
Periodista: Clarissa Donaire
Investigadores de las carreras de Biología y Microbiología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) participaron en la publicación del artículo científico "El estado de la micología en Honduras", en la revista internacional Fungal Ecology, indexada en Scopus.
El artículo analiza el desarrollo histórico y actual de la micología en el país, identifica vacíos de conocimiento y examina los desafíos institucionales, logísticos y financieros que enfrenta el estudio de los hongos en Honduras.
Entre sus principales hallazgos, la investigación señala que Honduras podría albergar más de 80,000 especies de hongos, con estimaciones de hasta 85,000, según las proporciones calculadas en relación con las plantas vasculares. Sin embargo, hasta el momento se han registrado menos de 1,400 especies, lo que evidencia la enorme diversidad fúngica que aún queda por explorar y documentar en el país.
Elia Martha Sarmiento, profesora e investigadora de la Carrera de Biología, quien contribuyó a la recopilación de información para el artículo, subrayó que los hongos son indispensables para el equilibrio de la vida en la Tierra, pues actúan como principales recicladores de materia orgánica y desempeñan funciones esenciales en los ecosistemas. Asimismo, indicó que la investigación sobre estos organismos en Honduras abarca áreas como la micología médica, la biodiversidad fúngica, el conocimiento tradicional y la ecología.
Honduras, ubicada en una región de alta biodiversidad mesoamericana, cuenta con una amplia variedad de ecosistemas que sustentan una gran diversidad de hongos. Sin embargo, pese a su importancia, el estudio científico de estos organismos ha sido históricamente limitado, mientras que la investigación micológica se ha concentrado de manera desproporcionada en las regiones templadas. Como resultado, la diversidad y las funciones de los hongos tropicales continúan siendo poco estudiadas, explicó la investigadora.

Vacíos y desafíos
El artículo advierte que Honduras carece de una lista roja nacional de hongos y que su conservación no está contemplada en la legislación nacional. Asimismo, señala la ausencia de iniciativas nacionales orientadas específicamente a promover la exploración y conservación de la diversidad fúngica. Hasta la fecha, se han registrado alrededor de 1,400 especies de hongos y organismos similares en el país, una cifra que representa apenas una fracción de la diversidad estimada.
La escasez de especialistas en micología y de financiamiento para la investigación agrava estos vacíos de conocimiento, al igual que las limitaciones para mantener colecciones micológicas, indicó Sarmiento. Sin colecciones accesibles, documentar y ampliar el conocimiento sobre la diversidad de hongos en Honduras resulta más difícil, lo que limita las oportunidades de recopilar información necesaria para su conservación.
El objetivo de esta revisión es informar a los responsables de la toma de decisiones y promover la asignación de recursos a iniciativas que impulsen el estudio de los hongos en Honduras, Centroamérica y otras regiones tropicales poco exploradas.

Equipo de investigación
En la publicación participaron Elia Martha Sarmiento Sánchez, profesora e investigadora de la carrera de Biología; Brian Ortiz, investigador de Microbiología; y Stephanie Yelenia Rodríguez Ordóñez, estudiante de Biología que realiza su práctica profesional. Los tres forman parte de la Facultad de Ciencias de la UNAH.
Advertencia sobre los hongos silvestres
La profesora e investigadora Elia Sarmiento explicó que el artículo constituye una revisión del estado actual de la micología en Honduras. Señaló que, a lo largo del tiempo, investigadores y especialistas extranjeros han visitado el país para estudiar estos organismos; sin embargo, muchas veces las muestras recolectadas son trasladadas al exterior debido a la falta de espacios adecuados para su conservación en territorio hondureño.
La investigadora explicó que preservar los hongos requiere condiciones específicas debido a sus características biológicas y a la necesidad de mantener las muestras en condiciones apropiadas para su estudio.
Sarmiento también advirtió sobre los riesgos asociados al consumo de hongos silvestres sin una identificación adecuada, ya que algunas especies comestibles pueden confundirse con otras tóxicas debido a sus semejanzas morfológicas.
“Es la misma especie la que es tóxica, morfológicamente son las mismas características, y al no saber lo que tenemos y al no conocer las especies presentes, tampoco se identifican las tóxicas y las comestibles”, subrayó la profesora universitaria.
La investigadora destacó que conocer la diversidad fúngica también permite contribuir a su conservación y preservar el conocimiento tradicional de las comunidades que utilizan determinadas especies como alimento.
Casos recientes de intoxicación
La importancia de estas advertencias quedó de manifiesto en junio de 2026, cuando 13 personas resultaron intoxicadas en el departamento de Intibucá tras consumir hongos silvestres que habrían sido confundidos con los tradicionales “choros” comestibles.
De acuerdo con reportes de medios de comunicación, las investigaciones apuntaron a una seta altamente tóxica, presumiblemente Amanita phalloides, conocida como “ángel destructor”, que puede provocar daños graves en el hígado. El caso dejó como saldo el fallecimiento de una niña de 11 años, mientras que varios afectados requirieron hospitalización y traslados de emergencia a Tegucigalpa.
Asimismo, en 2025 se reportó una alerta epidemiológica tras la muerte de cuatro menores de una misma familia, originarios de San Manuel de Colohete, Lempira, en un período de dos semanas. Los fallecimientos se asociaron a una presunta intoxicación alimentaria por consumo de hongos silvestres, con referencias a especies del género Amanita, según los reportes de la época.

Recomendaciones
Ante este panorama, la investigación recomienda crear espacios adecuados para el resguardo de muestras micológicas, fortalecer las colecciones nacionales, formar especialistas en micología y asignar recursos financieros para documentar, comprender y proteger la diversidad fúngica hondureña.
Ampliar la investigación sobre estos organismos permitirá generar información científica fundamental para orientar las acciones de conservación en Honduras y contribuir a los esfuerzos internacionales dirigidos a conocer y proteger la diversidad de hongos.
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