
Periodista: Elin Josué Rodríguez
En medio de un contexto económico cada vez más desafiante, expertos en finanzas personales advierten sobre un fenómeno poco visible, pero altamente perjudicial para la economía familiar, los llamados “gastos vampiro”.
La doctora Nancy Ochoa, jefa del Departamento de Banca y Finanzas de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), explicó que este tipo de gasto, aunque no es un concepto nuevo, ha cobrado relevancia en la actualidad debido al auge de los servicios digitales y el consumo automatizado.
“Este término viene utilizándose desde la década de los noventa, pero se ha adaptado al ámbito de las finanzas personales, es un problema real que está afectando los presupuestos de los hogares”, señaló la especialista.
Más peligrosos que los “gastos hormiga”
A diferencia de los conocidos “gastos hormiga” (pequeños consumos cotidianos impulsivos como cafés o antojos), los "gastos vampiro" están ligados a pagos fijos y recurrentes que pasan desapercibidos, suscripciones a plataformas digitales, seguros innecesarios o servicios que ya no se utilizan son algunos ejemplos claros.
“Son peligrosos porque no los vemos en el día a día, nos damos cuenta hasta que llega el cobro mensual”, explicó Ochoa, pues “funcionan como un drenaje constante de recursos”.
Este fenómeno ha sido ampliamente estudiado en la economía conductual. Sobre este tema, el premio Nobel de Ciencias Económicas (2017), Richard Thaler, ha señalado que las personas tienden a subestimar pequeños pagos recurrentes debido a sesgos cognitivos, mientras que el investigador Dan Ariely, profesor de Psicología y Economía Conductual de Duke University y del Massachusetts Institute of Technology (MIT), ha documentado cómo la automatización de pagos reduce la percepción del gasto real.

El auge de las suscripciones y el consumo automatizado
Uno de los principales detonantes modernos de los "gastos vampiro" es el modelo de suscripción, plataformas de streaming, música o servicios digitales, que suelen parecer económicos de manera individual, pueden convertirse en una carga significativa cuando se acumulan.
“Nos suscribimos por moda o conveniencia, usamos el servicio un tiempo y luego lo olvidamos, pero el cobro continúa mes a mes”, advirtió Ochoa.
Según estudios, en comportamiento del consumidor de la Universidad de Stanford, liderados por académicos como B. J. Fogg, científico estadounidense especializado en el estudio del comportamiento humano y su relación con la tecnología, la facilidad de contratación y la dificultad para cancelar servicios son factores diseñados que influyen en la permanencia del usuario, incluso cuando ya no obtiene valor del servicio.
Fugas invisibles
El concepto no se limita a servicios digitales, en los hogares, fugas de agua, consumo innecesario de electricidad o aparatos conectados sin uso también constituyen "gastos vampiro".
“Luces encendidas, regletas conectadas o incluso una plancha olvidada representan pequeñas pérdidas que, acumuladas, impactan significativamente el presupuesto”, explicó la académica.
Sistema financiero
Otro factor que agrava el problema es la dificultad para cancelar ciertos servicios, Ochoa relata que muchos usuarios enfrentan procesos engorrosos que desincentivan la cancelación.
“El sistema juega con la paciencia del usuario, lo transfieren de una línea a otra hasta que uno desiste. Eso también forma parte del problema”, señaló.
Este comportamiento ha sido analizado por el jurista y economista conductual, Cass Sunstein, profesor de la Universidad de Harvard, quien sostiene que las “fricciones” en los procesos administrativos pueden influir en la toma de decisiones, manteniendo a los consumidores atrapados en gastos innecesarios.
Educación financiera
Para Ochoa, la solución pasa por fortalecer la educación financiera, identificar, priorizar y evaluar la utilidad real de cada gasto es fundamental para evitar que estos consumos silenciosos afecten la estabilidad económica.
“Si una persona paga 300 o 500 lempiras mensuales por un servicio innecesario, al año representa una cantidad considerable que podría destinarse al ahorro o la inversión”, enfatizó.
Los expertos coinciden en que el verdadero desafío no es solo ganar más dinero, sino gestionar mejor el que ya se tiene, reconocer y eliminar los “gastos vampiro” podría ser el primer paso hacia una salud financiera más sólida, en un entorno marcado por la digitalización y el consumo inmediato.



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