Proyecto Memorias Vivas documenta el legado lingüístico y académico de Atanasio Herranz

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Redacción: máster Johanna Burgos

Como parte del Proyecto Memorias Vivas, de la Maestría en Literatura Centroamericana (MLCA), la Facultad de Humanidades y Artes y la Cinemateca Universitaria Enrique Ponce Garay, de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el pasado 21 de julio se realizó una entrevista audiovisual al lingüísta, lexicógrafo y catedrático universitario Atanasio Herranz. El encuentro permitió registrar su trayectoria académica, su aporte al estudio del español de Honduras y su labor en la documentación de las lenguas originarias del país, en especial sobre la lengua lenca. La entrevista fue realizada por los catedráticos Julio Ventura y Johanna Burgos, bajo la dirección de René Pauck, el apoyo de Joanna Aguilar y la fotografía de Alejandro Rivera.

El testimonio formará parte del acervo audiovisual del proyecto, orientado a preservar las experiencias y contribuciones de figuras fundamentales de la cultura y la academia hondureña, y a proyectar su legado hacia las nuevas generaciones.

Honduras: un destino marcado por la lengua

El doctor Herranz recordó que llegó a Honduras en 1973. Desde sus primeros años en el país, las expresiones, los modismos y las particularidades del habla hondureña despertaron su interés por investigar la diversidad lingüística nacional. Esa curiosidad inicial se convirtió en una vocación académica que lo llevó a radicarse definitivamente en Honduras y a dedicar buena parte de su vida al estudio de la lingüística, la lexicografía y las lenguas originarias.

Su permanencia en el país estuvo ligada tanto a la docencia universitaria como al trabajo de investigación. Para Herranz, conocer una lengua implica acercarse a las comunidades, escuchar a sus hablantes y comprender las relaciones entre las palabras, la historia y la cultura.

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Fundación de la Carrera de Letras

En 1978, cinco años después de su llegada, Herranz participó en la fundación de la Carrera de Letras de la UNAH. Según explicó, el programa se organizó inicialmente en dos orientaciones: Literatura y Lingüística. Esta última comprendía, además, las áreas de Lengua Española y Lenguas Indígenas.

La estructura académica buscaba formar profesionales capaces de estudiar la producción literaria, las características del español hondureño y el patrimonio lingüístico de los pueblos originarios. De esta manera, la Carrera de Letras contribuyó a consolidar un espacio universitario para la formación de investigadores y especialistas en el área. En este punto, resaltó que sin su estadía en el país y su incorporación a la máxima casa de Estudios, no hubiera podido dedicarse al estudio detallado del español hablado en el país y de las lenguas originarias. 

Investigación y trabajo de campo

Durante la entrevista, Herranz destacó que las universidades destinaban anteriormente mayores recursos a la investigación y al trabajo de campo. Este respaldo institucional facilitaba el desplazamiento de docentes y estudiantes hacia las comunidades y permitió desarrollar programas como el PEBIT, además de proyectos de recopilación y análisis que hicieron posible la publicación de diccionarios y otros materiales lingüísticos.

Además, subrayó que el trabajo directo con los hablantes era indispensable. No se trataba únicamente de reunir palabras, sino de observar cómo se empleaban dentro de una comunidad y qué vínculos mantenían con su entorno social y cultural. Este enfoque permitió documentar el español de Honduras y estudiar las lenguas originarias desde sus propios contextos.

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Lenguas originarias en riesgo

Herranz manifestó su preocupación por la situación actual de las lenguas originarias del país. Indicó que la lengua lenca ya no cuenta con hablantes y advirtió que el pech y el tolupán avanzan por un camino similar de desaparición. La reducción del número de hablantes y la falta de transmisión entre generaciones amenazan seriamente su continuidad.

En contraste, señaló que las lenguas miskita y garífuna se mantienen fuertes debido a que todavía son utilizadas dentro de sus comunidades. Sus reflexiones evidencian la necesidad de fortalecer la investigación, la educación y las políticas de preservación para evitar la pérdida irreversible del patrimonio lingüístico hondureño.

La vocación como fundamento

Al dirigirse a los jóvenes interesados en estudiar la Carrera de Lingüística, Herranz destacó que la vocación es indispensable para desarrollar una trayectoria profesional satisfactoria. “Te tiene que gustar lo que haces para que tengas éxito; si no, serás una persona amargada”, afirmó.

Su mensaje resalta que la investigación lingüística requiere curiosidad, constancia, sensibilidad hacia las comunidades y disposición para aprender de los hablantes. El conocimiento académico, señaló, debe estar acompañado por un interés genuino en el área de estudio y por el compromiso de preservar la memoria cultural contenida en las lenguas.

Memoria lingüística desde la academia

El Proyecto Memorias Vivas busca documentar, mediante el lenguaje audiovisual, las voces, experiencias y aportes de figuras relevantes de la cultura y la academia nacional. La entrevista a Atanasio Herranz fortalece el vínculo entre investigación, docencia y extensión universitaria, al tiempo que reconoce una trayectoria decisiva para el desarrollo de los estudios lingüísticos y lexicográficos en Honduras.

Con este registro, la Maestría en Literatura Centroamericana, la Facultad de Humanidades y Artes y la Cinemateca Universitaria reafirman su compromiso con la preservación de la memoria académica del país. El testimonio de Herranz permitirá que futuras generaciones conozcan su aporte a la Carrera de Letras, a la investigación del español hondureño y a la documentación de las lenguas originarias.

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