Pérdidas, deudas y falta de inversión amenazan la sostenibilidad en el sistema eléctrico en Honduras

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Por: Carelis Rodríguez

El sistema eléctrico de Honduras enfrenta uno de los mayores retos de los últimos años debido al crecimiento constante de la demanda energética, las pérdidas técnicas y no técnicas, y la falta de inversión en infraestructura. A esto se suma que la matriz eléctrica nacional aún mantiene una fuerte dependencia de los combustibles fósiles, los cuales representan alrededor del 40 % de la generación eléctrica del país. Aunque la participación de las energías renovables ha aumentado en los últimos años, Honduras todavía enfrenta importantes desafíos para alcanzar un sistema eléctrico más sostenible y eficiente.

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Despacho (CND) y de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), la matriz eléctrica de Honduras en 2023 estuvo compuesta principalmente por generación fósil, que representó el 33.93 % de la capacidad instalada del país.

Asimismo, la energía hidroeléctrica representó el 29.69 %; la energía solar fotovoltaica, el 16.54 %; la energía eólica, el 7.70 %; la biomasa, el 7.12 %; el carbón, el 3.40 %; y la geotermia, el 1.62 %.

A pesar del crecimiento de las energías renovables, Honduras continúa dependiendo de tecnologías térmicas alimentadas con búnker y diésel para cubrir una parte importante de la demanda eléctrica, especialmente en horarios de alto consumo.

“La generación con búnker y diésel continúa siendo una de las más costosas y contaminantes dentro del sistema eléctrico hondureño, debido al elevado consumo de combustibles inadecuados”, explicó el doctor Marco Flores, director del Instituto de Investigación en Energía de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

No obstante, investigaciones del sector energético proyectan que para el año 2038 el país podría superar el 80 % de participación de energías renovables en la generación eléctrica, incorporando tecnologías solares, eólicas, biomasa, geotermia y sistemas de almacenamiento mediante baterías.

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El descalabro de la ENEE

Uno de los principales problemas que enfrenta el sistema eléctrico nacional son las pérdidas de energía. Actualmente, Honduras pierde alrededor del 38 % de la energía producida, una cifra que supera ampliamente el 15 % permitido por la ley.

Parte de estas pérdidas son técnicas y están relacionadas con transformadores obsoletos, líneas de transmisión deterioradas y falta de mantenimiento; sin embargo, otra gran parte corresponde a conexiones ilegales y robo de energía, lo que afecta directamente las finanzas de la ENEE.

Asimismo, la falta de inversión en transmisión y distribución eléctrica durante décadas ha provocado un sistema insuficiente para responder al crecimiento de la demanda energética.

De acuerdo con estudios del Plan Indicativo de Expansión de la Generación (PIEG), Honduras necesitará inversiones superiores a los dos mil millones de dólares para ampliar la generación eléctrica. Además, entre 2024 y 2033 el país requerirá un financiamiento cercano a los 700 millones de dólares para fortalecer la red de transmisión nacional, según el libro Energías renovables: generación, distribución, almacenamiento y su impacto en los países en desarrollo, de los autores Dennis Rivera y Marco Flores, ambos académicos de la UNAH.

Asimismo, el crecimiento de la demanda energética en Honduras se mantiene entre un 7 % y 9 % anual, impulsado principalmente por el crecimiento poblacional y el desarrollo económico. Sin embargo, el país no cuenta con suficiente capacidad de reserva para enfrentar aumentos bruscos en el consumo o fallas en plantas generadoras, situación que incrementa el riesgo de apagones y racionamientos.

Pérdidas

“En los últimos años, la ENEE ha acumulado deudas que superan los 110 mil millones de lempiras, una situación que representa un problema grave no solo para la institución. Estamos hablando de recursos que se han perdido durante décadas y que hoy afectan directamente las finanzas públicas y la capacidad del Estado para invertir en áreas prioritarias. El principal problema radica en las pérdidas técnicas y no técnicas dentro del sistema eléctrico”, señaló el economista Sergio Zepeda, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UNAH.

Otro de los desafíos del país es ampliar el acceso a la electricidad. Según datos de la Secretaría de Energía, Honduras registra un índice de acceso a electricidad del 88 %, uno de los más bajos de la región en materia de cobertura energética.

Aunque el panorama es desafiante, no todo está perdido. Para Dennis Rivera, docente del Departamento de Energía Eléctrica de la UNAH, el rescate de la estatal energética pasa porque el gobierno se enfoque en reducir de manera agresiva las pérdidas eléctricas, modernizar la infraestructura energética y fortalecer las relaciones internacionales para conseguir financiamiento que permita impulsar nuevos proyectos.

“También es importante diversificar la matriz eléctrica mediante el desarrollo de energías renovables con sistemas de almacenamiento y mejorar las redes de transmisión y distribución. Si se comienzan a resolver desde ahora los problemas estructurales del sector, Honduras podrá contar en los próximos años con un sistema eléctrico más eficiente, sostenible e inclusivo”, sostuvo el académico.

Sin duda, expertos coinciden en que el futuro energético de Honduras dependerá de la capacidad del Estado para ejecutar reformas estructurales, atraer inversión y reducir las pérdidas que durante años han debilitado a la ENEE. La transición hacia un modelo más sostenible no solo representa un reto técnico y financiero, sino también una oportunidad para garantizar mayor estabilidad energética, competitividad económica y bienestar para la población hondureña.