
Por: Esdras Díaz Madrid
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), a través del Instituto Universitario en Democracia, Paz y Seguridad (IUDPAS) y sus instancias de investigación sobre violencia, advirtió sobre la magnitud de la violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes en el país.
La alerta se basa en el análisis de 10,075 requerimientos fiscales relacionados con evaluaciones medicolegales por delitos sexuales durante los últimos cinco años, un registro que evidencia la gravedad de esta problemática.
Los datos indican un promedio de cinco evaluaciones medicolegales diarias por delitos sexuales contra personas de entre cero y 18 años, sin embargo, el número real de víctimas podría ser mayor, debido a que muchas personas afectadas no denuncian ni buscan ayuda por miedo, estigma, inseguridad o acceso limitado a los servicios de atención, explicó Marjorie Echenique, directora del IUDPAS.
La académica señaló que, más allá de las cifras documentadas, podría existir una cantidad considerable de agresiones que permanece oculta, no obstante, Honduras carece de estadísticas consolidadas que permitan dimensionar integralmente la violencia sexual contra la niñez y la adolescencia, por lo que no es posible establecer con certeza la magnitud real del fenómeno.
En ese sentido, Echenique indicó que los registros de denuncias y evaluaciones medicolegales resultan insuficientes para comprender la dimensión de esta problemática, especialmente porque muchas agresiones ocurren en espacios privados y no llegan a conocimiento de las autoridades.
De acuerdo con los resultados del informe, el 87.5 % de las víctimas registradas son mujeres, mientras que el grupo de edad de 12 a 17 años concentra la mayor cantidad de evaluaciones.
Entorno familiar
Entre los principales hallazgos destaca que el 62 % de los casos registrados ocurrió en viviendas y que siete de cada diez agresores eran personas conocidas por las víctimas, pertenecientes a su entorno familiar o de confianza.
Echenique explicó que la relación de confianza con el agresor puede convertirse en una barrera para denunciar, especialmente cuando se trata de familiares o personas cercanas. Por ello, consideró fundamental que las acciones de prevención incluyan herramientas para que niñas, niños y adolescentes puedan reconocer conductas inapropiadas y sepan cómo buscar ayuda, independientemente de quién las cometa.
El análisis también identificó 12 homicidios registrados durante los últimos cinco años en los que Medicina Forense confirmó la existencia de una agresión sexual vinculada al homicidio.
Asimismo, según los datos citados por la académica, casi dos de cada tres mujeres que sufrieron violencia sexual durante su niñez nunca se lo habían contado a nadie. Además, únicamente el 7.9 % de las mujeres que experimentaron violencia sexual durante esa etapa de su vida habría buscado algún servicio de ayuda.



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