantener cambios constantes en su estado de ánimo, como estar siempre enojadas o, en ocasiones, incluso llorando.

Estos cambios no se justifican por la edad. Están relacionados con factores emocionales derivados de la falta de compañía y de la escasa atención por parte de sus cuidadores, lo que provoca que no se sientan reconocidos, validados ni amados, y que experimenten sentimientos de abandono.

“Si uno no se siente acompañado, el proceso puede ser más difícil. Un gran número de adultos mayores tiene como principal queja: ‘estoy solo, no me entienden, no me acompañan’, y muchas de esas cosas no necesitan dinero; lo que necesitan es nuestra presencia”, declaró Clara Molina, doctora geriatra del Centro de Diagnóstico de Imágenes Biomédicas, Investigaciones y Rehabilitación (CDIBIR) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

A partir de los 60 años se considera a una persona como adulta mayor, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Al entrar en esta etapa, muchos son autónomos: realizan sus necesidades y actividades diarias, como ir al supermercado, acudir al banco o conducir con normalidad. Sin embargo, incluso ellos pueden verse afectados a corto o largo plazo si se sienten solos.

Entre los efectos adversos que pueden surgir están la afectación del estado de ánimo, el deterioro cognitivo y el mal control de sus patologías de base. En este punto, algunos cuidadores también fallan en el proceso de tratamiento, pues esperan que el adulto mayor esté en perfectas condiciones y se automedique.

“Definitivamente, la soledad puede llevar lentamente a un adulto mayor a la muerte. La soledad crónica, sobre todo, es decir, permanecer mucho tiempo solo, ha demostrado tener diferentes consecuencias en la parte física, como riesgos cardiovasculares, inflamaciones sistémicas y el desarrollo de una depresión severa”, expresó Ethel Maldonado Molina, terapeuta funcional y psicóloga, directora del Centro Integral para la Salud Mental (Cismental).

La automedicación y la incorrecta aplicación de las recetas médicas generan efectos adversos, ya que algunos adultos mayores consumen medicamentos en tiempos indebidos o en dosis mayores a las indicadas por sus médicos. Esto puede provocar una sobredosis o duplicar los efectos de los fármacos, incluyendo aquellos que toman por recomendación de familiares sin formación en el área de la salud.

Factores externos

Una de las causas por las que un adulto mayor permanece en soledad sin sus familiares se debe a las migraciones masivas de las últimas décadas. En muchos casos, deben velar por sí mismos hasta lograr un posible contacto con sus cuidadores, lo que puede desencadenar problemas como malnutrición, dietas insuficientes para subsistir y falta de estimulación emocional en sus vidas. Esta situación se agravó durante la pandemia de COVID-19, cuando las personas de la tercera edad fueron las más vulnerables, explicó la experta.

Estudio de la Obsan-UNAH

Un estudio realizado en 2024 por el Observatorio en Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en 15 departamentos del país, con una muestra de 7,861 personas adultas mayores, tuvo como objetivo analizar el estado nutricional y la calidad de la dieta en adultos de la tercera y cuarta edad. Los resultados demuestran que el 44.33 % se encuentra en riesgo de malnutrición, mientras que el 7.91 % presenta un caso severo.

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Impactos

Entre los principales impactos se encuentran la mayor carga sobre el sistema de salud, ya que la malnutrición incrementa las enfermedades crónicas; la mala calidad de vida, debido a la afectación de la autonomía y el bienestar del adulto mayor; la vulnerabilidad social, al no poder acceder a alimentos adecuados; y los desafíos para las políticas públicas, que requieren el desarrollo de normativas alimentarias, educación nutricional y servicios de salud especializados.

Para los profesionales consultados, es fundamental dejar de normalizar situaciones que se asocian erróneamente a la edad avanzada, como la depresión, la soledad o la pérdida de funciones cognitivas.

“No tomemos como normal algunas situaciones que el adulto mayor vive por ser de edad avanzada. Es importante la ayuda profesional y que la familia se involucre para atender su salud emocional y física. Es responsabilidad de todos”, enfatizó la psicóloga Ethel Maldonado Molina.

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