Investigadores de la UNAH analizan veneno de serpientes para aplicaciones médicas

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Periodista: Cristina Canahuati 

Un grupo de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, en su campus Cortés (UNAH-Cortés), desarrolla una investigación sobre estudios integrados de la evolución y función del veneno de serpientes a través de múltiples niveles de diversidad, el cual permitirá comprender los tipos de veneno, sus componentes y cómo pueden ser empleados en la medicina.

“El objetivo principal es proporcionar la primera caracterización exhaustiva de los perfiles de veneno, tanto a nivel genético (transcriptómico) como proteico (proteómico), y del sistema de inoculación en serpientes del género Coniophanes (conocidas como serpientes de rayas negras)”, explicó Luis Herrera Bardales, profesor investigador y coordinador del Programa de Biodiversidad, Evolución y Genética, del Instituto de Investigación en Ciencias Biológicas y Ambientales de Honduras (IBIOAH-UNAH).

El estudio busca comprender la variación del veneno entre diferentes especies y dentro de una misma especie, así como describir el mecanismo mediante el cual estas serpientes inyectan sus toxinas a través de sus colmillos traseros.

En ese sentido, el investigador señaló que la investigación es novedosa por varias razones; una de ellas es que analiza especies que tradicionalmente no han sido de gran interés médico, demostrando que sus venenos pueden ser igual o más complejos que los de otras serpientes y explicando cómo los utilizan para capturar presas pequeñas.

En segundo lugar, destaca el enfoque metodológico, que abarca desde la recolección de muestras con microtubos de vidrio hasta análisis de venómica y transcriptómica en laboratorio, lo que permite replicar el estudio en otras especies similares. También resalta el uso de tecnología como el escáner MicroCT para describir el funcionamiento de los colmillos traseros, los cuales no son huecos, sino que poseen un canal por donde fluye el veneno desde la glándula de Duvernoy, ubicada detrás del ojo.

Herrera explicó que la investigación se centra en cuatro especies de serpientes opistoglifas del género Coniophanes, consideradas menos peligrosas para los humanos. Dos de estas especies son hondureñas: Coniophanes fissidens y Coniophanes imperialis, esta última comparada con ejemplares de Estados Unidos, donde se identificaron diferencias significativas en la composición del veneno. 

Asimismo, señaló que el uso más avanzado de estos venenos radica en el aislamiento de toxinas específicas para el desarrollo de medicamentos, útiles en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, hipertensión, trombosis, cáncer e incluso aplicaciones estéticas como el botox, debido a su efecto paralizante.

Finalmente, el investigador indicó que se identificaron 18 familias de toxinas en este grupo, lo que podría estar relacionado con la dieta de las especies. Además, adelantó que continúan analizando otras serpientes de origen hondureño y comparándolas con ejemplares de distintos países, con el objetivo de generar nuevas publicaciones científicas.