Ingresos sin crecimiento y canasta básica más cara: la radiografía de la UNAH que expone el deterioro de las familias hondureñas

Nuevo cintillo 28

Periodista: Clarissa Donaire

La VIII Encuesta Económica Familiar Multipropósito (EEFM) 2025, elaborada por el IIES de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), dibuja un panorama económico complejo para el país: una leve mejoría en el desempleo que no logra traducirse en bienestar para la mayoría de los hogares, cuyos ingresos permanecen estancados mientras el costo de vida continúa en ascenso.

Los datos reflejan una paradoja clara. Por un lado, se observan signos de recuperación en el mercado laboral; por otro, las familias no perciben mejoras reales en su economía cotidiana.

El estudio, basado en una muestra representativa de 10,298 hogares a nivel nacional, analiza en profundidad la percepción ciudadana sobre empleo, ingresos, gastos y confianza institucional. Los resultados revelan una recuperación laboral parcial, acompañada de fuertes presiones económicas derivadas del estancamiento de los ingresos y del aumento sostenido en los precios de bienes y servicios esenciales.

El dato más alentador se observa en la tasa de desempleo, que según la EEFM se redujo del 7.2 % en 2024 al 6.14 % en 2025. No obstante, Sergio Zepeda, titular del IIES, advierte que esta mejoría no resuelve los problemas estructurales del mercado laboral hondureño.

Actualmente, del total de personas ocupadas, el 67.03 % cuenta con un empleo asalariado, mientras que un significativo 32.97 % subsiste a través del trabajo por cuenta propia. La principal señal de alerta para los expertos es el desempleo de larga duración: el 40.1 % de quienes buscan empleo activamente lleva más de seis meses en esa condición, lo que evidencia las limitaciones estructurales en la generación de empleo formal.

El informe también subraya las profundas desigualdades territoriales que persisten en el país. Mientras la región Central presenta la tasa de desempleo más alta, con un 7.08 %, la región Occidental registra la más baja, con un 2.97 %. Estas brechas reflejan, según el análisis, disparidades en la actividad económica y en la disponibilidad de oportunidades a lo largo del territorio nacional.

Ante este escenario, Zepeda fue enfático en la necesidad de un cambio de rumbo en las políticas públicas. “Para lograr cambios reales, las autoridades deben impulsar políticas de inversión productiva orientadas a cada una de las regiones. Seguimos rezagados frente a otros países de la región en los flujos de inversión extranjera”, advirtió.

Ingresos vs. inflación

El núcleo del malestar económico de los hogares se explica en los datos sobre ingresos, que revelan un escenario de estancamiento generalizado. El 41.77 % de los hogares reporta que sus ingresos no han cambiado en el último año, mientras que un preocupante 31.85 % indica que estos se han reducido. Solo el 17.74 % de las familias hondureñas percibió un aumento en sus ingresos durante el período analizado.

Este estancamiento ocurre en un contexto en el que los precios de los rubros esenciales no dan tregua. La alimentación, el transporte, la educación y la salud continúan presionando al alza el presupuesto familiar, limitando severamente la capacidad de consumo y el bienestar de los hogares.

Si bien el salario se mantiene como la principal fuente de ingresos, el negocio propio se consolida como la segunda. Sin embargo, el fenómeno más relevante es el posicionamiento de las remesas familiares como la tercera fuente de ingresos de los hogares hondureños. “Los datos revelan que seguimos siendo un país codependiente de las remesas”, valoró Zepeda, al poner el foco en la vulnerabilidad de un modelo de sustento que depende del exterior.

Más allá de las variables estrictamente económicas, la VIII EEFM explora la confianza institucional. Los resultados son contundentes: existe una marcada desconfianza hacia los actores políticos, ya que los partidos políticos, la Presidencia de la República, el Congreso Nacional y los organismos electorales registran los niveles más bajos de credibilidad.

En contraste, el ámbito educativo y social emerge como un pilar de confianza. Las universidades y el personal docente mantienen niveles de credibilidad relativamente más altos, lo que, según los investigadores, evidencia la existencia de un “capital social diferenciado” según el tipo de institución.

Un llamado a la acción desde la academia

Desde la UNAH, la publicación de esta encuesta no busca ser únicamente un ejercicio diagnóstico, sino una herramienta para la toma de decisiones. La institución hace un llamado explícito a los responsables del sector público y privado, así como a los organismos de cooperación internacional, para que utilicen estos resultados como una base técnica.

El objetivo es impulsar acciones coordinadas que fomenten la creación de empleo de calidad, la recuperación del poder adquisitivo, el fortalecimiento de la productividad y, no menos importante, el mejoramiento de la confianza ciudadana en las instituciones.

“El subempleo provoca que la calidad del empleo en Honduras no sea la más adecuada”, concluyó el titular del IIES. En síntesis, el principal desafío no es solo crear puestos de trabajo, sino generar oportunidades dignas que permitan a los hondureños superar el estancamiento y construir un futuro con una mejor calidad de vida.