
Por: Elin Josué Rodríguez
Durante años, encontrar un lugar tranquilo para estudiar dentro de la Facultad de Ciencias Médicas (FCM) podía convertirse en una tarea adicional para los universitarios. La Hemeroteca se llenaba rápidamente, las cafeterías tenían una capacidad limitada y los pasillos terminaban siendo, para muchos, una alternativa improvisada.
Esa realidad ya no existe con la inauguración del Coworking Lucem Aspicio, un espacio creado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) para que sus estudiantes puedan estudiar, trabajar en grupo, descansar y aprovechar mejor las horas entre clases.
Con una inversión que supera los 1.4 millones de lempiras, la UNAH habilitó este nuevo espacio, equipado con computadoras de última generación, internet alámbrico e inalámbrico, mesas de trabajo, sillas ergonómicas, climatización, libros de consulta y pufs (asientos bajos y acolchados), además de baños.
La inauguración estuvo encabezada por el rector de la UNAH, Odir Fernández, junto al decano de la FCM, Gustavo Galo; el secretario ejecutivo de Administración de Proyectos e Infraestructura (SEAPI), René Girón; Juan Antonio Hernández, director de la Junta de Dirección Universitaria; así como docentes y estudiantes.
Durante el acto, Fernández destacó que la inversión forma parte de las acciones orientadas al bienestar de la comunidad universitaria y explicó que una parte de los recursos fue aportada por el programa EduSalud. Para el rector, mejorar las condiciones en las que los estudiantes desarrollan su formación también significa apostar por una Universidad que responda a sus necesidades cotidianas.

A esta apuesta se suma otro proyecto: la digitalización de la Biblioteca Nacional de Medicina, iniciativa mediante la cual la UNAH prevé adquirir libros y material académico actualizado en formato digital. Según explicó Fernández, los estudiantes podrán acceder gratuitamente a contenidos relacionados con los últimos avances de las ciencias médicas.
Pero el nuevo espacio no se entiende solamente desde las cifras de inversión o la infraestructura, para quienes pasan buena parte del día dentro de la FCM representa, sobre todo, contar con un sitio propio para aprovechar esas horas que antes transcurrían entre pasillos, cafeterías o espacios saturados.
Así lo expresó Daniela Hedman, estudiante de segundo año de Medicina, quien recordó que anteriormente recurría a la Hemeroteca, pero esta se llenaba con rapidez. “La verdad, muy innovador; piensa mucho en el alumno”, comentó al conocer el nuevo espacio, al que considera una alternativa para estudiar en mejores condiciones.

La experiencia era similar para Vivian Castillo, estudiante de sexto año de Medicina. Según relató, en ocasiones tenían que desplazarse hasta Ciudad Universitaria para encontrar un lugar donde estudiar cómodamente, ahora, disponer de un espacio dentro de la FCM representa una solución mucho más cercana para quienes permanecen allí durante largas jornadas.
Para Nahara Corea, estudiante de segundo año de Medicina, el cambio también resulta significativo. Antes, contó, algunos estudiantes terminaban estudiando en cafeterías, pasillos e incluso en el piso de los edificios, por ello, la llegada del coworking supone contar finalmente con un ambiente pensado para las necesidades de quienes enfrentan una carrera con una fuerte carga académica.
Y si estudiar es importante, descansar también lo es. Corea lo reconoció entre risas al hablar de los pufs, uno de los elementos que más ha llamado la atención de los estudiantes. Explicó que las extensas jornadas de Medicina hacen necesarios estos momentos de pausa, aunque el propósito principal del nuevo espacio es acompañar la formación académica.

En esa misma línea, Alejandra Molina destacó que el coworking permitirá aprovechar mejor las horas libres entre clases. Antes, explicó, muchos permanecían en los pasillos o la cafetería, donde el ruido no siempre facilitaba la concentración, ahora tendrán un ambiente en el que podrán realizar tareas, estudiar, trabajar en grupo o simplemente hacer una pausa antes de continuar con su jornada.
Para Bellina Arteaga, estudiante de segundo año de Medicina, el beneficio alcanza también a los estudiantes de Enfermería. Explicó que suele tener alrededor de dos horas libres entre actividades y que anteriormente encontrar una mesa disponible en la cafetería no siempre era sencillo, por ello, considera que disponer de un espacio tranquilo puede marcar una diferencia al momento de comprender y repasar los contenidos.
Desde la perspectiva de Lizbeth Madrid, estudiante de sexto año de Medicina, el nuevo ambiente llega en una etapa particularmente exigente de la formación universitaria, contar con un lugar destinado tanto al estudio como al descanso, señaló, puede hacer más llevaderas las extensas jornadas académicas.

Iniciativa que se sigue replicando
La iniciativa forma parte de una expansión de estos espacios en la UNAH. De acuerdo con la arquitecta Nadia Morazán, de SEAPI, con el de la FCM ya son seis los coworking que se encuentran en funcionamiento: dos en Ciudad Universitaria y uno en los campus de Cortés, Comayagua y Atlántida, además del ubicado en Ciencias Médicas, asimismo, está en proceso otro espacio para la Carrera de Enfermería y existen tres más en etapa de formulación.
“Estamos contentos de que se inaugure un espacio de aprendizaje y confort”, expresó el decano Gustavo Galo, quien resaltó que las carreras de la FCM demandan largas horas de estudio y preparación. A su juicio, contar con un ambiente agradable puede ayudar a los estudiantes a desarrollar sus actividades con mayor comodidad y disminuir la tensión asociada a estas exigentes jornadas.
La transformación de la FCM continuará, según adelantó el rector Fernández. Para octubre está prevista la inauguración del Café Origen 1847 y, posteriormente, la habilitación de un Comedor Universitario, también se construye otro coworking para Enfermería y se lanzó la licitación pública para remodelar la Necroteca. A estos proyectos se suma el Auditorio Jorge Haddad, cuya remodelación representó una inversión superior a los 16 millones de lempiras y que fue entregado recientemente.
Al final, más allá de las computadoras, los libros, las mesas o los pufs, el Coworking Lucem Aspicio responde a una necesidad que los propios estudiantes venían expresando desde hace tiempo: tener un lugar donde estudiar sin tener que abandonar la Facultad. Para Valerie Betancourt, estudiante de sexto año de Medicina, se trata precisamente de eso: un espacio que hacía falta y que ahora podrán aprovechar para continuar construyendo, entre clases y largas jornadas, su camino hacia la profesión.




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