Presidente de la JDU: Fortaleceremos metodologías rigurosas para seleccionar futuras autoridades en la UNAH

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Por: Kelssin Vásquez 

“Elegir buenos funcionarios implica enfrentar uno de los principales desafíos de nuestra sociedad: la corrupción. Aunque Honduras enfrenta importantes retos en esta materia, creemos que la elección de autoridades con trayectoria ética, transparencia y solvencia moral permite construir instituciones más fuertes y confiables”, expresó el presidente de la Junta de Dirección Universitaria (JDU), Osman Martínez.

El funcionario analizó, para Presencia Universitaria, el significado ético del Día Nacional de la Integridad y Lucha contra la Corrupción, a la luz de las funciones que desempeña al frente de uno de los más alto cargos en la estructura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).  

Para el funcionario académico, la mejor herramienta para combatir la corrupción es la institucionalidad. Cuando autoridades, docentes, estudiantes y trabajadores se unen alrededor de objetivos comunes, fortalecen la identidad institucional y crean condiciones para reducir prácticas que afectan el desarrollo de las organizaciones.

En el caso particular de la Máxima Casa de Estudios del país, la UNAH administra un presupuesto que supera los siete mil millones de lempiras, por lo que la responsabilidad es enorme. Cada vez se implementan nuevas estrategias para garantizar que estos recursos se inviertan con calidad, eficiencia y absoluta transparencia.

Sin embargo, la Universidad ha atravesado distintos momentos históricos, incluyendo períodos de crisis e ingobernabilidad. “Esas situaciones son resultado de las decisiones de las personas y de los actores institucionales. En la medida en que mantengamos cohesión, diálogo y acuerdos institucionales, podremos seguir consolidando una universidad más fuerte, transparente y referente para el Estado hondureño”, indicó Martínez.

De igual manera, el pueblo hondureño siempre espera que la universidad se pronuncie sobre los grandes problemas nacionales y que sus autoridades actúen con ética y transparencia. Esa expectativa representa una enorme responsabilidad. Entonces, ¿cómo se puede lograr ese cometido?, se le consultó al funcionario.  “Toda autoridad universitaria debe comprender que los objetivos institucionales están por encima de cualquier aspiración personal. Quien asume un cargo de dirección debe dejar de lado intereses particulares y comprometerse plenamente con el desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras”, respondió.

Blindaje institucional

En este sentido, consideró que uno de los legados más importantes que deben dejar los miembros de la presente JDU es el fortalecimiento de metodologías rigurosas para la selección de futuras autoridades, porque la ética y la transparencia deben ser requisitos fundamentales para quienes aspiren a dirigir la institución.

“Creo que, como autoridades universitarias, tenemos la obligación de actuar con transparencia y ética. Estos principios deben convertirse en una cultura de vida dentro de nuestra institución”, amplió.

Fue del criterio que se debe recordar que la universidad funciona gracias a la transferencia de recursos públicos provenientes del pueblo hondureño. En consecuencia, la responsabilidad de sus autoridades es orientarlos hacia las funciones esenciales de la institución y garantizar el bienestar de sus estudiantes y trabajadores.

“Uno de los aportes más importantes de la JDU -presente- ha sido fortalecer la gobernabilidad institucional mediante procesos transparentes para la elección de autoridades universitarias”, afirmó.

Las funciones de la JDU de la UNAH en la elección de autoridades se centran en actuar como la máxima autoridad nominadora del país. Esto implica llevar a cabo todo el proceso de selección, evaluación y nombramiento de rectores, decanos y directores de centros regionales, entre otras importantes autoridades de la Alma Máter.