
Periodista: Elin Josué Rodríguez
Una investigación clínica liderada por científicos de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) podría marcar un antes y un después en el combate de las parasitosis intestinales que afectan a miles de niños en La Mosquitia hondureña, una de las regiones con mayores índices de pobreza y precariedad sanitaria del país.
La doctora Gabriela Matamoros, especialista con maestría en Enfermedades Infecciosas y doctorado en Ciencias de la Salud Aplicadas, quien también forma parte del Instituto de Investigaciones en Microbiología (IIM), encabeza un estudio que durante la próxima etapa evaluará una nueva combinación farmacológica para combatir los helmintos transmitidos por el suelo, conocidos comúnmente como “gusanos intestinales”.
La científica explicó que durante los últimos diez años ha dedicado su carrera al estudio de las parasitosis intestinales en población infantil, especialmente en zonas vulnerables. Uno de los principales focos de investigación ha sido la comunidad de Kaukira, en La Mosquitia, donde las condiciones sanitarias favorecen una transmisión masiva de estos parásitos.
“Encontramos que de 50 niños muestreados, 49 estaban positivos. Es decir, un 99 % de los niños presentaban infección parasitaria”, detalló Matamoros sobre un estudio piloto realizado en 2024.
La situación no se limita únicamente a la población infantil, posteriormente, el equipo investigador analizó a adultos de la misma comunidad y halló un 80 % de positividad, confirmando una contaminación ambiental extrema derivada de la ausencia de infraestructura sanitaria adecuada.
Pobreza y falta de saneamiento
Por su parte, Gustavo Fontecha, director del IIM, señaló que muchas comunidades de Gracias a Dios carecen de acceso a inodoros, letrinas tratadas y agua potable. En varios casos, las letrinas desembocan directamente en lagunas utilizadas también para consumo humano, generando una constante contaminación fecal del entorno.

Laguna de Kaukira, La Mosquitia, fuente de abastecimiento de agua para consumo humano y lugar donde se depositan las heces fecales.
Indicó que actualmente el tratamiento estándar aplicado por la Secretaría de Salud consiste en una dosis única anual de 400 miligramos de albendazol administrada a escolares de centros públicos, sin embargo, los investigadores consideran que esta medida es insuficiente en territorios donde la reinfección ocurre continuamente.
“El tratamiento ayuda a disminuir la carga parasitaria, pero no corta la transmisión, para eso se necesitaría transformar toda la infraestructura sanitaria del lugar”, explicó Fontecha.
Nueva combinación farmacológica
Como alternativa, el estudio probará una tableta que combina albendazol con ivermectina, un antiparasitario ampliamente utilizado a nivel mundial.
La formulación contempla dos presentaciones: una de 9 miligramos de ivermectina para niños en edad escolar y otra de 18 miligramos para adolescentes y adultos, ambas combinadas con 400 miligramos de albendazol en una sola pastilla.
El objetivo será evaluar la eficacia del tratamiento, posibles efectos adversos y su capacidad para disminuir significativamente la carga parasitaria en comunidades de alta transmisión.
La tableta está siendo desarrollada por un laboratorio argentino aliado del proyecto, mientras que la financiación proviene de la fundación internacional Mundo Sano, organización dedicada al combate de enfermedades desatendidas, informó Matamoros.
La investigación también cuenta con colaboración de la Facultad de Medicina de la Universidad Tecnológica Centroamericana (Unitec), autoridades sanitarias de Gracias a Dios y posibles apoyos logísticos del Hospital Militar.
Controles éticos
Por tratarse de un estudio clínico en población pediátrica, el proyecto se encuentra actualmente en fase de aprobaciones éticas y regulatorias, incluyendo permisos de la Agencia de Regulación Sanitaria (Arsa) para la importación del medicamento.
Matamoros, quien funge como investigadora principal y coordinadora interinstitucional, destacó que el propósito final es generar evidencia científica local que permita fortalecer las políticas públicas de desparasitación.
“Queremos que las decisiones sanitarias se basen en datos científicos reales obtenidos en Honduras y no únicamente en estimaciones o modelos de otros países”, enfatizó.
Estudios similares en África inspiran la iniciativa hondureña
La investigadora de la UNAH explicó que la propuesta hondureña toma como referencia investigaciones desarrolladas en África, continente donde varias universidades de prestigio internacional han estudiado estrategias combinadas para controlar helmintos en poblaciones vulnerables.
Instituciones como la University of Oxford, la London School of Hygiene & Tropical Medicine y la Harvard University han participado en investigaciones epidemiológicas y ensayos clínicos en países africanos como Kenia, Tanzania, Etiopía y Uganda, donde las infecciones por helmintos transmitidos por el suelo continúan siendo un grave problema de salud pública.
Diversos estudios africanos han demostrado que la combinación de ivermectina y albendazol puede ofrecer mejores resultados para reducir la carga parasitaria y disminuir la transmisión comunitaria, especialmente en regiones con pobreza extrema y limitado acceso a saneamiento básico.
La investigadora explicó que, aunque ya existen antecedentes exitosos en África, es indispensable validar la eficacia del tratamiento en población hondureña debido a diferencias ambientales, nutricionales y epidemiológicas.
“Las condiciones de vida, la dieta y la dinámica de transmisión son distintas, por eso necesitamos evidencia local que respalde futuras decisiones sanitarias”, señaló.
Un problema olvidado
Las infecciones por helmintos transmitidos por el suelo son consideradas enfermedades tropicales desatendidas por organismos internacionales. Estos parásitos pueden provocar anemia, desnutrición, retraso en el crecimiento y dificultades cognitivas en niños.
En regiones como La Mosquitia, donde la transmisión es permanente, los especialistas advierten que el problema trasciende el ámbito médico y se convierte también en un desafío estructural vinculado a pobreza, educación y acceso a servicios básicos.
Con este estudio, Honduras busca aportar evidencia científica regional y avanzar hacia estrategias más efectivas para combatir una enfermedad silenciosa que afecta principalmente a la niñez más vulnerable del país.



Comentarios