
Periodista: Nadia Mendoza
La investigación que permitió desarrollar un medicamento de aplicación tópica (gel) para tratar la leishmaniasis cutánea ha trascendido continentes, y ahora se probará en caninos de una veterinaria en Murcia, España. Así lo dio a conocer la doctora Lilian Sosa, quien forma parte de la red de investigadores que formularon el fármaco.
Este trabajo, iniciado en 2015, ha dado un paso significativo en la búsqueda de tratamientos más seguros, eficaces y menos invasivos contra la leishmaniasis cutánea, una enfermedad parasitaria que afecta a miles de personas y animales en distintas regiones del mundo.
Proceso
En agosto del año pasado, los resultados de la investigación fueron publicados en la revista científica Gels, de la editorial suiza MDPI, consolidando casi una década de trabajo científico enfocado en el desarrollo de geles tópicos a base de antimoniato de meglumina, un fármaco tradicionalmente administrado por vía intravenosa o intralesional.
La leishmaniasis es una enfermedad parasitaria transmitida por la picadura de un insecto microscópico y es endémica en gran parte de América Latina, desde México hasta Perú. También se registran casos en países de Europa, el Medio Oriente y Asia.
Existen varias formas clínicas: la cutánea, que afecta la piel; la mucocutánea, que compromete mucosas nasales, orales y oculares, y la visceral, que provoca inflamación de órganos internos y puede ser mortal.
El equipo investigador, integrado por científicos de la Universidad de Barcelona, la Universidad Técnica Particular de Loja de Ecuador y la UNAH, centró sus esfuerzos en la leishmaniasis cutánea, caracterizada por la aparición de lesiones y úlceras en la piel. El objetivo principal fue desarrollar una formulación tópica que evitara los efectos adversos de los tratamientos convencionales, conocidos por ser dolorosos, altamente tóxicos y con potencial daño renal.
“Queríamos sustituir las inyecciones dolorosas por un tratamiento no invasivo, que no generara toxicidad sistémica y que fuera efectivo directamente sobre la lesión”, explicó Sosa, quien se desempeña en la Dirección de Investigación Científica, Humanística y Tecnológica (Dicith) y es la autora principal de la investigación.
Para ello se desarrollaron diferentes formulaciones en gel, las cuales fueron sometidas a rigurosas pruebas, ensayos in vitro frente a los dos estadios del parásito y estudios de absorción en piel humana. Los resultados demostraron que el fármaco prácticamente no se absorbe a nivel sistémico, lo que reduce significativamente el riesgo de efectos adversos.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la respuesta positiva observada en laboratorio y en casos puntuales. En una paciente con leishmaniasis cutánea en la mano, la aplicación del gel durante 30 días permitió el cierre completo de la úlcera. Sin embargo, los investigadores decidieron no publicar estos resultados hasta completar todos los ensayos requeridos, varios de los cuales se finalizaron durante una estancia de investigación en la Universidad de Barcelona, en julio del año pasado.
Ciencia de impacto
La publicación científica no tardó en generar impacto. Un veterinario e investigador de Murcia, España, contactó al equipo tras leer el artículo, interesado en aplicar la formulación en animales, ya que la leishmaniasis también afecta a perros y gatos.
El científico presentó el caso de una perrita con antecedentes de leishmaniasis visceral, que tras el tratamiento desarrolló úlceras dolorosas en las almohadillas de sus patas, dificultándole caminar y provocando lesiones adicionales por el constante lamido.

Colaboración internacional
Ante esta situación, se acordó iniciar una colaboración internacional para formular nuevamente el producto y probarlo en este caso clínico en España, bajo un enfoque controlado. El veterinario adquirió el fármaco puro y lo enviará al equipo para la preparación del gel.
Es importante destacar que la red de investigadores de Honduras, España y Ecuador permite compartir capacidades técnicas, infraestructura y conocimiento especializado entre países. Además, el equipo ha incorporado herramientas computacionales in silico para estudiar el posible mecanismo de acción del antimoniato de meglumina, aún no completamente dilucidado. A través de esta metodología, se identificaron al menos tres mecanismos potenciales similares a los de otros fármacos, lo que abre la puerta a futuras líneas de investigación y nuevos tratamientos contra la enfermedad.
El enfoque interdisciplinario ha sido clave. En los estudios histopatológicos participa la bióloga Mireya Zelaya, quien colabora en el análisis de tejidos como piel, ojo y estómago, permitiendo evaluar con mayor precisión los efectos del tratamiento a nivel celular.

Camino a la patente
Con los resultados preliminares alentadores, el siguiente paso será evaluar la eficacia del gel en un mayor número de animales y avanzar en el proceso de protección intelectual. El grupo analiza la posibilidad de patentar la formulación a nivel nacional o internacional, incluyendo opciones a través de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, con el fin de garantizar su futura producción y comercialización bajo un modelo colaborativo.
“Lo más valioso es que este contacto surgió de una publicación científica, sin promoción previa. Eso demuestra la relevancia del trabajo y el alcance real de la investigación académica”, destaca la doctora Sosa.
De confirmarse su eficacia a mayor escala, este desarrollo podría convertirse en una alternativa terapéutica innovadora, menos dolorosa y más segura para el tratamiento de la leishmaniasis cutánea, beneficiando tanto a humanos como a animales.



Comentarios