Por: Kelssin Vásquez
¿Por qué están matando a las mujeres en Honduras? Se conocen varias hipótesis, pero aún no existe una respuesta contundente a esta pregunta. Mientras el Observatorio Nacional de la Violencia (ONV) enfatiza que las mujeres son las víctimas y no las responsables de sus muertes violentas, la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC) sostiene que estos femicidios son provocados por el crimen organizado y desde el Ministerio Público se advierte que Honduras transita por una emergencia nacional, con incremento de asesinatos de féminas en comunidades de Olancho, además de Tegucigalpa y San Pedro Sula.
Sin embargo, el factor común de estos sectores sociales prima en la necesidad de profundizar la investigación, para determinar cuáles son las causas que han motivado un trágico repunte de estos eventos y frenar su escalada.
En el marco del Taller de Revisión y Validación de Categorías de Muerte Violenta de Mujeres y Femicidios del ONV, representantes de la Corte Suprema de Justicia, Ministerio Público, académicos y redes de mujeres compartieron sus puntos de vista respecto a las causas por las cuales más de 8,000 mujeres han sido asesinadas entre 2005 y 2025 en el país y también sus apreciaciones vinculadas al incremento de la brutalidad y una diversidad de maneras para perpetuar acciones violentas en contra de las féminas.
Crimen organizado como actor principal
Para el subdirector de la Agencia Técnica de Investigación Criminal, abogado Jorge Fuentes, el crimen organizado es uno de los factores determinantes en el repunte de femicidios. Según explicó, "el crimen organizado está reclutando a mujeres para ser o formar parte de sus estructuras y ponerlas como un escudo, para quizás evadir y ocultar su presencia y exponer a las mujeres en estos temas", afirmó Fuentes.
No obstante, al ser consultado sobre la existencia de evidencia que respalde esta hipótesis, el funcionario respondió con cautela: "Efectivamente, en algunas ocasiones", añadiendo que tampoco debe dejarse de lado el factor de la violencia conyugal como causa de muerte violenta de mujeres.
Fuentes indicó que el fiscal general de la República y la dirección de la ATIC han sostenido múltiples reuniones para abordar el problema, aunque no precisó resultados concretos de dichas gestiones. Reconoció el esfuerzo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del ONV, de la Facultad de Ciencias Sociales, que profundiza el análisis científico de este tema con una diversidad de participantes de la sociedad.
Sustento científico
Por su parte, la fiscal Loani Alvarado, coordinadora Interinstitucional de la Mujer del Ministerio Público, expresó que se debe profundizar en las investigaciones por las cuales ha repuntado el número y la saña con la cual se está asesinando a las mujeres en el país. Se mostró a favor de no emitir juicios al respecto porque en comunidades de Olancho se registra un incremento del “calor” para evidenciar el alza en la cantidad de eventos vinculados a la violencia en contra de las mujeres.
"Actualmente tenemos una emergencia nacional en muerte violenta de mujeres, que es una violación a los derechos humanos, es una violación a la seguridad de las mujeres. En Honduras, ser mujer es un riesgo", afirmó la funcionaria.
Alvarado señaló que la manera en que están ocurriendo estas muertes es cada vez más grotesca y que ello refleja un deterioro profundo en las relaciones de poder entre hombres y mujeres. "Las mujeres están siendo asesinadas por los hombres. ¿Cómo está esa desigualdad de poder entre los hombres y las mujeres actualmente en Honduras?", cuestionó.
La fiscal destacó además la necesidad de atacar las causas estructurales del problema desde las áreas sociales, familiares y educativas, como única vía para construir un plan de prevención efectivo que permita reducir los índices de violencia de manera sostenida.
Aporte científico
La decana de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNAH, Carmen Julia Fajardo, resaltó el papel histórico de la universidad en la generación de datos científicos sobre violencia, a través del IUDPAS y el Observatorio Nacional de la Violencia, con más de 20 años de trabajo sostenido.
"Nuestros datos son bien científicos y son validados día a día. Somos un referente a nivel nacional e internacional", afirmó Fajardo, quien destacó que el Observatorio representa una fuente de información más completa incluso que Medicina Forense para comprender el fenómeno del femicidio.
La decana también señaló que el contexto social y económico que atraviesa Honduras no puede separarse del análisis de la violencia contra las mujeres. "No estamos exentos de ese contexto social y económico que nos está abordando", advirtió, llamando a las ciencias sociales a asumir como deber y obligación el análisis de los detonantes que están acelerando este fenómeno.
La ley
Al respecto, la magistrada de la Corte Suprema de Justicia, Rubenia Galeano, valoró positivamente el taller convocado por el ONV y destacó la importancia de que el Poder Judicial adopte una mirada social, y no solo jurídica, frente a los femicidios.
"Los jueces y juezas tienen que entender que estos son problemas sociales y que el análisis de contextos debe ser con una mirada social dentro de la normativa jurídica", expresó.
La magistrada subrayó que la participación de la academia en estos procesos es fundamental para construir un lenguaje común entre las instituciones del Estado, y se mostró dispuesta a continuar participando en estos espacios de formación.
Sin embargo, su intervención dejó sin responder preguntas sobre los resultados concretos del sistema judicial frente a los femicidios: cuántos casos han concluido en condena efectiva y cuál es la tasa de impunidad real en Honduras en este tipo de delitos.
Sociedad civil
Cristina Alvarado, coordinadora del Movimiento de Mujeres Visitación Padilla, destacó el rigor científico del proceso liderado por el ONV y llamó la atención sobre un riesgo que atraviesa tanto al sistema de justicia como a los medios de comunicación: la revictimización de las mujeres asesinadas.
"Lamentablemente venimos escuchando un discurso donde pareciera que se justifica el asesinato de las mujeres asumiendo que estas son delincuentes", denunció.
Alvarado también señaló la responsabilidad de los medios en el tratamiento de estas noticias, cuestionando titulares que normalizan la violencia machista. "Cuando usted escucha un titular que dice 'la asesinó por celos', 'la asesinó porque la amaba tanto', como si fuésemos instrumentos, como si fuésemos un mueble, como si no fuésemos un ser humano que tiene derecho a la vida", afirmó con contundencia.
La representante del movimiento de mujeres llamó además a las carreras universitarias de Derecho, Psicología, Trabajo Social y Sociología a incorporar estos análisis en sus programas académicos, para que la investigación refleje todas las dinámicas de violencia que rodean la vida de las mujeres hondureñas.
Profundidad académica
La coordinadora del Observatorio Nacional de la Violencia, Migdonia Ayestas, ofreció el marco técnico y conceptual más sólido del evento. Ayestas explicó que el ONV, pionero en la conceptualización del femicidio en Honduras desde 2008, realiza por cuarta vez una revisión de sus categorías de clasificación, en respuesta a la evolución de los contextos de violencia en el país.
"Las dinámicas van cambiando, los contextos en que mueren las mujeres también van cambiando", señaló.
La propuesta del ONV contempla pasar de ocho a once categorías de femicidio, incorporando tres nuevas: femicidio bajo custodia del Estado, femicidio por violencia política y femicidio territorial o de defensoras de derechos humanos. Como ejemplos emblemáticos de esta última categoría, Ayestas citó los casos de Berta Cáceres y Margarita Murillo.
La coordinadora fue enfática en un punto que marca distancia con el discurso institucional dominante: el crimen organizado no convierte a las mujeres en responsables de sus propias muertes. "El crimen organizado está matando a mujeres por ese control del territorio, por ese control del cuerpo, por esa despersonalización y para mandar mensajes a terceros", estimó Ayestas, pero recomendó continuar estudiando estos eventos que dejan a diario luto y dolor en la familia hondureña.
Con base en los análisis aportados en este evento y más allá de las diferencias en los énfasis de cada institución, el taller convocado por el ONV dejó en evidencia un consenso que resulta tan necesario como incómodo: Honduras no tiene aún una respuesta clara a la pregunta fundamental. ¿Por qué están matando a las mujeres?




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