
Periodista: Elin Josué Rodríguez
Cada año, con la llegada de la Semana Santa, Honduras experimenta uno de los picos de consumo más importantes de su calendario económico, playas llenas, carreteras congestionadas y centros turísticos abarrotados reflejan no solo una tradición cultural profundamente arraigada, sino también un fenómeno económico complejo donde miles de hogares gastan más allá de sus posibilidades para poder “salir” en vacaciones.
Según proyecciones del Instituto Hondureño de Turismo (IHT), durante esta temporada se movilizará entre 1.5 y 2 millones de personas, generando una derrama económica que supera los 5,000 millones de lempiras, este dinamismo convierte a la Semana Santa en una de las principales válvulas de oxígeno para sectores como hotelería, transporte, alimentación y comercio informal.
Sin embargo, detrás de este impulso económico se esconde una realidad menos visible, el endeudamiento de los hogares, bajo la premisa, “disfrute hoy, pague en cuotas mensuales”.
Consumo con ingresos limitados
La doctora Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), explica que el consumo en esta temporada es “inelástico”, en términos simples, esto significa que, aunque los precios suban -por combustibles, alimentos o servicios turísticos- las personas continúan gastando.
Este comportamiento ocurre en un contexto donde, según datos del Observatorio de Seguridad Alimentaria y Nutricional de la UNAH, una proporción significativa de los hogares hondureños ya enfrenta dificultades para cubrir la canasta básica. Informes recientes del Obsan señalan que más del 60 % de los hogares vive en condiciones de inseguridad alimentaria o vulnerabilidad, lo que evidencia la fragilidad de las finanzas familiares.
A esto se suma que el ingreso promedio en el país sigue siendo insuficiente, de acuerdo con cifras oficiales del Banco Central de Honduras. Aunque el desempleo se ha reducido, el crecimiento de los ingresos reales de los hogares ha sido limitado en los últimos años, afectado por la inflación y el encarecimiento del costo de vida.
Tarjetas, empeños y “gastos vampiro”
Ante esta realidad, muchos hondureños recurren a distintas estrategias para financiar sus vacaciones, el uso de tarjetas de crédito se incrementa notablemente, al igual que los préstamos informales y el empeño de bienes.
“Se están comprometiendo ingresos futuros para satisfacer un consumo aspiracional”, advierte Ochoa, es decir, las familias gastan hoy dinero que aún no tienen, lo que puede generar desequilibrios en sus finanzas en los meses siguientes.
A este problema se suman los llamados “gastos vampiro”, que son las suscripciones digitales, consumo eléctrico ineficiente o pequeños gastos diarios no controlados que, acumulados, reducen la capacidad de ahorro; la falta de una cultura de presupuesto agrava aún más la situación, pues según expertos, la mayoría de los hondureños no lleva un control detallado de sus ingresos y egresos.
Impulso
Desde otra perspectiva, el aumento del consumo también tiene efectos positivos, el economista Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Universitario de Economía y Emprendimiento, señala que la Semana Santa es uno de los tres grandes picos de consumo en el país -junto con la Semana Morazánica y diciembre- y representa una oportunidad clave para dinamizar la economía.
El incremento en la demanda impulsa la producción, genera empleo temporal y aumenta los ingresos de miles de emprendedores, especialmente en zonas turísticas como el litoral atlántico, el sur del país y rutas del occidente.
Por su parte, Carlos Coca Singh, jefe del Departamento de Economía de UNAH Campus Cortés, pasante del Posdoctorado en Desarrollo Económico, Innovación y Gestión Empresarial, de la Máxima Casa de Estudios, coincide en que el turismo interno detona una cadena de consumo: desde alimentos y bebidas hasta transporte, hospedaje y entretenimiento “desde el momento en que una persona sale de su casa, comienza a consumir”, afirma.
El Salvador
Un fenómeno reciente que preocupa a los analistas es el creciente número de hondureños que opta por viajar al extranjero, especialmente a El Salvador, esta tendencia impulsada por campañas turísticas agresivas y mejoras en seguridad en el país vecino, representa una posible fuga de divisas.
Cada hondureño que decide vacacionar fuera del país es dinero que deja de circular en la economía nacional, afectando directamente a los sectores turísticos locales, indicó Umanzor.
Entre la necesidad y la responsabilidad financiera
El dilema es claro: por un lado, el derecho a vacacionar y la importancia del consumo para la economía; por otro, el riesgo de endeudamiento en un país donde los ingresos no alcanzan.
académicos coinciden en que la clave está en el equilibrio, planificar, ahorrar con anticipación y evitar el sobreendeudamiento son prácticas fundamentales para no convertir las vacaciones en una carga financiera.
Porque, aunque la Semana Santa representa un respiro emocional para miles de hondureños, también puede convertirse en una factura que se paga durante todo el año.


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