
Periodista: Elin Josué Rodríguez
“Honduras lleva décadas durmiendo sobre un tesoro; la crisis del petróleo es la oportunidad de despertar”, con esta frase, investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) resumen uno de los mayores retos -y oportunidades- energéticas del país: el desarrollo de la energía geotérmica.
Diversos estudios académicos realizados por especialistas de la Máxima Casa de Estudios señalan que Honduras posee un potencial geotérmico estimado de hasta 1,000 megavatios (MW), una capacidad significativa que podría fortalecer la matriz energética nacional, sin embargo, actualmente solo se aprovechan 39 MW, generados por la planta Geoplatanares, ubicada en el departamento de Comayagua y en operación desde 1994.
Para los investigadores universitarios, esta brecha entre el potencial disponible y su aprovechamiento real evidencia que el país aún no ha desarrollado plenamente una de sus fuentes de energía renovable más prometedoras.
Estabilidad
Según los análisis académicos, la energía geotérmica ofrece ventajas únicas frente a otras fuentes energéticas, entre sus principales beneficios destacan: potencia firme, disponibilidad continua las 24 horas del día, precio estable, menor exposición a la volatilidad del mercado internacional del petróleo, independencia climática, no depende de lluvias, viento o radiación solar. Estas características la convierten en una alternativa estratégica para fortalecer la seguridad energética nacional, especialmente en un contexto internacional marcado por crisis energéticas y fluctuaciones en los precios del petróleo.
La geóloga e investigadora de la UNAH Ingrid Espinoza ha señalado en diversas ocasiones y publicaciones académicas que el país posee uno de los activos energéticos menos aprovechados de la región: “Honduras tiene el activo energético más valioso de la región sin explotar: su potencial geotérmico. Declarar su desarrollo como interés nacional prioritario no es retórica, es una decisión de soberanía energética”, afirmó la investigadora.
Aportes
La UNAH ha desarrollado en los últimos años diferentes investigaciones para identificar y evaluar las zonas con mayor potencial geotérmico en el territorio nacional.
Entre los principales estudios destacan: Cartografía del potencial geotérmico de Honduras: zonas de alta entalpía y perspectivas de desarrollo (Escuela de Física, 2018), Geothermal country update report for Honduras: Proceedings World Geothermal Congress 2015, publicado en 2017 por los docentes F. Aguilar y J. A. Elvir y Recursos geotérmicos en el corredor volcánico centroamericano: evaluación del segmento hondureño, desarrollado por UNAH Atlántida en 2020.
Estos trabajos científicos han permitido identificar zonas con condiciones favorables para el aprovechamiento geotérmico, especialmente en regiones del occidente, norte y sur del país.
Energía del subsuelo
El especialista en energías renovables de la UNAH, Marco Ramos, actual director de la Junta de Dirección Universitaria (JDU) explica que la geotermia proviene del calor interno de la Tierra, una fuente de energía constante generada por las altas temperaturas presentes en el núcleo del planeta.
“Podemos decirlo de manera sencilla: estamos parados sobre esa fuente de energía. La energía geotérmica yace en el suelo y el subsuelo, y el calor del interior de la Tierra se transmite hacia las capas externas”, explicó el académico.
Ramos señaló que el desarrollo de esta tecnología podría contribuir significativamente a resolver las necesidades energéticas del país, ya que prácticamente todas las formas de energía utilizadas en la sociedad moderna terminan convirtiéndose en energía eléctrica.
“La electricidad se ha vuelto un requerimiento fundamental para la convivencia y el desarrollo de la sociedad, Honduras tiene un gran potencial en energías renovables, y la geotérmica es una de ellas”, añadió.
Estudios técnicos
A pesar de su potencial, el desarrollo de la geotermia requiere estudios técnicos detallados para determinar los costos de generación por kilovatio y la viabilidad ingenieril de cada sitio.
El especialista indicó que el siguiente paso es profundizar las investigaciones para identificar los lugares con mayor capacidad de producción energética.
“Se deben continuar los estudios que ya se han realizado y definir con precisión los sitios con mayor potencial. Aunque todo el país podría estar vinculado con este recurso, ya existen zonas identificadas donde podría haber importantes oportunidades”, señaló.
Uno de los desafíos tecnológicos comunes a muchas energías renovables es el almacenamiento de energía, especialmente cuando la generación supera el consumo inmediato.
“Uno de los problemas actuales es el almacenamiento, que depende de baterías y otros sistemas que aún tienen costos elevados, sin embargo, la tecnología avanza rápidamente hacia soluciones más eficientes y económicas”, explicó Ramos.
Experiencias internacionales
A nivel mundial, varios países han apostado por la geotermia como parte de su matriz energética, entre ellos se encuentran: Estados Unidos, Reino Unido y diversas naciones europeas, que han invertido en esta tecnología para diversificar sus fuentes energéticas y reducir la dependencia de combustibles fósiles.
Para investigadores hondureños, estas experiencias demuestran que la geotermia puede convertirse en una fuente confiable, limpia y estratégica para el desarrollo energético de los países.
En ese sentido, especialistas de la UNAH coinciden en que el contexto internacional actual, marcado por el aumento del precio del petróleo y la transición hacia energías limpias, representa una oportunidad histórica para que Honduras impulse el aprovechamiento de su potencial geotérmico.
“Durante décadas hemos tenido este recurso bajo nuestros pies”, señaló el investigador Roberto Zepeda, exdirector del Instituto de Investigaciones en Energía. “La crisis del petróleo puede ser justamente la oportunidad para despertar”.
Estas opciones que presenta la UNAH bien podrían definirse como medidas anticrisis, puesto que por el conflicto en Medio Oriente el combustible ha subido el 36 % y la matriz energética del país depende en un 40 % de la energía térmica o fósil.



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