
Periodista: Clarissa Donaire
En el emblemático Paraninfo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) se realiza el V Foro Indígena 2026, un espacio de diálogo y reflexión que cuenta con el respaldo de la Facultad de Ciencias Sociales y que reúne a pueblos indígenas, academia, organizaciones sociales y aliados; el encuentro tiene como propósito reconfigurar el Movimiento Indígena Hondureño en el contexto del espacio epistémico colonial neoliberal.
Uno de los temas que ha cobrado mayor relevancia en las jornadas es la urgente necesidad de establecer protocolos de conservación de las tierras de los pueblos originarios, así como de los recursos naturales, el mar y la biodiversidad, como una vía para resolver los crecientes conflictos por tenencia de tierra en el país.
En ese sentido, Marco Antonio Tinoco, jefe del Departamento de Sociología de la UNAH, señaló que los conflictos actuales por la tenencia de tierras tienen su origen en la falta de coherencia normativa y en el desorden del registro de tierras a nivel estatal.
Desde ese punto de vista, el sociólogo enfatizó que los pueblos originarios poseen derechos ancestrales sobre la tierra, y que las comunidades garífunas también reclaman derechos comunitarios que el Estado debe atender.
“Al no haber un estado de derecho, ni coherencia normativa, ni respeto a los derechos de estas comunidades se generan estos conflictos”, afirmó Tinoco.
Ante esta realidad, el académico propuso que se establezcan protocolos de conservación y aprovechamiento de los recursos naturales que involucren a gobiernos locales, gobierno central y todas las instancias vinculadas al medio ambiente. Explicó que la ausencia de estos protocolos provoca vacíos legales y problemas territoriales que afectan directamente a los pueblos indígenas.
“Si se establecen protocolos de conservación y aprovechamiento de los recursos, lo que está de por medio es la gobernanza territorial y local. La gobernanza es la capacidad de tener una visión compartida sobre el territorio, donde todos los actores se ponen de acuerdo, y ahí es importante la parte política del Estado para establecer acuerdos sobre cómo gestionarlos”, puntualizó Tinoco.

Interculturalidad y educación
El foro también abordó ejes como identidades y conocimientos tradicionales, convivencia comunitaria y territorialidad; sobre ello, Tinoco destacó que el espacio se convierte en un "laboratorio educativo" para repensar la interculturalidad, no solo como un tema de los pueblos originarios, sino como un diálogo permanente que debe involucrar a toda la sociedad hondureña.
Por su parte, la Decana de la Facultad de Ciencias Sociales, Carmen Julia Fajardo, subrayó que la academia debe trabajar en y con el territorio, no solamente sobre el mismo. “Trabajar en el territorio implica tener presencia, escuchar activamente y comprender las relaciones sociales, culturales, históricas y ambientales que se desarrollan en cada comunidad”, expresó.
Fajardo añadió que trabajar con el territorio significa reconocer a las comunidades como actoras con conocimientos propios, capaces de participar como coinvestigadoras, “la interculturalidad debe entenderse como un principio que atraviesa la docencia, la investigación y la vinculación universitaria, el aprendizaje debe ser mutuo y bidireccional”, afirmó.
Asimismo, anunció que la Facultad impulsa una propuesta de currículo ampliado a través de cursos, capacitaciones y diplomados en diferentes facultades, con el respaldo de su experiencia de años trabajando con la Secretaría de Educación en procesos de educación intercultural bilingüe.

Crítica al modelo educativo y llamado a la autocrítica
Durante el encuentro, miembros de organizaciones indígenas criticaron duramente el modelo educativo vigente, calificándolo como “100 % colonialista”, y exigieron un proceso educativo basado en la cosmovisión propia de cada cultura.
El presidente del Instituto para el Futuro Común Amerindio (IFCA), Edgardo Benítez, manifestó su preocupación por la debilidad del movimiento indígena tras más de 40 años de lucha, “lamentablemente nos encontramos con que el movimiento indígena está muy débil, hemos caído en el vacío de la manipulación política partidista y hemos demostrado nuestra debilidad al caer en la corrupción e intereses personales”, sentenció.
Todos los actores participantes destacaron que la conservación de las tierras y recursos naturales de los pueblos originarios es un desafío impostergable que requiere la voluntad política del Estado, la articulación interinstitucional y el reconocimiento pleno de los derechos territoriales.
La propuesta de establecer protocolos de conservación se perfila como una herramienta fundamental para avanzar hacia una gobernanza territorial justa, incluyente y respetuosa de la diversidad cultural y ambiental de Honduras.









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