
Periodista: Yuri Vargas
Ingeniería Eléctrica, la carrera con mayor matrícula de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), se encuentra en la fase final de su rediseño curricular, una propuesta académica que busca formalizar prácticas formativas desarrolladas durante años en respuesta a las necesidades tecnológicas y productivas del país.
El proceso está actualmente a la espera del dictamen de la Junta de Dirección Universitaria (JDU) para su posterior aprobación en el Consejo Universitario. Asimismo, se alinea con los procesos de acreditación regional ante la Agencia Centroamericana de Acreditación de Programas de Ingeniería y Arquitectura (ACAI).
Según explicó Daniel Flores, coordinador académico, el rediseño, que incluye el respectivo diagnóstico, el plan de estudios y el plan de factibilidad, no representa un cambio radical en la esencia del programa, sino la organización formal de un modelo educativo que ya se aplica en aulas y laboratorios.
“No es un rediseño solo de papel ni de contenido nuevo, ni un proceso abstracto sin aplicación. Por el contrario, lo que enseñamos es sólido y vigente: el fenómeno eléctrico, que no va a cambiar; lo que cambia es la forma en que se aprovecha. Eso es lo que estamos actualizando. De alguna manera, hemos plasmado formalmente lo que ya se venía haciendo”, manifestó.
Flores resaltó que actualmente la UNAH es la única universidad hondureña que ofrece la carrera de Ingeniería Eléctrica, lo que implica una responsabilidad directa en la formación de talento humano capaz de contribuir al diseño, supervisión, construcción, operación, mantenimiento y evaluación de sistemas de potencia, electrónica, telecomunicaciones, sistemas electromecánicos y automatización. Se trata de profesionales preparados para trabajar en equipos multidisciplinarios, investigar, adaptarse a nuevas tecnologías y continuar su formación para desempeñarse en mercados nacionales e internacionales.
Detalló que los altos estándares científicos y una formación centrada en competencias físico-matemáticas, instrumentales y de diseño han permitido que sus egresados se inserten profesionalmente en Europa, Asia y Estados Unidos. A ello se suma que la planta docente está conformada por ingenieros eléctricos graduados en la institución que posteriormente cursaron maestrías y doctorados en el extranjero.
Aprendizaje profesionalizante desde el primer año
El ingeniero Flores subrayó que uno de los cambios más significativos del nuevo plan de estudios es el acercamiento temprano del estudiante a su campo profesional.
Mientras en el plan vigente la asignatura Introducción a la Ingeniería Eléctrica suele cursarse hasta el segundo o tercer año, la propuesta plantea incorporarla desde el primer período académico. El objetivo es fortalecer la identidad profesional desde el inicio y reducir la desconexión que algunos estudiantes experimentan antes de cursar las asignaturas profesionalizantes.
El rediseño también corrige estructuras rígidas de prerrequisitos que extienden innecesariamente la duración de la carrera. En lugar de secuencias lineales que obligan a esperar varios períodos para continuar una línea académica, el nuevo esquema propone rutas más ramificadas y equilibradas, en las que las áreas de potencia, electrónica y telecomunicaciones tendrán trayectorias equivalentes. De esta forma, el estudiante podrá elegir según sus intereses y no en función del tiempo requerido para graduarse.
Asimismo, la formación práctica, tanto dentro como fuera de aulas y laboratorios, continúa siendo uno de los pilares de la malla curricular que se prevé implementar en el corto plazo.
En Ciudad Universitaria, la carrera cuenta con el Centro de Innovación y Experimentación en Electrónica y Telecomunicaciones (CIEETE), seis laboratorios especializados y dos grupos de investigación enfocados en electrónica y telecomunicaciones, así como en potencia y energía. En estos espacios, los estudiantes trabajan con instrumentación que permite analizar el comportamiento real de sistemas eléctricos, incluida la evaluación de indicadores de calidad de la energía y la detección de armónicos, fenómenos que pueden afectar el desempeño de equipos industriales y redes eléctricas modernas.
“No trabajamos solo de forma empírica ni siguiendo instrucciones. El estudiante comprende cada elemento, cómo funciona individualmente y cómo se comporta al integrarse en un sistema”, explicó.
Añadió que este enfoque combina la experimentación práctica con rigurosidad físico-matemática, fortaleciendo la capacidad de análisis y diseño de soluciones aplicables a contextos reales de la industria energética y tecnológica, en lugar de formar profesionales que se limiten a seguir manuales técnicos.
Otra línea fortalecida en el rediseño curricular es la formación del ingeniero electricista como profesional capaz de desempeñarse en entornos de dirección y gestión estratégica. Con el objetivo de preparar graduados que lideren proyectos de gran escala y generen soluciones con impacto en la economía nacional, las asignaturas vinculadas al emprendimiento y la gerencia, antes impartidas por otras carreras de la facultad, pasarán a desarrollarse dentro del propio Departamento de Ingeniería Eléctrica. También se corregirá la ubicación del Seminario de Investigación.
Además de actualizar el contenido y el orden de las asignaturas, se busca fortalecer los laboratorios con tecnología de última generación que beneficie también a las demás ingenierías, ya que gran parte del equipo actual fue adquirido hace casi 40 años.
Transformación integral en toda la Facultad
Conforme al Dictamen DD-011-2025, de fecha 6 de marzo de 2025, emitido por la Dirección de Docencia (DD), la propuesta de rediseño curricular de Ingeniería Eléctrica responde a los requerimientos institucionales y de la Dirección de Educación Superior.
El documento establece que, como resultado de la investigación diagnóstica realizada, el nuevo planteamiento está alineado con las reformas impulsadas por la UNAH, considerando los principios de calidad, pertinencia, equidad, interdisciplinariedad e internacionalización, e integrando los ejes curriculares del Modelo Educativo.
En consecuencia, el plan de estudios contempla cincuenta y seis (56) espacios de aprendizaje, doscientos veinticuatro (224) créditos académicos y una duración de cinco años y tres meses.
Flores indicó que la propuesta fue desarrollada de manera conjunta por docentes de Ciudad Universitaria y UNAH Cortés, incorporando además retroalimentación de egresados, profesionales del sector y referentes académicos internacionales. Este intercambio, señaló, evita la endogamia académica y permite mantener un flujo constante de información con otras instituciones y expertos de distintos sectores de la ingeniería.
Como parte de esta construcción colectiva, el nuevo plan de estudios fue concebido tomando en cuenta los estándares requeridos para la acreditación internacional a la que se aspira, en el marco de una transformación académica más amplia dentro de la UNAH.
En la Facultad de Ingeniería, ese camino ya ha sido iniciado por las carreras de Ingeniería Civil e Ingeniería Química, mientras las subcomisiones curriculares de Ingeniería Mecánica e Ingeniería Industrial continúan ajustando sus propuestas de rediseño conforme a las observaciones de la Dirección de Docencia en lo relativo a códigos y aspectos presupuestarios, con el objetivo de consolidar programas académicos capaces de responder a los desafíos tecnológicos contemporáneos.



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