
Periodista: Yuri Vargas
El Proyecto Morazán enfrenta un momento decisivo en su corta historia: realizar la prueba milimétrica que definirá si el primer satélite hondureño avanza hacia su lanzamiento en los próximos meses.
Con el propósito de verificar que el Satélite Morazán cumpla con los estándares internacionales de diseño, ensamblaje y seguridad, y garantizar que pueda operar de manera segura en la Estación Espacial Internacional (ISS), la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) recibió esta semana a una delegación de la Agencia de Exploración Aeroespacial Japonesa (JAXA)
Durante su estancia en la institución, los expertos ofrecieron una conferencia dirigida a estudiantes y docentes de la Facultad de Ingeniería, donde explicaron el funcionamiento del módulo de experimentación Kibo, la estructura más grande de toda la ISS, con dimensiones comparables a las de un campo de fútbol; compuesto por cuatro componentes principales, entre ellos el módulo logístico y el sistema de manipulación remota, desde donde Japón ha lanzado hasta la fecha 105 satélites de 34 países, incluidos Guatemala, México y Costa Rica.
Asimismo, detallaron el proceso que seguirá el Satélite Morazán: ensamblaje y pruebas en Honduras, el traslado a Japón, lanzamiento al espacio, recepción en la ISS y, finalmente, colocación en el brazo robótico del módulo Kibo para su liberación en órbita.
En este contexto, enfatizaron que las pruebas no solo buscan garantizar el éxito de la misión, sino también proteger la integridad de la ISS. Cada componente debe cumplir con estándares milimétricos y garantizar que el satélite se inserte de manera suave y sin riesgos. Una vez en la estación, un astronauta será responsable de recibirlo, prepararlo y colocarlo en el brazo robótico del módulo Kibo, desde donde será liberado hacia la órbita terrestre.
De igual manera destacaron que el programa responde a un modelo de cooperación internacional: Japón no monopoliza el uso del módulo Kibo, sino que permite que países de todo el mundo accedan a esta plataforma para desarrollar sus propios satélites, sin embargo, advirtieron que incluso con diseños avanzados, solo el 50 % de los satélites logra establecer comunicación efectiva en órbita, lo que convierte cada misión en un desafío tecnológico que exige precisión y perseverancia.
Una prueba decisiva
En medio de la expectativa, el coordinador del Proyecto Morazán, Fernando Zorto, no ocultó la carga emocional que implica este momento. Entre nerviosismo y lágrimas de felicidad, reconoció que el equipo se encuentra frente a una de las pruebas más determinantes: el fit check, un examen de precisión extrema que verifica que el satélite encaje perfectamente en su contenedor de lanzamiento, con un margen de error de apenas 0.01 milímetros.
“Estamos siendo puestos a prueba. Si ellos determinan que no podemos avanzar, debemos reaccionar con rapidez”, señaló Zorto. Aunque el diseño del satélite ya fue aprobado, esta fase busca confirmar que lo construido físicamente corresponde exactamente a lo proyectado, incluyendo dimensiones, comunicación, manufactura y ensamblaje.
Como parte del proceso, el equipo presentó los procedimientos de fabricación, el mecanizado de piezas y el anodizado, desarrollados en conjunto con personal de UNAH Cortés, mostrando un trabajo articulado a nivel nacional. Los evaluadores de JAXA destacaron la innovación y el nivel técnico alcanzado, señalando que ciertos componentes nunca se habían visto en otros proyectos de los 105 satélites que han supervisado.
Por su parte el ingeniero Wenceslao Bejarano, quien inició en el proyecto como estudiante hace siete años y hoy es el diseñador y desarrollador principal de la estructura del satélite, compartió la emoción de ver materializado este avance.
“Cuando inició el proyecto yo era un estudiante y ahora ver a la delegación de JAXA en nuestro campus es algo increíble. Ver cómo este proyecto comenzó y hoy se está haciendo realidad es una emoción que no puedo describir”, expresó.
Bejarano explicó que el equipo enfrenta una de las fases más exigentes: validar físicamente el satélite bajo estándares internacionales. Destacó que, gracias a las pruebas internas realizadas previamente, están casi completamente seguros de que todo saldrá bien, aunque mantienen planes de contingencia ante cualquier imprevisto.
“Estamos 99.99 % seguros de que todo va a salir bien, pero también estamos preparados para cualquier escenario. Si surge algún inconveniente, nuestro plan será recibir la retroalimentación y resolverlo de inmediato”, afirmó.



Comentarios