
Por: Esdras Díaz Madrid
El Observatorio Universitario en Seguridad Alimentaria y Nutricional (Obsan), de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), acompaña a la Universidad de Arkansas y al Centro Internacional de Agricultura Tropical en un estudio orientado a conocer la disposición de la población universitaria a pagar por distintas clases comerciales de frijol, específicamente por una variedad de frijol biofortificado.
El estudio se desarrolla con una muestra poblacional de 250 personas vinculadas a la UNAH, entre ellas estudiantes, docentes, personal administrativo y de servicios. María Luisa García Rodríguez, coordinadora del Obsan, explicó que el propósito del estudio es conocer la capacidad económica de la población universitaria para adquirir este tipo de producto alimenticio.
“Estamos hablando de personas de diferentes niveles educativos y también estratos económicos, porque tenemos personal de limpieza, jardinería, carpintería, fontanería, personal administrativo, docentes y estudiantes de nuestra Alma Máter”, detalló.
La investigación contempla pruebas de degustación con tres variedades de frijol: frijol corriente, frijol rosado y frijol biofortificado. Según García Rodríguez, también se busca conocer si la población hondureña estaría dispuesta a pagar más por un frijol con mayor contenido de hierro, zinc y fósforo, nutrientes necesarios para el cuerpo humano.
La coordinadora del Obsan señaló que la institución ha participado en la selección de la muestra poblacional y en el proceso de recopilación de información, destacando que los resultados servirán para la producción científica y para informar tanto a la población universitaria como a la población en general.
“Estos estudios no son comunes en nuestro medio, especialmente sobre productos de la canasta básica alimentaria, siendo el frijol un alimento muy importante para la población hondureña”, indicó la funcionaria.

Por su parte, Álvaro Durán, de la Universidad de Arkansas, se manifestó en la misma línea y subrayó que el objetivo principal del estudio es analizar la factibilidad económica de comercializar frijol biofortificado en Honduras. Durán aclaró que se trata de un frijol mejorado mediante métodos tradicionales y no de un producto transgénico.
“Es un frijol que tiene mayor valor nutritivo, principalmente mayor cantidad de hierro y zinc, minerales esenciales para la salud humana”, manifestó.
Asimismo, indicó que este frijol ya se produce en Honduras y que existen productores nacionales cultivándolo, asimismo el investigador señaló que actualmente este producto no se encuentra disponible en el mercado, por lo que el estudio busca determinar si tendría aceptación comercial y cuál sería el precio que los consumidores estarían dispuestos a pagar.
“Queremos ayudar tanto a la cadena productiva como a la toma de decisiones en políticas públicas para fomentar este producto, que es beneficioso para la salud”, continuó diciendo el experto.
Como parte del estudio, también se evalúa si los consumidores perciben diferencias en sabor, textura, color y aroma entre el frijol biofortificado y las variedades tradicionales. Por otro lado, Durán explicó que Honduras fue seleccionada debido al alto consumo de frijol en el país y por el potencial impacto nutricional que tendría la incorporación de un frijol con mayor contenido de hierro y zinc en la dieta habitual de la población.
Dijo que actualmente la anemia continúa siendo un problema importante en Honduras y señaló que una de cada cinco mujeres en edad reproductiva sufre esta condición. Además, indicó que aproximadamente el 25 % de los niños en edad de crecimiento presentan deficiencias de hierro.
“El consumo de alimentos con hierro puede ayudar a mejorar esta situación”, afirmó.
Finamente, el investigador destacó que el apoyo del Obsan ha sido fundamental para la realización del estudio que se desarrolla en Ciudad Universitaria, además dijo que posteriormente continuará el estudio en otras zonas del país.



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