
Periodista: Elin Josué Rodríguez
El Gobierno de Honduras se encuentra a la espera de la revisión final del acuerdo suscrito con el Fondo Monetario Internacional (FMI), prevista para junio próximo, en un contexto marcado por reuniones sostenidas entre las autoridades hondureñas y el organismo multilateral para evaluar el desempeño económico del país y el cumplimiento de metas fiscales y monetarias.
El programa contempla un financiamiento millonario orientado a fortalecer la estabilidad macroeconómica y respaldar las finanzas públicas, aunque también implica compromisos que podrían impactar directamente a la población.
Para el coordinador del Observatorio Universitario de Economía y Emprendimiento, Juan Umanzor, el acuerdo debe analizarse desde tres grandes líneas: la política fiscal, la situación del sistema energético y el comportamiento monetario y cambiario del país.
En materia fiscal, Umanzor explicó que uno de los principales compromisos establecidos en el acuerdo es mantener el déficit fiscal cercano al 1 % del Producto Interno Bruto (PIB), lo cual limita significativamente el margen de acción del Gobierno.
Reducción y eliminación de subsidios
El economista advirtió que para cumplir con esta meta podrían reducirse o eliminarse subsidios que han permanecido vigentes en los últimos años, situación que tendría efectos sobre la inflación y el poder adquisitivo de las familias hondureñas.
Según indicó, la disminución de estos apoyos impactaría especialmente a los sectores más vulnerables, en un país donde persisten altos niveles de informalidad laboral y fragilidad económica.
ENEE
Otro de los puntos críticos identificados en el análisis es la situación financiera de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), considerada por Umanzor como uno de los principales desafíos estructurales de la economía nacional. “Las pérdidas acumuladas de la empresa representan el talón de Aquiles de las finanzas públicas y del desempeño macroeconómico del país”, afirmó.
El especialista recordó que distintos gobiernos han impulsado estrategias para sanear la estatal eléctrica; sin embargo, reconoció que los resultados aún no han sido suficientes para resolver de forma definitiva los problemas estructurales del sistema energético hondureño.
Reservas Internacionales
En cuanto al panorama monetario y externo, Umanzor destacó que Honduras mantiene indicadores relativamente favorables, entre ellos un nivel sólido de reservas internacionales, precios del café todavía altos y un flujo importante de remesas familiares, aunque reconoció una moderación en el crecimiento de las remesas respecto al año anterior, señaló que estas continúan creciendo entre un 12 % y un 15 %, contribuyendo a sostener la estabilidad económica y cambiaria.
Uno de los aspectos que más atención genera dentro del acuerdo con el FMI es el relacionado con el régimen cambiario y el fortalecimiento del mercado interbancario de divisas. Sobre este tema, el economista aclaró que avanzar hacia un esquema más orientado al mercado no significa necesariamente una devaluación abrupta de la moneda nacional.
“Al analizar el comportamiento del tipo de cambio entre 2024 y el primer trimestre de 2026, se observa una relativa estabilidad en comparación con períodos anteriores”, indicó Umanzor, quien añadió que la estabilidad podría mantenerse mientras el país conserve fundamentos macroeconómicos sólidos y una adecuada administración monetaria.
Asimismo, consideró que la política actual del Banco Central de Honduras (BCH) está enfocada en preservar suficientes reservas internacionales para responder a eventuales choques externos durante la segunda mitad del año, fortaleciendo así la capacidad de reacción ante presiones cambiarias.
Metas
A criterio del académico, el verdadero desafío del acuerdo con el FMI no se limita únicamente al cumplimiento de metas macroeconómicas, sino a la capacidad de transformar estructuralmente la política económica nacional y generar mejores condiciones de vida para la población.
Umanzor concluyó que el éxito del programa dependerá de que las medidas implementadas logren traducirse en más empleo, mayor dinamismo económico y una mejora efectiva en el bienestar de los hogares hondureños.



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