
Por: Esdras Díaz Madrid
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) aporta aproximadamente el 45 % del agua que consume la ciudad de La Ceiba, gracias a las 2,000 hectáreas de bosque que posee en la zona del Parque Nacional Pico Bonito, así lo dio a conocer Gustavo Álvares, director de UNAH Campus Atlántida, un aporte esencial de la Alma Máter en cuanto a recurso hídrico para una de las ciudades más importantes del país.
Desde el Campus Atlántida, las autoridades universitarias destacaron que una parte significativa del recurso hídrico que abastece a la población ceibeña proviene de estas tierras universitarias, ubicadas en una zona estratégica de recarga hídrica. El agua nace en la montaña y es conducida a través de una red que históricamente ha sido utilizada tanto por el campus como por varias comunidades de la ciudad.
Actualmente, la distribución hacia las comunidades es administrada por el Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), institución con la que la Universidad coordina acciones de mantenimiento cuando surgen problemas en la zona de captación. La UNAH también mantiene presencia permanente en el área, con personal asignado a la vigilancia y protección del bosque, la cuenca y las 2,000 hectáreas, como parte de su compromiso con la conservación ambiental.
Asimismo, Álvares explicó que se han sostenido reuniones con el SANAA, la municipalidad de La Ceiba y el Instituto de Conservación Forestal (ICF), con el objetivo de actualizar convenios y definir responsabilidades relacionadas con el mantenimiento y la mejora de la red de distribución. Entre las metas planteadas está optimizar el sistema para garantizar agua potable debidamente potabilizada a todas las comunidades beneficiadas.
“El agua es un recurso tan importante y valioso, tenemos iniciativas con la municipalidad, con las Juntas de Agua que se benefician, el SANAA y otras instituciones para poder mejorar la red de distribución de agua de las 2,000 hectáreas”, puntualizó Álvares.
No obstante, se trata de un proyecto de gran magnitud que requiere una inversión considerable de recursos, por lo que su ejecución dependerá del trabajo conjunto entre la Universidad, la municipalidad, el SANAA, instituciones ambientales y los patronatos comunitarios.
Desde hace muchos años, la UNAH cuenta con su propia red de distribución desde la montaña hasta el campus, mientras que el sistema que abastece a las comunidades es manejado por el SANAA. La colaboración interinstitucional ha sido clave para el mantenimiento del sistema en la zona alta.
Además del aporte directo de agua, la UNAH destaca el valor ambiental de las 2,000 hectáreas, que no solo garantizan el recurso hídrico, sino que también contribuyen con servicios ambientales como la producción de oxígeno y la conservación del bosque. Aunque en otros países estos beneficios se cuantifican mediante esquemas de pago por servicios ambientales, en este caso no se realiza una contabilización económica formal; sin embargo, los beneficios están allí, dijeron las autoridades.



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