OMS: El COVID-19 causó 22.1 millones de muertes en el mundo, el triple de lo reportado
Fotografía generada con la IA.
El nuevo informe de estadísticas sanitarias globales 2026 revela una subnotificación masiva de decesos durante la pandemia

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Periodista: Elin Josué Rodríguez 

El nuevo informe de estadísticas sanitarias globales 2026 revela una subnotificación masiva de decesos durante la pandemia

La pandemia de COVID-19 dejó una huella de muerte mucho más profunda de lo que los registros oficiales habían documentado, las muertes en exceso a nivel mundial causadas por la pandemia se estiman en 22.1 millones, en comparación con los siete millones de muertes notificadas hasta ahora, según el Informe sobre Estadísticas Sanitarias Globales 2026, presentado este miércoles por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La cifra equivale al triple de las notificadas hasta ahora, y se traduce en que por cada muerte por COVID-19 registrada hubo alrededor de dos muertes adicionales relacionadas con ella. Las cifras reconocidas por la OMS a partir de estimaciones anteriores hacían mención a unos 15 millones de decesos, tanto por causas directas como indirectas. 

El pico más letal: 2021

Las muertes en exceso alcanzaron su punto máximo en 2021, con 10.4 millones de decesos, principalmente debido a la aparición de variantes más mortales de la COVID, como la Delta, y a la considerable presión sobre los sistemas de salud, explicó en conferencia de prensa en Ginebra el director del Departamento de Datos de la OMS, Alain Labrique.

En comparación con los niveles esperados si la pandemia no hubiese ocurrido, las muertes globales fueron un 6.2 % superiores en 2020 y alcanzaron un máximo del 17.9 % en 2021. Las personas de edad avanzada y los hombres representaron una mayor proporción de la mortalidad total.

El director del Departamento de Datos de la OMS señaló que la pandemia revirtió casi una década de avances mundiales en la esperanza de vida y la esperanza de vida saludable. Entre 2019 y 2021, la esperanza de vida mundial descendió de 73 a 71 años y la esperanza de vida saludable, de 63 a 61 años.

América Latina, la región más golpeada

La Región de las Américas ha sido una de las que sufrió mayores efectos a consecuencia de la pandemia, acumulando el 29 % de los casos y el 44 % de las muertes confirmadas, pese a representar apenas el 13 % de la población mundial. El 62 % del total de muertes en la región ocurrió en América Latina y el Caribe, según Health in the Americas.

Del exceso de mortalidad en la región, el 83.5 % se concentró en cinco países: Brasil, Colombia, Estados Unidos, México y Perú.

Honduras: más de 11,000 fallecidos oficiales

En Honduras, desde el inicio de la pandemia en 2020 se contabilizaron alrededor de 472,000 casos y se detectaron 11,113 hondureños fallecidos, según datos de la Secretaría de Salud (Sesal). El país enfrentó su momento más crítico en 2020 y 2021, cuando el sistema hospitalario llegó al colapso.

Sin embargo, en el contexto del nuevo informe de la OMS, que evidencia una subnotificación generalizada a escala global (especialmente en países de ingresos bajos y medios), las cifras reales de muertes directas e indirectas en Honduras podrían ser significativamente superiores a las registradas oficialmente.

La OMS ha señalado que la función de estas estimaciones es precisamente poner de manifiesto el efecto real del COVID-19 en los países de ingreso bajo y mediano que pueden no disponer de sistemas de información sanitaria suficientes para dirigir una respuesta focalizada.

Una recuperación desigual

El organismo internacional advierte que, aunque hubo una recuperación parcial, esta no fue uniforme. En 2023, la esperanza de vida de las mujeres había vuelto a los niveles previos a la pandemia, mientras que la de los hombres y la esperanza de vida saludable para ambos sexos se mantienen ligeramente por debajo, reflejando una recuperación global amplia pero desigual. 

El informe constituye la recopilación anual más completa de la OMS sobre estadísticas sanitarias mundiales y renueva el llamado a fortalecer los sistemas de registro de mortalidad en todos los países, especialmente en aquellos donde la capacidad de diagnóstico y registro fue insuficiente durante la emergencia sanitaria.

UNAH

La viróloga de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Wendy Murillo, señaló que siempre existirá un subregistro de casos y fallecimientos debido a que muchas personas no acudieron a los centros asistenciales durante la pandemia. No obstante, destacó que, pese al alto número de muertes, la emergencia sanitaria logró controlarse en un tiempo relativamente menor si se compara con otras pandemias históricas, como la influenza H1N1 de 1918, que dejó más de 40 millones de fallecidos en el mundo.

Murillo, quien integró el Comité COVID-19 de la Máxima Casa de Estudios, consideró que las estadísticas reflejan el fuerte impacto que tuvo el virus en la región de las Américas, continente que concentró la mayoría de las muertes confirmadas a nivel mundial, la especialista explicó que este comportamiento estuvo influenciado por la alta densidad poblacional y la constante movilidad en países como Estados Unidos, México, Canadá y Brasil, factores que facilitaron la propagación del virus.

La académica también indicó que la resistencia de algunos sectores de la población a cumplir las medidas de bioseguridad contribuyó al incremento de contagios, especialmente en Estados Unidos, donde muchas personas minimizaron la gravedad de la enfermedad durante los primeros meses de la pandemia.

Aportes

La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) desempeñó un papel clave durante la pandemia de COVID-19 en Honduras, no solo desde la continuidad académica, sino también mediante investigación científica, apoyo sanitario, asistencia social y producción de conocimiento sobre la crisis.

La UNAH destacó regionalmente por su producción científica relacionada con COVID-19. Un análisis bibliométrico latinoamericano ubicó a la Máxima Casa de Estudios del país entre las instituciones con mayor cantidad de publicaciones científicas sobre coronavirus en bases de datos internacionales como Scopus y Web of Science.

Entre las principales líneas de investigación desarrolladas por académicos de la universidad destacan:

Impacto del COVID-19 en la educación superior

Adaptación de sistemas virtuales de enseñanza

Consecuencias económicas de la pandemia en Honduras

Estudios epidemiológicos y análisis sociales

Comunicación pública y desinformación durante la crisis sanitaria.

 

Apoyo sanitario y servicios a la población

La UNAH habilitó diferentes espacios y capacidades técnicas para apoyar la respuesta nacional frente a la emergencia sanitaria con Servicios gratuitos de atención psicológica UNAH te escucha, asistencia en telemedicina con la aplicación Doctor 1847, asistencia legal mediante el Consultorio Jurídico, elaboración y difusión de manuales de prevención, apoyo desde laboratorios universitarios, participación de centros biomédicos y de genética y el uso de infraestructura universitaria para atención y vacunación.

De igual manera, la Máxima Casa de Estudios participó en el ensayo clínico internacional “Solidaridad”, que incluyó a científicos de más de 30 países, donde se lideró investigaciones sobre cuatro tratamientos experimentales contra el COVID-19: Remdesivir, Lopinavir/Ritonavir, Hidroxicloroquina e Interferón Beta-1ª, una las investigaciones más citadas.

MB