Inflación subyacente cae a 3.44 %, pero la UNAH lo interpreta con cautela

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Por: Elin Josué Rodríguez

El nuevo indicador del BCH muestra una inflación subyacente por debajo de la inflación general, pero el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) señala que el cambio metodológico rompe la comparación histórica y obliga a interpretar el dato con cautela.

La inflación en Honduras sigue por encima del rango de tolerancia del Banco Central de Honduras (BCH), pero detrás del dato general hay una señal que requiere una lectura más cuidadosa. A julio de 2026, la inflación interanual se ubicó en 5.58 %, mientras el nuevo Índice Subyacente de Inflación (ISI) registró 3.44 %, la brecha es significativa, pero la UNAH advierte que no puede leerse como una caída de la inflación estructural frente al año pasado.

Esa es una de las principales conclusiones de la Nota Económica 007-2026 del IIES titulada “Inflación total y subyacente en Honduras: entre la dinámica de precios y un cambio metodológico que exige una lectura cautelosa”, donde se señala que el Banco Central de Honduras modificó en 2026 la metodología del ISI, alterando su cobertura, las exclusiones y las ponderaciones, lo que genera una ruptura estadística que limita la comparación con los años anteriores.

“El 3.44 % corresponde a la medición de un ISI estimado bajo la nueva metodología, que amplía la exclusión de productos considerados volátiles y modifica tanto la cobertura como las ponderaciones”, explicó Juan Umanzor, coordinador del Observatorio Universitario en Economía y Emprendimiento (OEE) de la UNAH.

La advertencia es importante porque, a primera vista, los números parecen contar una historia de fuerte moderación, ya que en junio de 2025, la inflación subyacente había sido de 5.29 %, mientras que en julio de 2026 el nuevo indicador se situó en 3.44 %. La diferencia aritmética es de 1.85 puntos porcentuales, sin embargo, el IIES sostiene que atribuir toda esa variación a una disminución de las presiones inflacionarias persistentes sería estadísticamente incorrecto, debido al cambio en la definición y ponderación del indicador.

“El error que no debemos cometer como analistas económicos es comparar la inflación subyacente 3.4 de 2026 con la inflación subyacente de 2025, porque hay un cambio metodológico”, sostuvo Umanzor.

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¿Qué está midiendo la inflación subyacente?

La inflación subyacente busca identificar la parte más persistente de los aumentos de precios, para ello, el nuevo ISI excluye productos cuyos precios presentan fuertes variaciones temporales asociadas con factores como la estacionalidad, los ciclos agrícolas o las condiciones climáticas, la finalidad es observar con mayor claridad aquellas presiones relacionadas con la demanda, los costos de producción y otras condiciones internas de la economía.

En contraste, la inflación total incorpora los 405 bienes y servicios de la canasta representativa del consumo de los hogares hondureños, por eso recoge tanto las presiones persistentes como los movimientos provocados por choques temporales o componentes altamente volátiles.

La diferencia ayuda a explicar el escenario actual: 5.58 % de inflación total frente a 3.44% de inflación subyacente. Según el IIES, bajo la metodología vigente esto indica que una proporción importante de las presiones actuales sobre los precios se concentra en componentes considerados volátiles, mientras que las presiones persistentes identificadas por el nuevo indicador son menores.

Umanzor pone un ejemplo para distinguir conceptos que suelen confundirse, los efectos de una sequía sobre determinados alimentos pueden generar fuertes variaciones de precios sin que necesariamente se trate de inflación importada.

“La sequía es una externalidad económica, pero que es aquí en el país, en Honduras, y me está generando problemas en ciertos productos, por ejemplo, los granos básicos”, explicó.

Por eso, agregó, un producto puede ser volátil por factores climáticos, aunque no sea importado. “La subyacente quita estos productos también, pero esos productos no son importados, esa es la diferencia de la subyacente con la inflación importada”, señaló.

El cambio metodológico cambia la historia

La nueva metodología del BCH comenzó con la actualización del Índice de Precios al Consumidor, cuya nueva base corresponde a diciembre de 2025. Como parte del proceso, el Banco Central suspendió temporalmente la publicación del índice subyacente entre enero y junio de 2026 para observar el comportamiento de los precios, evaluar la volatilidad de los productos incluidos en la nueva canasta y establecer una metodología de cálculo adecuada.

El resultado es que el ISI de 2026 no mide exactamente el mismo objeto estadístico que el indicador utilizado anteriormente, esa discontinuidad impide construir, por ahora, una trayectoria histórica homogénea que permita afirmar que la inflación subyacente cayó desde los niveles observados en 2024 y 2025.

“No lo podemos hacer así, porque hay un cambio metodológico que no nos deja hacer proyecciones. ¿Qué tenemos que hacer? darle seguimiento en todo este año para ver cómo se está comportando esta subyacente y ahí sí se puede hacer proyección”, dijo Umanzor.

La cautela también alcanza cualquier intento de utilizar el 3.44 % para anticipar automáticamente el comportamiento de la inflación subyacente en 2027, la nota del IIES plantea que 2026 debe asumirse como un nuevo punto de referencia para observar la evolución y persistencia de las presiones inflacionarias bajo la metodología vigente.

Una inflación total que todavía preocupa

Que la inflación subyacente se encuentre en 3.44 % no significa que la presión sobre el costo de vida haya desaparecido, la inflación total de 5.58 % permanece por encima del rango de tolerancia establecido por el BCH, de entre 3% y 5%.

“Cualquier inflación que anda por encima de un 5% está reflejando que hay una fuerte presión hacia el alza de los precios de los hogares”, afirmó Umanzor.

La nota del IIES coincide en que la divergencia entre ambos indicadores debe observarse durante los próximos meses, si el ISI permanece moderado mientras la inflación total comienza a descender, se fortalecería la hipótesis de que el impulso inflacionario actual proviene principalmente de componentes volátiles, si, por el contrario, la inflación subyacente comienza a aumentar de manera sostenida, sería una señal de que las presiones se están extendiendo hacia componentes más persistentes de la economía.

El dato de 3.44 %, por tanto, no es una evidencia suficiente para declarar una victoria sobre la inflación, es, más bien, el primer punto de referencia de una nueva medición, la tarea para los analistas será observar qué ocurre con ese indicador durante los próximos meses y separar, con mayor precisión, cuánto del aumento del costo de vida responde a choques temporales y cuánto permanece arraigado en la estructura de precios de la economía hondureña.