Presupuesto plurianual: la ruta financiera de la UNAH para planificar sus grandes inversiones a partir de 2027

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Por: Elin Josué Rodríguez

Mientras Honduras se prepara para discutir un presupuesto nacional que supera los 455 mil millones de lempiras, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) enfrenta un escenario en el que los recursos asignados apenas le permitirían mantener su funcionamiento con limitaciones, especialmente en infraestructura, mantenimiento, laboratorios y equipamiento, una realidad que ha llevado a la Junta de Dirección Universitaria  (JDU) a plantear una propuesta que busca cambiar la manera en que la institución planifica sus recursos, un presupuesto plurianual que será sometido a consideración del Consejo Universitario.

De acuerdo con el anteproyecto del Presupuesto General de la República para 2027, diseñado por el Poder Ejecutivo, la UNAH tendría programada una asignación aproximada de 7,787 millones de lempiras, un incremento respecto al período anterior, pero que, según el director de la Junta de Dirección Universitaria, el economista Mauricio Díaz Burdett, resulta insuficiente para responder a las necesidades de una institución que tiene bajo su responsabilidad la educación superior pública del país.

En contraste, la partida destinada a la Secretaría de Defensa Nacional supera los 13,300 millones de lempiras únicamente para sus operaciones, mientras que para su Instituto de Previsión Militar contempla otros 12,325 millones, de manera que ambas asignaciones, sumadas, representan más de 25,600 millones de lempiras, una cifra que el académico compara con el presupuesto de la Universidad Nacional y que evidencia la magnitud de las prioridades establecidas en el proyecto presupuestario.

Asimismo, Burdett señala que esos recursos destinados a Defensa, incluyendo previsión y funcionamiento, equivalen aproximadamente a la mitad del presupuesto de la Secretaría de Educación, dependencia que atiende a miles de docentes y estudiantes en todo el territorio nacional, mientras la educación superior enfrenta necesidades de inversión que van desde aulas y laboratorios hasta conectividad, equipamiento y mantenimiento de la infraestructura universitaria.

Por otra parte, el anteproyecto contempla para la Secretaría de Educación alrededor de 51,700 millones de lempiras, con un crecimiento cercano al 11 %, mientras el servicio de la deuda pública supera los 74,570 millones, convirtiéndose en uno de los principales componentes del gasto estatal, un panorama que, a juicio de Burdett, obliga a discutir no solamente cuánto dinero recibe cada institución, sino también qué criterios se utilizan para determinar las prioridades nacionales.

En el caso de la Alma Máter, el incremento presupuestario no significa que desaparezcan las carencias, por el contrario, la institución tendría que operar con restricciones en áreas fundamentales como mantenimiento e infraestructura, a lo que se suma la necesidad de fortalecer laboratorios, adquirir equipos para la docencia y garantizar espacios adecuados para que los estudiantes puedan recibir clases, conectarse a internet y desarrollar sus actividades académicas en condiciones dignas.

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Presupuesto Plurianual

Sin embargo, el escenario presupuestario también abre una discusión que trasciende el monto asignado para un solo año, porque para Burdett una universidad no puede proyectar su crecimiento únicamente con presupuestos anuales, de ahí que la Junta de Dirección Universitaria pretenda impulsar ante el Consejo Universitario la creación de un presupuesto plurianual que permita ordenar las inversiones y establecer una hoja de ruta para los próximos años.

La propuesta parte de una lógica sencilla, construir un edificio durante un año no significa que ese mismo año pueda entrar plenamente en funcionamiento, primero necesita equipamiento, personal, planificación académica y estudiantes, por lo que la inversión universitaria requiere continuidad y previsibilidad, especialmente cuando se trata de proyectos de infraestructura, expansión académica o creación y transformación de carreras.

En ese sentido, el presupuesto plurianual permitiría que la Máxima Casa de Estudios defina con anticipación qué recursos necesitará para desarrollar sus proyectos, negociar una programación con la Secretaría de Finanzas y vincular el presupuesto con planes concretos de infraestructura, contratación, equipamiento y crecimiento académico, en lugar de enfrentar cada año las mismas incertidumbres financieras.

Además, Burdett plantea que esta planificación debería llegar hasta cada campus universitario, con una visión de cinco o diez años que permita determinar qué infraestructura necesitará, qué carreras deberán fortalecerse, cuáles podrían dejar de impartirse y cuáles nuevas deberán incorporarse de acuerdo con las necesidades del país, una perspectiva que convertiría al presupuesto en una herramienta de planificación académica y no solamente en un mecanismo para ejecutar recursos.

De esta manera, la propuesta de la JDU busca que la discusión presupuestaria deje de limitarse a la cifra asignada cada año y avance hacia una planificación institucional de largo plazo, porque, como sostiene Burdett, una actividad universitaria no se logra fácilmente en un solo ejercicio fiscal y requiere identificar con claridad el personal, la infraestructura, la tecnología y las capacidades que serán necesarias para sostenerla. 

El planteamiento también recupera la discusión sobre el mandato constitucional del 6 % para la UNAH, un tema que, según Burdett, ya ha sido abordado entre la Rectoría, la Junta de Dirección Universitaria y la Secretaría de Finanzas mediante conversaciones orientadas a establecer una mesa técnica que permita discutir y alcanzar acuerdos sobre este porcentaje y su aplicación.

Más allá de las cifras, el debate coloca nuevamente a la educación superior en el centro de una pregunta nacional, cómo utilizar recursos públicos limitados para responder a las necesidades de desarrollo, en un país donde, según Burdett, existe una demanda adicional de recursos que supera los 100 mil millones de lempiras frente al anteproyecto presentado, lo que hace todavía más necesaria la planificación y la definición de prioridades. 

Finalmente, la propuesta de un presupuesto plurianual busca que la UNAH pueda mirar más allá del próximo año fiscal y construir una ruta institucional sostenida, con proyectos que puedan programarse, financiarse y evaluarse en el tiempo, bajo una premisa que Burdett resume al defender la planificación de dos, tres o más años, porque para la Universidad no se trata únicamente de obtener más recursos, sino de demostrar con planes concretos cómo esos recursos pueden convertirse en educación, investigación, infraestructura y oportunidades para el país.