
Por: Esdras Díaz Madrid
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) continúa impulsando la educación superior. En ese sentido, autoridades de la Máxima Casa de Estudios subrayaron que el programa Mi Bienestar sigue siendo considerado una pieza fundamental en su desarrollo institucional, incluso ante la proyección de un posible recorte presupuestario de aproximadamente 1,500 millones de lempiras.
El programa tiene como objetivo estratégico la construcción de una red de apoyo integral que garantice el acceso equitativo a servicios esenciales en áreas físicas, emocionales, académicas, sociales y laborales, beneficiando a estudiantes, docentes y personal administrativo en todos los campus del país.
En ese contexto, el rector de la UNAH, Odir Fernández Flores, ha señalado recientemente que Mi Bienestar constituye una “piedra angular” del desarrollo institucional, al estar incorporado en el Presupuesto 2026 y en el Plan Estratégico Institucional 2024-2027.
Aunque esta reducción no ha sido notificada oficialmente, se enmarca en posibles ajustes al techo presupuestario como parte de medidas de austeridad y racionalización del gasto público impulsadas por el Estado de Honduras durante la administración del presidente Nasry Asfura.
Sobre este escenario, el rector advirtió que esta disminución de recursos pondría en riesgo programas estratégicos como Mi Bienestar, que actualmente garantiza beneficios clave para miles de estudiantes a nivel nacional.
Además, señaló que la UNAH es consciente de circunstancias externas a la administración de la Alma Máter: “Sabemos que el aumento de los combustibles ha incrementado los costos programados en el transporte universitario; sin embargo, vamos a continuar con este proyecto, ya que los futuros profesionales merecen ser tratados con dignidad y respeto. Les estamos generando ahorros considerables a los padres…”, expresó en su cuenta de Twitter.
Mario Contreras, titular de la Vicerrectoría de Orientación y Asuntos Estudiantiles (VOAE), profundizó en el tema y explicó que el recorte “parece ser definitivo; sin embargo, la Rectoría, junto a la Secretaría Ejecutiva de Administración y Finanzas de nuestra universidad, ha estado realizando algunos ajustes y recortes en otros ámbitos para poder establecer un presupuesto que permita atender el programa Mi Bienestar”, señaló el funcionario.
No obstante, indicó que, si bien el programa continuará, ya no lo hará “con los fondos que supuestamente estaban destinados por el Gobierno de la República desde el año pasado, que eran alrededor de 925 millones, sino con un presupuesto más reducido. Será una partida que provendrá del mismo presupuesto asignado a la UNAH”, agregó.
Asimismo, aclaró que no habrá ampliaciones debido a la falta de recursos; sin embargo, el programa se seguirá ejecutando como hasta ahora durante el año 2026.
En cuanto a las ayudas para la compra de materiales y útiles educativos, se atenderán completamente las solicitudes realizadas por los 11,400 estudiantes que solicitaron este apoyo. Dicho beneficio se otorgará a inicios del segundo período académico, una vez consolidada la matrícula correspondiente, informó Contreras.
“Igualmente, en el tema de ayuda para alimentación se logró identificar a 7,894 estudiantes que recibirán este beneficio a partir del segundo período académico. En cuanto a las becas, sí habrá una disminución en el número de becas de excelencia académica que se ofrecerán, pero existe un presupuesto destinado para ello”, concluyó.
En esa misma línea, el titular de la Dirección de Comunicación Estratégica (Dircom), Mario Barahona, aseguró que el programa continuará siendo un pilar fundamental para la institución, destacando su impacto directo en las condiciones de vida y permanencia de la comunidad universitaria.
Este programa, pionero en el país por su enfoque integral, ha sido respaldado por la comunidad universitaria y los padres de familia.
Sobre el programa
El proyecto surge a partir de un diagnóstico crítico de la realidad universitaria, que evidenció que más del 65 % de la comunidad pertenece a hogares con ingresos inferiores a 20,000 lempiras mensuales, mientras que el 55 % de los estudiantes contempla la migración como única alternativa. Además, uno de cada cinco estudiantes enfrenta ansiedad o depresión.
De acuerdo con las autoridades universitarias, durante su primer año se desarrolló un diagnóstico participativo para recopilar información directa de la comunidad. Para 2026 se prevé la implementación de intervenciones específicas dirigidas a los distintos grupos identificados, mientras que en 2027 se consolidará una política institucional que asegure la sostenibilidad del programa a largo plazo.
Entre las primeras acciones ejecutadas destacan la implementación del transporte universitario gratuito, así como ayudas financieras para alimentación y asistencia económica.



Comentarios