
Por: Elin Josué Rodríguez
Al aproximarse la celebración de las fiestas patrias, fecha que hermana a los hondureños, la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) hace un llamado a construir de manera conjunta un Gran Acuerdo Nacional que permita definir una ruta de largo plazo para el desarrollo económico y social del país.
La propuesta surge ante la ausencia de un Plan de Nación vigente, aunque la Visión de País 2010-2038 continúa jurídicamente vigente, el Plan de Nación 2010-2022 concluyó su período de aplicación y, hasta la fecha, no ha sido sustituido por un nuevo instrumento de planificación.
El sistema establecido mediante el Decreto Legislativo No. 286-2009 contemplaba una Visión de País con horizonte al 2038, planes de nación estructurados en períodos de 12 años y planes de gobierno de cuatro años, la intención era que las políticas públicas trascendieran los períodos electorales y mantuvieran una dirección sostenida para enfrentar problemas como la pobreza y el bajo crecimiento económico.
Diagnóstico
Sin embargo, el diagnóstico de la UNAH evidencia una brecha considerable entre las metas planteadas y la realidad nacional, para 2022 se había establecido como meta reducir la pobreza al 41%, pero en 2025 el indicador alcanzó el 60.1 %. En pobreza extrema, la meta era de 21 %, mientras el registro llegó al 38.3 %. A esto se suma que el crecimiento económico promedio entre 2010 y 2024 fue de 3.4 % anual, frente al 7 % planteado como necesario para transformar la estructura productiva.

Para el doctor Henry Rodríguez, exjefe de la Carrera de Economía de la UNAH, uno de los principales problemas radica en que los gobiernos han terminado convirtiendo sus promesas de campaña en la principal guía de gestión “esas promesas de campaña se convierten en un plan cuando se convierten en presidentes del país”, señaló Rodríguez.
El economista considera que Honduras necesita recuperar una dirección de largo plazo, recordó que la Visión de País establece objetivos, metas e indicadores con horizonte al 2038, pero que estos no han sido utilizados de manera efectiva por las administraciones gubernamentales.
Improvisación
“Seguimos a la deriva, seguimos improvisando un rumbo, y nosotros desde la academia lo que proponemos es que sea un momento oportuno para que el gobierno de la República, junto con el Congreso Nacional, pongan en vigencia nuevamente ese Plan de Nación”, expresó.
La falta de continuidad también se refleja en la institucionalidad encargada de la planificación; desde 2010, estas funciones han pasado por diferentes estructuras gubernamentales, pero en febrero de 2026, la instancia encargada fue suprimida mediante el PCM-004-2026, trasladándose sus funciones a la Dirección General de Presupuesto de la Secretaría de Finanzas.
Para Rodríguez, esta situación ha generado un vacío que dificulta establecer prioridades nacionales sostenidas. “Hemos caído en un vacío de planificación, no contamos con un plan”, manifestó, al advertir que los resultados obtenidos permanecen lejos de las metas establecidas.

Acuerdo nacional
El académico propuso, por ello, la construcción de un pacto de país en el que participen el Gobierno, Congreso Nacional, empresa privada, sociedad civil y academia, con el propósito de establecer objetivos alcanzables en el corto, mediano y largo plazo para, "de manera conjunta intentar establecer metas y objetivos realizables y alcanzables en corto, mediano y largo plazo, para ponerle orden al desarrollo nacional”, explicó.
Desde la UNAH, este esfuerzo también implica asumir un papel activo en la discusión de los grandes problemas nacionales, Rodríguez destacó que la institución no solo tiene la responsabilidad de formar profesionales, sino también de contribuir desde la academia a la búsqueda de soluciones para los desafíos que enfrenta Honduras.
En la misma línea, Sergio Zepeda, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES) de la UNAH, explicó que la ausencia de un Plan de Nación deja al país sin una orientación clara para alcanzar los objetivos establecidos en la Visión de País.
“Si no tenemos un plan de país, un plan de nación que realmente oriente la consecución de los mismos, básicamente estamos caminando a la deriva sin tener claro cómo queremos vernos dentro de un par de años”, afirmó.
Zepeda sostuvo que el país necesita convertir las metas nacionales en una política de Estado respaldada por transparencia y rendición de cuentas, de manera que los objetivos no sean modificados cada vez que asume un nuevo gobierno.
Objetivos y metas
Entre los objetivos que requieren continuidad se encuentran la reducción de la pobreza y la pobreza extrema, el fortalecimiento de la educación, la generación de empleo digno, el crecimiento productivo y la reducción de la vulnerabilidad ambiental, estos forman parte de los grandes propósitos establecidos en la Visión de País.
Ante este escenario, la UNAH plantea formular y aprobar un Plan de Nación 2027-2038 antes de finalizar 2027, restablecer una instancia especializada de planificación con capacidad técnica y autonomía, y publicar anualmente un tablero abierto y verificable sobre las metas e indicadores de la Visión de País.
La propuesta también contempla impulsar pactos nacionales en áreas estratégicas como educación, salud, agua y energía, con una vigencia que trascienda los ciclos políticos, además de establecer un mecanismo de seguimiento independiente desde la academia y alinear la cooperación internacional con las prioridades nacionales.
Para Zepeda, las universidades tienen una responsabilidad fundamental en este proceso debido a su capacidad de investigación, formación profesional y vinculación con la sociedad. Estas capacidades, señaló, pueden mantenerse más allá de los períodos de cuatro años de cada administración gubernamental.
La UNAH reiteró así su disposición de poner a disposición del país sus capacidades de investigación y sus espacios de diálogo para acompañar la construcción de una ruta de desarrollo con horizonte al 2038.
El llamado de la Máxima Casa de Estudios es a que los diferentes sectores de la sociedad trasciendan los intereses particulares y construyan un Gran Acuerdo Nacional que permita recuperar la planificación, dar previsibilidad a la inversión pública y privada y establecer una hoja de ruta común para el desarrollo de Honduras.



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