Salud mental: el desafío urgente que Honduras debe atender

Nuevo cintillo 69

Periodista: Katherine Ramírez

¿Te imaginas sentir a diario una opresión en el pecho, palpitaciones irregulares en el corazón, hasta pensamientos oscuros y una tristeza o vacío existencial y tener que ocultarlo porque no hay suficiente cobertura para atender la salud mental? En Honduras hay un psicólogo por cada 160,000 mil habitantes, según estadísticas de la Organización Mundial para la Salud (OMS), lo que representa una carga enorme.   

En ese sentido, la ansiedad y depresión se van postergando por atender las circunstancias personales, o simplemente por estigma de recibir atención psicológica, y sumado a ello, existe la limitante de acceder al servicio ya que el Estado destina menos del 7 % de su presupuesto para la salud, y en este apartado no se prioriza la salud mental.

El hecho de vivir en un país que registra violencia generalizada, desempleo, migración, entre otros problemas, desencadena la urgencia de recibir atención psicológica; sin embargo, ninguno de estos factores es tratado con la debida responsabilidad. Esto se refleja en estadísticas que indican que una persona se suicida cada 17 horas, según datos de 2024 del Infográfico de Suicidios del Observatorio Nacional de la Violencia (ONV-UNAH); dicho estudio registra que la población en mayor riesgo tiene entre 18 y 59 años. 

"El acceso a la salud integral en Honduras es deficiente; el acceso a la salud mental es nulo. No hay educación emocional y, para mí, hay dos cosas que deberían ser fundamentales por ley en este país: a nivel secundario o incluso básico, deberíamos tener clases obligatorias sobre educación emocional y educación financiera, porque están conectadas”, comenta el psicólogo clínico Ernesto Pineda.

Sin embargo, "al carecer de estabilidad emocional y no hacerse cargo de este padecimiento de salud mental, la persona se ve obligada a exteriorizar de alguna forma su comportamiento o a padecer diversas enfermedades como la anorexia y la bulimia, que son casos muy frecuentes, sobre todo en la población universitaria", señaló Pineda. "Las conductas desenfrenadas y adictivas, como el consumo de alcohol o drogas, siempre han estado presentes, pero ahora debemos añadir conductas adictivas electrónicas como las apuestas, el uso excesivo de dispositivos y las relaciones sexuales irresponsables”, explicó Pineda, como parte de su experiencia en consulta clínica psicológica.

Asimismo, en su tesis de egreso “Síntomas de la depresión, ansiedad, satisfacción con la vida y su relación con la actitud hacia la búsqueda de atención psicológica en estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras”, de la Maestría en Psicología Clínica, Pineda reveló que el 37 % de los estudiantes presentaron síntomas de ansiedad de moderados a severos y un 29 % presentaban sintomatología depresiva, siendo los principales factores el desempleo, la sobrecarga académica, la violencia estructural y la baja percepción de autoeficacia.

El especialista señala que el estrés siempre va a manifestarse “y por eso hay nuevas enfermedades que están apareciendo; por ejemplo, la fibromialgia, que es una respuesta orgánica al estrés acumulado. Quien la padece ya es una persona con estrés crónico. Debido a la presión de la sociedad actual se generan otras enfermedades de la piel, como alergias y caída del cabello; cada vez vemos más jóvenes con este problema, y esto se va acentuando. El estrés también es una causa de infertilidad y, además, ocasiona conductas agresivas y adictivas en las personas”.

Tecnología

Ya en las nuevas generaciones, un punto importante a reflexionar es la tecnología. “En este momento, la tecnología ha hecho cosas buenas y cosas no tan buenas. Nos ha hecho dependientes y no fomentamos algunas capacidades que antes teníamos, por ejemplo, la resolución de conflictos. Antes teníamos más creatividad para resolverlos. Ahora todo lo necesitamos de manera inmediata, porque la tecnología nos ha acostumbrado a eso: todo tiene que ser rápido. La gratificación debe ser inmediata; el placer se obtiene inmediatamente, y las respuestas de lo que buscamos también deben ser inmediatas, aunque no necesariamente estén basadas en nuestras condiciones reales”, señala este psicólogo clínico.

Este "problema" de la tecnología pasa factura a nivel mundial, pero se procesa de manera diferente de acuerdo con el sistema de salud y la generación. “De hecho, la generación Z, que es básicamente la que está terminando secundaria o iniciando el primer año de universidad, estadísticamente ya presenta, por primera vez en la historia, rasgos de coeficiente intelectual menores que los de la generación de sus padres. Entonces, ¿qué quiere decir eso? No significa que sean tontos, sino que han trabajado mucho menos las conexiones neuronales; por ello, tienen menor creatividad para tomar decisiones en momentos de presión. Por esta razón han escalado los niveles de ansiedad, porque no hay capacidad de tolerar el sufrimiento ni de análisis; los jóvenes ya no pueden trabajar bajo presión”.

En este sentido, "los padecimientos de estrés y ansiedad son más comunes de lo que se cree; a esto hay que sumar otros comportamientos como desórdenes alimenticios, conductas suicidas, de autodaño y baja autoestima”, explicó el especialista.

Consejos

Así de incierto es el panorama: los 9.5 millones de personas que viven en Honduras no cuentan con una realidad como la de Argentina, que es líder mundial por la cantidad de psicólogos por cada 100,000 habitantes (222.6), ni como Costa Rica, Holanda, Finlandia y Australia, que superan los 100 psicólogos.

“El primer consejo que yo siempre doy, sobre todo con la población con la que trabajo, es que no podemos plantear una situación estratégica de nuestra vida en una realidad que no sea la nuestra. No puedo querer estar o ser como otra persona si todavía no he descubierto dónde estoy parado, es decir, qué es lo que tengo y qué es lo que me hace falta. Debemos partir de ahí; esa es como una dosis de realidad en nuestra vida”.

Otro consejo brindado por Pineda es pedir ayuda, inicialmente en la familia o en los círculos de amistad y, posteriormente, acudir a un profesional. “Nunca es tarde para buscar ayuda. Nunca es tarde para nada. Entendamos que nunca es tarde para rectificar y empezar a tomar decisiones que no he tomado antes, porque no hay una verdadera salud si no hay salud mental”, indicó Pineda, en el marco del Día Mundial de la Salud que se conmemoró el 7 de abril.

CAPS

Respecto a este tema, la UNAH ha gestionado ayuda mediante diversos canales de comunicación; por ejemplo, durante la pandemia estuvo habilitado el “Chat en línea: UNAH Te Escucha”, donde el personal del área de psicología brindaba atención a las personas que lo necesitaban. Actualmente funciona el Centro de Asistencia Psicológica (CAPS), perteneciente al Área de Ciencias Psicológicas de la Facultad de Ciencias Sociales, que ofrece atención psicológica accesible, profesional y con enfoque humano, dirigida a niños, niñas, adolescentes y sus familias.

“Nuestro equipo trabaja para ayudarte a comprender tus emociones, fortalecer tu bienestar y acompañarte en cada etapa de tu proceso. En CAPS creemos que cuidar tu salud mental es una decisión valiente y necesaria. Por eso te brindamos un espacio seguro, confidencial y comprometido con tu crecimiento personal”, se lee en la misión de este centro.

Entre los servicios que brinda el CAPS están la evaluación de madurez y desarrollo para el ingreso a la educación básica; orientación vocacional y profesional; evaluación y diagnóstico de problemas de aprendizaje; evaluación y diagnóstico de problemas emocionales y conductuales; psicoterapia y consejería para adolescentes y adultos; terapia de juego para el manejo de problemas emocionales; gestión emocional infantil; intervención psicológica en dificultades de aprendizaje e intervención en crisis.

Los interesados en recibir atención deben contemplar que la consulta tiene un costo de 200 lempiras, exceptuando a las personas de escasos recursos, a quienes se les brinda consulta gratuita, así como a los estudiantes de la UNAH. El horario es de 8:00 de la mañana a 7:00 de la noche en Ciudad Universitaria, edificio F1, en el tercer piso. Para agendar cita, escriba mediante WhatsApp al 9850-2834.